Gonzalo Tanoira: “Hay que bajar varios cambios y empezar a reconstruir el país”

El presidente de ACDE afirma que los acuerdos de precios no sirven y que la Argentina requiere de acuerdos intersectoriales para poder crecer.

Gonzalo Tanoira: “Hay que bajar varios cambios y empezar a reconstruir el país”
Marcelo Aguaysol
Por Marcelo Aguaysol 13 Noviembre 2022

La recuperación de la economía argentina viene de la mano del sector privado, ya que son las empresas las que crean valor, en un círculo virtuoso que abarca la inversión y la generación de empleos. En ese marco, el Estado sólo debe gestionar y administrar de tal manera que sus acciones recreen las condiciones para la llegada de más capitales y el desenvolvimiento normal de las empresas. A partir de esa premisa, el presidente de la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa (ACDE), Gonzalo Tanoira, sostiene que la Argentina necesita ser reconstruida desde cero porque, a juzgar por la historia, no sólo debería hablarse de una década perdida, sino prácticamente de un siglo perdido, en el que no se vieron políticas para el desarrollo argentino, como tampoco políticas que tiendan a encauzar el rumbo de una nación que fue potencia global a principios del siglo pasado. Antes de su llegada a Tucumán, para encabezar el miércoles El II Encuentro Empresarios del Norte Argentino, Tanoira dio la siguiente entrevista a LA GACETA.

-Hace poco dijo que “el gran desafío es seguir fomentando la meritocracia y el capitalismo y al mismo tiempo retribuir de forma justa al trabajo”. ¿Cómo hacemos para desarrollar esto en un país en crisis?

-Difícil,¿no? Sin embargo, creo que hay esperanzas. Estamos haciendo este congreso en el NOA, en el que trabajan nuestras filiales de Salta y de Tucumán, con la idea de expandir el mensaje de fortalecer los valores cristianos en las empresas para que haya un capitalismo más humano que tenga no solamente la rentabilidad, que siempre es importante, pero que también tenga en cuenta la proyección de vida de los empleados, el cuidado de medio ambiente y que se evidencie un capitalismo que se preocupe por los más necesitados. Ahora, ¿cómo lograr eso? Hoy en la Argentina estamos con problemas graves y duros; y a nivel mundial también. No creo que tengamos que renunciar a estas expectativas por la situación que nos toca enfrentar. En todo caso, creo que tenemos que trabajar más fuerte para lograr algo que tenga sentido. Hoy el problema de la Argentina es la inestabilidad. Observamos inestabilidad de precios, el constante deterioro en las inversiones; el dólar o los salarios. Esa inestabilidad produce una situación en la que se vuelcan muy pocas inversiones en el país y, así, sufre la mano de obra, la creación de trabajo genuino. Ese es el contexto difícil al que aludía. Aún así, creo que se está gestando un nuevo capitalismo a nivel mundial. Las empresas de hoy no son las mismas que las de hace 10 años. Los empresarios son mucho más conscientes de las cosas que están pasando en el mundo y saben que debe generarse un proceso mucho más sustentable donde se beneficie, de una manera más justa, la redistribución del capital y del trabajo. Esto lo está pidiendo la sociedad.

-¿En qué aspecto?

-Vos pensás que hace 10 años te ibas a un restaurante y era probable que todos, o la mayoría, estuvieran fumando en la misma sala y nadie hubiera dicho nada. Hoy vas a un bar o al mismo restaurante y no se te ocurre prender un cigarrillo. Se logró crear una consciencia colectiva y se generó un cambio cultural en el que la gente no es que no fuma porque puede llegar a ser considerado un delito o porque alguien le imponga una multa, sino porque socialmente no es aceptable que se fume. Nuestra intención es llegar a una Argentina en la que podamos entender que un cambio cultural pueda ser la razón de ser de las empresas y que estas no se circunscriban al lucro o llegar a pagar a los accionistas, sino que esas compañías tengas una cantidad de funciones intermedias y hacia otros stakeholders en donde se mida, se premie y se retribuya, de alguna manera, lo que hacen por sus empleados y lo que hacen por los más necesitados a su alrededor, algo que hasta hace algunos años no se medían.

-Con el escenario económico actual, ¿cuánto tiempo más puede resistir el país sin anclas inflacionarias o cambiarias?

-La falta de un ancla, algo que sea reconocido por todo el mundo, por toda la sociedad, como el factor acerca de cómo se va a adaptar el esquema de precios y salarios, es hoy imposible. Cada uno hace su propia apreciación y su propio cálculo respecto de cuánto le costarán los productos y los insumos el mes que viene. Esa desviación se va computando y todo se va indexando. La verdad es que no tengo la varita mágica, pero sí sé que, en un caso muy parecido fue el de Ecuador. A través de la dolarización de su economía, pudo adoptar esa moneda de curso legal y parar en seco la inflación; esto le permitió generar una estabilidad para avanzar con otras reformas. Esas reformas que también deben hacerse en la Argentina, como baja del gasto público, reducción del Estado para que sea más eficiente, revisión de leyes laborales, son ineludibles y el país debe encararlas de una manera seria, como lo están haciendo otros países. No vas a poder competir si no las hace. El caso Ecuador deberíamos conocerlo mejor para tenerlo como uno de los ejemplos si es que el dólar sirve como ancla que alinea las expectativas de todo el mundo.

