
Con gran tristeza veo en LA GACETA a colegas, desarrollistas de obras privadas, condenados por la justicia y la sociedad por sus yerros e incumplimientos de obligaciones para con sus clientes, compradores de buena fe. Por supuesto que me solidarizo y entiendo el enojo de tanta gente defraudada. Pero bien vale la pena analizar y tratar de comprender el entorno donde un emprendedor inmobiliario debe moverse en nuestra querida provincia y nuestro bendito país. Los que nos dedicamos a esta actividad en el sector privado sufrimos la ausencia de financiación, infinidad de regulaciones y trabas, la inflación galopante que hace imposible planificar o proyectar escenarios en una actividad con ciclos mínimos de tres años. El crédito hipotecario, motor del crecimiento inmobiliario en cualquier país medianamente normal, brilla por su ausencia, limitando el mercado solo a aquellos compradores con capacidad de ahorro en dólares. La burocracia y los impuestos son otras variables adversas del negocio que se fueron enquistando en nuestros costos y plazos de una manera lapidaria, con engorrosos procesos de aprobación. Las tasas exorbitantes de Ingresos brutos, el canon de la SAT, aranceles municipales, CISI y tantas cargas más son otro factor que multiplica los riesgos y plazos atentando permanentemente contra nuestra rentabilidad. Contamos con un Estado ausente para brindar infraestructura pública pero muy presente para llevarse su tajada. También con prestadoras privadas de servicios públicos que nos obligan a ejecutar a nuestro cargo las obras para garantizar los servicios básicos que nuestros desarrollos demandan, creando una situación claramente injusta que atenta contra toda lógica. En este entorno, ¿realmente creemos que los únicos responsables de los fracasos y obras inconclusas son los empresarios? Es muy triste ver a diario empresas y negocios que se funden trabajando, pagando impuestos y sueldos después de haber invertido hasta por encima de sus posibilidades en vez de especular o buscar un puesto en el Estado. El desarrollo inmobiliario en los países serios es prioridad tanto para los gobiernos como para los bancos, porque apuestan a generar soluciones habitacionales de fondo que dignifican a sus habitantes y son el motor de las economías urbanas.
Javier Zerda
Sobremontetapia@gmail.com







