Cómo las apps de citas transformaron las relaciones

Más gente se suma a las plataformas para encontrarse con otras personas. Algunos fracasan y otros logran relaciones duraderas.

DE LA APP AL REGISTRO CIVIL. Lorena y Joaquín se conocieron cuando ella paseaba por España. tinder DE LA APP AL REGISTRO CIVIL. Lorena y Joaquín se conocieron cuando ella paseaba por España. tinder

En plena cuarentena fue el salvavidas emocional para Florencia, de 44 años. Sola y con un hijo pequeño las 24 horas en casa, entrar a Tinder cada día a conocer gente y a charlar le ayudó a que fuera menos angustiante el encierro. A Luis (35 años, docente), que es muy tímido, le vino de maravillas poder relacionarse a través de esta aplicación.

Algunos están ahí para pasar el tiempo y presumir, sin asumir compromisos. Otros han encontrado el gran amor de sus vidas. Están también los que se sintieron engañados o los intentaron estafar. Hay miles de historias. Este mes Tinder cumplió diez años: una década que marcó una generación. No son pocos los que aseguran que estos sitios, como también Badoo, OkCupid, Bumble, Happn y Match, entre otros, vinieron de alguna forma a marcar un cambio en el amor y en las relaciones.

Se modificó la forma en que se pueden conocer y relacionar las personas. Para empezar, las apps de citas ya dejaron de ser un tabú y pasaron a ser un lugar de interacción socioafectiva de una enorme proporción de la población.

Muchos vínculos actuales se inician con un match. Hoy todos conocemos casos de parejas que se conocieron en una app, se casaron, tuvieron hijos y son felices. Y hay otras que fracasaron. Como sostiene el psicoanalista Gabriel Artaza Saade, al igual que antes también había éxitos y fracasos cuando la gente se conocía más que nada en un baile o por un amigo en común que los presentaba.

Viaje y boda

Lorena Robledo, de 43 años, se fue de vacaciones a España en julio de 2018. La idea era visitar a un amigo en Benidorm. “Vine con la visa de turista, que dura tres meses y me enamoré de la tranquilidad y la seguridad de esta ciudad. El primer mes estuve siempre con mi amigo y su familia, pero después él abrió un bar con su pareja y estaba casi todo el día trabajando y yo pasaba mucho tiempo sola. Entonces, él me dijo: ‘bajate una aplicación de citas y así conocés gente‘. Me daba miedo. Aquí, como es un lugar turístico, hay gente de distintas nacionalidades. Después de unos días, me animé. Primero, me encontraba más que nada con argentinos y uruguayos. Luego, me dije: voy a conocer gente con otra cultura y otras ideas”, detalla.

 DE LA APP AL REGISTRO CIVIL. Lorena y Joaquín se conocieron cuando ella paseaba por España.    DE LA APP AL REGISTRO CIVIL. Lorena y Joaquín se conocieron cuando ella paseaba por España.

A los pocos días, Lorena quedó en encontrarse a tomar algo con un español, Joaquín Gregorgregor, que vivía en un pueblo a unos 70 kilómetros de donde estaba ella. “Llovía torrencialmente; no pensé que iba a venir. Pero llegó”, relata la tucumana. Y pegaron buena onda desde el comienzo.

Se empezaron a ver con más frecuencia y chateaban todos los días. “Hasta que él me preguntó: ‘¿Querés venir a vivir conmigo‘. Yo le expliqué cómo era mi situación; en poco tiempo me tenía que volver a Argentina. Y, entonces, me propuso casamiento. Había amor y ganas de tener un proyecto juntos”, confiesa Lorena. Ese amor era tan fuerte que dejó todo lo que tenía en Tucumán: trabajo, familia y amigos.

Se casaron en medio de la pandemia. Lorena consiguió un empleo y está muy feliz. Hace unos meses, el hijo de ella (que ya es mayor de edad) se fue a vivir a España también. “Siempre que nos preguntan cómo nos conocimos, me río. Pero, en el fondo, agradezco a este tipo de páginas de citas porque de no ser por estas plataformas jamás nos habríamos cruzado. Además, en estos sitios me hice un montón de amigos”, reflexiona.

Mariano, que es psicólogo y vive en el sur de la provincia, también buscaba algo serio en las aplicaciones de citas y lo encontró. “El primer diálogo que tuve con mi actual pareja me interesó. No me gustó el hecho de que no tenía una foto tan clara. Quedamos en encontrarnos, en tomar una merienda. Fue en 2017. De a poco, nos fuimos conociendo y nuestra relación fue creciendo”, cuenta.

“Para mí, las apps son otra forma de reconectarme. De saber que todavía estoy vigente”, se sincera Verónica M. Tiene 39 años y se separó hace una década. Para ella, es lógico conocer gente ahí si hoy todo pasa por el celular. “Cuando empecé había mucho prejuicio. Pero descubrí un mundo. Me divierto un montón”, relata. mientras hace zapping entre las propuestas que le aparecen en Tinder. En todo este tiempo tuvo encuentros y desencuentros. Ella reconoce que no quiere algo formal. Está bien con la familia que conforma junto a su hijo de 14 años. “Siempre me cuido, trato de investigar un poco a las personas con las que me relaciono”, explica. “Hay muchos mentirosos dando vueltas”, añade. Y como a muchas otras mujeres, a Verónica también la quisieron estafar. Fue en abril de este año, cuando conoció un supuesto piloto estadounidense, súper romántico. El le dijo que vendría a visitarla, pero que primero debía hacer una parada en Colombia. Mientras tanto, le iba a enviar su equipaje y una valija llena de costosos regalos para ella. “Me dijo que el correo me iba a mandar un mail solicitando una transferencia de U$S 1.000 que él luego me daría, al llegar a Tucumán. Sospeché enseguida y me puse a investigar las fotos. Ahí me di con que era un perfil falso y un modus operandi común. Lo que me sorprendió es que incluso hacía videollamadas con él, que siempre eran algo borrosas por supuesto”, describe. “Al final, se confirmó mi sospecha: era demasiado bueno para ser verdad”, concluye.

Los argentinos se ubican entre los primeros en la lista de usuarios de Tinder. En noviembre de 2020, por ejemplo, se registraron casi 82.000 descargas. Hay hombres y mujeres de todas las edades (mayores de 18) que utilizan estas apps, pero la mayoría son jóvenes de entre 25 y 34 años.

¿Qué busca hoy la gente en las aplicaciones de citas?, les preguntamos a nuestros entrevistados. Al amor de su vida, un compañero o compañera, alguien con quien charlar, alguien con quien salir y pasar un rato, alguien con quien tener sexo. Las alternativas son muchas. Lorena Robledo resume: “creo que en las apps como Tinder o Badoo hay muchos que no buscan relación seria ni enamorarse, pero otros sí buscan esto. Cada uno busca lo que quiere y del otro lado poder encontrar gente que desee lo mismo”.

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