La Vuelta de Obligado

Hoy se cumple un nuevo aniversario de esta batalla que divide las opiniones de los historiadores ¿Fue una derrota o una victoria?

TOTAL VICTORIA. El resultado de la batalla fue el triunfo de la Confederación. Nunca más las naves extranjeras se atrevieron a navegar por el Paraná. TOTAL VICTORIA. El resultado de la batalla fue el triunfo de la Confederación. Nunca más las naves extranjeras se atrevieron a navegar por el Paraná.
20 Noviembre 2022

Por Abel Novillo para LA GACETA

Naves de bandera francesa e inglesa navegaban con absoluta liberalidad por el Rio Paraná, a pesar de la prohibición en tal sentido del gobernador de Buenos don Juan Manuel de Rosas, porque tales embarcaciones valiéndose de su poderío bélico avasallaban los puertos e infinitos embarcaderos que existían a lo largo del curso de ese importante río.

Escoltaban y protegían a otros barcos extranjeros menores, de distintos orígenes, que impunemente comercializaban con la extensa región, eludiendo los pertinentes impuestos y gabelas, protegidos por el poderío bélico de sus custodios a los que, seguramente, debían abonar importantes sumas dinerarias por tales servicios de protección.

Cansado Rosas de estas impertinentes excursiones extranjeras que violaban la soberanía nacional, convocó al almirante Guillermo Brown a efectos que en su carácter de experimentado marino guerrero reingrese al servicio activo y le aporte una solución a tan afligente pertinencia extranjera.

En realidad Rosas y el viejo almirante jamás habían simpatizado e incluso se habían evitado siempre que les fue posible.

Brown se disculpó y no aceptó la propuesta de volver al servicio activo, explicando a Rosas su condición de anciano avanzado por su deteriorado estado físico, por una herida de guerra; en realidad por entonces solo tenía 68 años. No obstante le aportó la idea de cómo solucionar el grave conflicto que tanto preocupaba al dictador, aportándole un plan muy especial, teniendo en cuenta que la Confederación no poseía una fuerza naval que fuera capaz de enfrentarse a las potentes escuadras francesas e inglesas.

Al gobernador de Buenos Aires le agradó la propuesta y puso el plan sugerido en manos del general Lucio Norberto Mansilla, jefe de la Guarnición Militar de San Nicolás, para que, bajo sus órdenes, ejecute el plan de Brown que consistía en instalar artillería capaz a la vera del río Paraná, en el lugar que más se estrechaba el curso de agua.

Los historiadores escribieron con disímiles opiniones sobre el resultado de esta acción bélica. La mayoría la definieron como la gran derrota de la Vuelta de Obligado, opinión con la que este modesto revisionista difiere.

El resultado de una batalla no se mide en el número de muertos o heridos de cada bando, cosa que en este caso resultaba fácil con los hombres de Mansilla, cuyos cuerpos mortales quedaban a la vista para su recuento, lo mismo que el de los heridos, eventualidad que resultaba imposible practicar con las fuerzas navales extranjeras o con los de su infantería que llegaron inclusive a desembarcar desde chinchorros para abatir a los artilleros, misión que, por otra parte, cumplieron con bastante eficacia.

A todos los marinos extranjeros muertos, directamente se los arrojaba al agua, resultando luego imposible conocer el número de sus bajas.

Durante el cañoneo desde la costa resultaron hundidos los bergantines Dolphin y Pandour y otro importante número de barcos dañados seriamente, sin desconocer las importantes bajas de los hombres de Mansilla

Pero el resultado de la batalla sin duda fue el triunfo de la Confederación, más allá de que los extranjeros lograron romper las cadenas que le atajaban el paso y que lograron retirarse del cañoneo intenso desde la costa. Fue una total victoria teniendo en cuenta especialmente los efectos posteriores a la lucha. Nunca más las naves extranjeras se atrevieron a navegar por el Paraná o por ningún otro río de la Confederación, salvo naturalmente el río de La Plata.

© LA GACETA

Abel Novillo – Historiador y escritor.

Tamaño texto
Comentarios
Comentarios