EN VIVO. Jeannette promociona un par de zapatillas para más de 100 personas que siguen la transmisión.
Surgió de la mano de la moda circular. Por la crisis y la inflación, el mercado de lo usado suma cada vez más seguidores. La diferencia es que aquellas viejas y conocidas ventas de hoy se reinventaron: se hacen en vivo en las redes sociales.
Tienen vestigios del famoso “llame ya” de los años 90. ¿Quién no recuerda de esa modalidad de venta por TV, en la cual una persona frente a la pantalla nos vendía desde sartenes hasta aparatos de gimnasia? Mediante demostraciones “en vivo”, los vendedores alentaban a los televidentes a “llamar ya” a un número de teléfono para comprar distintos objetos que supuestamente iban a solucionar nuestros los problemas cotidianos.
Cómo es la feria
En pleno auge de las redes sociales, cada vez son más los emprendedores que eligen este medio para vender cosas. La feria está anunciada a las 20 del jueves. Puntual, aparece en escena Jeannette Pujol y saluda a los que se van sumando al vivo en Facebook. Sobre un sillón hay ropa doblada y separada por género y colores. En otra mesa están los calzados. De fondo se escucha música alegre.
“Somos un grupo de amigas jóvenes y bellas, que estamos emprendiendo este proyecto”, anuncia, antes de empezar a mostrar un jean y una musculosa animal print, a $ 200 cada una de las prendas. “¡Un fuego este conjunto chicas!”, exclama. Dice el código y el talle. El primero de los seguidores que comenta poniendo el código se lleva la ropa, que después deberá pasar a buscar.
Jeannette se prueba un vestido y un chaleco, y desfila. “A $ 600 este conjunto que es un hermosor (sic). ¡Una ganga! No te comprás ni una bolsa de papel higiénico”, compara. A esa altura del vivo, ya hay 130 personas siguiendo la presentación. “¡Qué buena la música! Me estoy divirtiendo mucho con la conductora. ¿Podrían mostrar en detalle las zapatillas blancas? ¿Qué talle son?”, pregunta Noelia, antes de pedir que le reserven el calzado.
Durante la hora y media que dura el vivo, no paran de llegar los mensajes. Justamente la interacción y la inmediatez son los factores que hacen atractiva a esta herramienta que los vendedores usan para llegar a sus clientes. Además se trata de un formato que le es familiar a la gente: la red social.
La compra en vivo por streaming fue señalada por algunas consultoras como una de las grandes tendencias de los últimos años. Algunos comerciantes arrancaron en plena cuarentena, y otros cuando vieron el éxito que tenían estas presentaciones.
Es una experiencia que se asemeja a las compras en persona. Los compradores pueden ver a los vendedores en tiempo real mientras prueban los productos, y a la vez tienen la posibilidad de hacer preguntas y recibir las respuestas al instante.
Antonella Marchionni, que creó el espacio “Vecchia Vingage” para darle una segunda chance a la ropa usada, cuenta que hace dos años crearon una tienda on line pero luego la cerraron porque esta tiene costos altos y debían subir bastante los precios de las prendas. “Empezamos a implementar la venta por redes y la verdad que nos funciona muy bien. A diferencia de la tienda on line, en los vivos hay un canal de comunicación directa, donde la clienta puede tener una conversación con la persona que está del otro lado, la puede asesorar. Pienso que es más amable para el que compra saber que hay una persona para ayudar del otro lado de la pantalla”, sostiene. Y opina que el éxito de las ventas con esta metodología se basa en la comodidad de la gente.
La conducción es clave
“Pienso que la interactividad explica el éxito de las ferias en redes. También es clave que haya prendas en buen estado y a un precio accesible. La ropa nueva aumentó bastante de precio en los negocios; entonces, para muchas personas, esta es una buena alternativa y de paso hacemos circular prendas”, cuenta Lila Villa, quien junto a Flavia García, abrió el año pasado una feria de segundas oportunidades en un garage, y hoy se mudaron a Facebook. “Vimos que es una tendencia que funciona muy bien”, apunta Flavia.
“En nuestro caso también es fundamental la buena onda que tiene la conductora, que es súper divertida. La gente comenta todo el tiempo eso. Incluso, cuando vienen a buscar la ropa que compraron, quieren conocerla a ella. El otro día una chica nos contó que su papá, que sufre depresión, se alegra cada vez que la ve a Jeannette”, añade Lila.
Para la conductora, este es un desafío nuevo que no tenía en mente. Todo lo que hace es improvisado. “No tengo un guión, y tampoco tengo filtro en vivo. Voy mostrando las prendas, mientras las describo y hablo tonteras, hago chistes”, confiesa la mujer de ojos celestes, que no tiene problemas en saltar, cantar y bailar mientras vende cosas. Lo máximo que estuvo frente a las cámaras fueron dos horas. “Disfruto mucho; sobre todo los mensajes que me manda la gente. Pero es cierto que es muy agotador; además me quedo sin voz”, cuenta minutos antes de promocionar dos camisas “tapa bofes” y unos borcegos casi nuevos, que “habría que guardar para el año que viene porque en el verano tucumano nos sacarían arañas pollito en los pies”.
A Yohana Páez la idea de hacer una feria en vivo se le ocurrió, según cuenta, porque tenía demasiada ropa de ella y de sus hijos. “Al principio yo iba a distintas ferias, pero como tengo un embarazo de riesgo decidí empezar a hacerlas por las redes sociales. Para mí es fácil hacer un vivo; aunque la semana pasada estuve seis horas parada y terminé muy cansada. Además, después hay que preparar las cosas para los envíos”, explica la joven que en un mes volverá a ser mamá.
Los primeros clientes que tuvo fueron sus amigos y allegados. Luego, fue pasando de boca en boca y ahora ven sus vivos una buena cantidad de personas que ella no conoce. “¿Cómo hago para mantener a mis seguidores conectados? Hago un regalo entre los que compran ropa, pongo su nombre en un papel y hago un sorteo. El que me contesta “estoy”, se lleva su premio. Aparte de tener mi ganancia, saco de ahí para comprar más ropa y seguir vendiendo”, detalla.
“A mí se me ocurrió esto de la feria americana en la pandemia. Primero empecé a publicar a través de Instagram ropa mía y de mi familia que ya no usábamos. Como vi que vendía bien empezamos a hacer vivos en Facebook. Es fundamental hacer una buena campaña y que los vivos se viralicen. Lo complicado es que la venta es de palabra y a veces no pasan a retirar las prendas”, cuenta Antonella. Para Eliana Toranzo, que también comenzó a hacer vivos porque ella y sus amigas tenían mucha ropa que no usaban, la clave del éxito es, al igual que en las ferias de garage, poner precios muy accesibles.