-Señalaba el ejemplo del cigarrillo, ¿por qué a la política le cuesta cambiar el chip y adoptar una conciencia colectiva, como la idea de no fumar en lugares públicos, con el fin de elaborar un plan de estabilización, más allá de las ideologías?

-Creo que hay un tema de competencia electoral que termina tiñendo todas las relaciones. Si miras la sociedad, no tiene una razón de ser para competir. Como sociedad podemos perfectamente aspirar a un modelo colaborativo en el que el beneficio de uno puede ser el beneficio del otro. ¿Qué es mejor para un empresario que los empleados tengan un mejor poder adquisitivo para poder comprar más productos? En el fondo, son empleados, pero también clientes. Si se genera un círculo virtuoso, los empleados tendrán más trabajo y los empresarios más demanda porque la sociedad pide más. Ese círculo virtuoso que se puede crear se rompe cuando uno entra en la política, porque en esa política sí que es un juego de suma cero donde compiten distintas facciones para ver quién es el que tiene el sartén por el mango o quién será el que manejará la batuta. En esa dinámica, aquella competencia electoral entre dos bandos está haciendo que surjan ideas y promesas, aun sabiendo de que no podrán cumplirse. Se genera así lo que se denomina populismo. En ese contexto, no sé cómo puede alinearse un conjunto de personas o de dirigentes que puedan unir a los argentinos.

-En uno de sus mensajes sostenía: “sabemos que las sociedades exitosas se construyen combinando una cuota de cooperación y una cuota de competencia entre sus miembros”. ¿Ese puede ser un punto de partida?

-Es probable. En ACDE tenemos dos grandes lineamientos. Uno es que la recuperación del país viene de la mano del sector privado. Y que ese sector privado le da un dinamismo a la economía con el espíritu de progreso de los empresarios que, a su vez, irán sacando a la economía a flote. No vamos a estar todos de la mando dependiendo del Estado para sacar a la Argentina adelante. Todos sabemos que el Estado tiene que administrar y que gestionar, pero no es el que crea valor, porque eso está en manos del sector privado. Y eso está relacionado con la meritocracia o con la competencia, que tiene que existir para generar, en cada uno de nosotros, ese espíritu para salir a ganar. Pero también tiene que existir una cuota de colaboración o cooperación entre sus integrantes para decirnos que, cuando compartimos un círculo virtuoso, se pueden generar cosas buenas para todos. Creo que hay un miedo a ambas palabras. Le tenemos miedo a la competencia y también a la colaboración. Cuando decimos “tenemos que competir” suelen respondernos “ah no, son todos de la derecha”. Y si decimos “tenemos que colaborar”, ahí nos contestan “ah no, son todos comunistas”. Creo que las dos cosas son importantes y necesitamos de ambas.

-Pero también promovía que la Argentina debe reconstruirse desde sus cimientos. ¿Tan profundo hemos caído?

-La verdad es que una crisis como la que enfrentamos ahora, nos hace replantearnos hasta nuestros cimientos, sobre cómo queremos construir un país desde cero para poder salir adelante. Tenemos que poner todo sobre la mesa para generar acuerdos que nos permita salir adelante. Claramente, lo que hemos hecho hasta acá, nada ha funcionado. Si vos analizas el último siglo, o desde 1935 o 1940, comenzaron a bajarse las perspectivas de la Argentina. Estamos por cumplir no una década perdida, sino un siglo perdido como país, en el que no vimos un mejoramiento o que hemos acertado con las políticas. Entonces, creo que tenemos que bajar algunos cambios y tratar de acercarnos a aquellos que no piensan igual que nosotros con un espíritu de empezar de cero, mirando a aquellos países que sacaron a mucha gente de la pobreza, observar cómo lo hicieron y qué políticas instrumentaron o qué no funcionó para alcanzar el objetivo. Estuve escuchando el plan magistral que ha anunciado este gobierno y que tiene que ver con un acuerdo de precios. Todos sabemos que han fracasado esos acuerdos, que es incontrolable la economía y que no se puede poner un inspector en cada supermercado para que observe los 60.000 productos que se venden todos los días para ver qué precios. Los acuerdos de precios generan desabastecimiento, desinversión y problemas en la cadena comercial. No se puede controlar a las empresas, también a los distribuidores y a los supermercados. El precio se forma en una cadena que involucra a mucha gente. Tampoco se puede pretender congelar precios a una compañía que produce y después pretender que esa misma empresa suba los salarios.

BIO

Gonzalo Tanoira es vicepresidente del Directorio de San Miguel. Fue Gerente General del fondo MB Holding SA  y Asociado en Booz Allen & Hamilton. También ha sido Analista para Bear Stearns & Co Inc en Nueva York. Es Licenciado en Administración de Empresas en la Universidad de Belgrano y tiene un MBA del Wharton School de la Universidad de Pennsylvania.

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