“Pedí ayuda a mucha gente para poder entender por qué sigo vivo”

Felipe Palazzo es uno de los 2.745 agentes de salud recuperados de coronavirus en Tucumán. Pasó más de tres semanas conectado al respirador, perdió 28 kg y contó su experiencia.

REFLEXIÓN. Palazzo dice que vivió en primera persona lo que les decía a sus pacientes. REFLEXIÓN. Palazzo dice que vivió en primera persona lo que les decía a sus pacientes. LA GACETA / FOTO DE JOSÉ NUNO
20 Octubre 2022

Hacer las paces: “Negocié con todo: conmigo mismo, con la vida, con Dios”

“Sé cómo me contagié (en el Hospital Padilla) y ya perdoné”, dijo con seguridad el oncólogo Felipe Palazzo en diálogo con el periodista Federico van Mameren, anoche en Panorama Tucumano. Fue uno de los miles de agentes de la salud que transitó la enfermedad del coronavirus durante un largo tiempo y de forma crítica. Hoy está recuperado y contó su historia: “Es una enfermedad de mucha soledad la covid-19. Estás aislado, con falta de oxigenación y te olvidás las cosas. Yo me dedico a la oncología y a los cuidados paliativos y siempre estás cerca de la muerte pero no la tuya. Con muchos pacientes y su familias escuché sobre esas negociaciones que se hacen y ahora me tocó a mí. Negocié con todo: conmigo, con la vida, con Dios. Cuando me recuperé le pedí a mi familia que me lleve a conocer a quienes me habían atendido en terapia intensiva”.

Valorar la vida: "Fue un momento crítico y aprendés a darles valor a muchas cosas"

“Amo mi actividad y tengo mucha pasión por ella. Yo antes terminaba de atender el consultorio a la 1 o 2 de la madrugada y dejaba de lado a la familia y a los amigos. Los extremos son malos. Ahí internado valoré la familia, los amigos, mi hermano que me fue a cuidar y todos los que estuvieron. Ahí se demostró el verdadero amor. Es increíble el amor y la energía que recibí de personas que nunca me imaginé. Ahora mismo, viniendo al estudio de LA GACETA, el guardia me dijo:  ‘no sabe doctor lo que rezamos por usted’. Y así, un montón de gente. Es tanta que no puedo contarla. Rossana Chahla, por ejemplo, se puso a disposición de mi familia, no fue por su cargo de ministra, fue por ella. Empecé a valorar las pequeñas cosas. Yo andaba en quinta y pasé a primera”.

Sus compañeros: “Hoy, aquí, estoy representando a mis compañeros de la salud”

“Viví en primera persona lo que lez decía a mis pacientes. Me acuerdo cuando me desperté por mis fantasías y creía que se había muerto un periodista de fútbol de ESPN. Cuando me despierto y lo veo en la TV no entendía qué era realidad o no. Ahí no pude mover mis manos y esa sensación fue horrible. Pero hay mucha gente que perdimos con la pandemia y mucha gente que era justa, buena y se fue en forma injusta; fue un aprendizaje para todos”.

Vencer la muerte: "No hay explicación sobre por qué sigo vivo"

“Hay cosas que no se pueden explicar: por qué el espermatozoide se unió con un óvulo y nací yo... no hay una explicación. Creo que mucha gente participó e inclusive creo que en mi hermano estuvo mi padre representado. Le solicité ayuda a mucha gente para poder entender en mi racionalidad por qué sigo vivo y, en la racionalidad, no puedo entenderlo; desde lo espiritual sí. Una parapsicóloga me dijo: ‘Felipe te tocaba quedarte. Fue tanta la energía de gente en este mundo y del otro que traccionaron a favor mío que te quedaste’, me dijo. Ella me dijo que negocié con la muerte tres veces que coinciden con tres momentos críticos de mi estado de salud. Esto no es científico pero creo que somos un todo: cuerpo mente y espíritu”.

Consecuencias físicas: "Me tropiezo y no camino bien"

“Las limitaciones físicas continúan al día de hoy. A veces no puedo subir escaleras como antes, a pesar de que tengo energía y hago rehabilitación pero me agito mucho; no soy el mismo de antes pero gracias a Dios estoy con vida”.

Perdonar: "Estuve muy enojado con quien me contagió"

“Recuerdo el momento en el que me contagié en el Hospital Padilla pero ya perdoné. La persona que me contagió era un trabajador de la salud que  estaba cumpliendo su tarea, se contagió, la pasó y la está pasando muy mal. Es increíble pero yo sentí el momento en que me estaba contagiando. Tuve un sexto sentido. Pero yo también lo pude haber hecho. Hoy perdono porque somos frágiles, porque no podemos creernos más que otros, en algún momento te podía tocar y me tocó a mí. Hoy puedo estar disfrutando de mi familia, mis amigos y de estar contando acá mi historia que, quizás, le ayude a alguien”.

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