Miles de fieles salieron de nuevo a honrar a la Virgen

Con la alegría de volver a la presencialidad total, los tucumanos realizaron ayer una nueva y multitudinaria procesión para venerar a la patrona de la provincia. Durante una hora y media de peregrinación, los fieles recorrieron el centro hasta plaza Independencia. Emoción compartida.

FOTOS DE INÉS QUINTEROS ORIO FOTOS DE INÉS QUINTEROS ORIO

María Medina ya no recuerda desde cuándo es devota de la Virgen de La Merced. “Creo que desde que nací, porque mis abuelos me traían siempre de chica a la procesión”, cuenta. Ella sostiene con mucho orgullo una gran imagen de su mamá del cielo. “A este cuadro lo hice yo”, relata mientras señala las cáscaras de nueces con las que ha decorado cuidadosamente una postal de Nuestra Señora de La Merced. Se la ve muy feliz mientras camina junto a los otros miles de fieles que hay en la peregrinación. En realidad, a todos se los ve contentos y emocionados, algunos hasta con lágrimas en los ojos. Es que, luego de dos años de pandemia, la tradicional procesión vuelve a realizarse. Y con más convocatoria que antes, dicen los presentes.

Banderas con su imagen, miles de pañuelos y un montón de papelitos blancos que vuelan por el cielo. Así es como empieza, pasadas las 17.30, la procesión para venerar a la Virgen de La Merced, patrona de Tucumán y Virgen Generala del Ejército Argentino. Ella está dispuesta al frente de la comitiva y, por detrás, están sus custodios, los gobernantes y los creyentes. “¡Qué viva la Virgen!”, es el grito de uno de los organizadores, que pone fin a un largo silencio. Durante las próximas horas, los tucumanos volverán a rendirle tributo a su madre por las calles. Y se harán escuchar.

Como antes

Cada 24 de septiembre Tucumán se vuelve una fiesta. Tradicionalmente, se celebra un nuevo aniversario de la Batalla de Tucumán, y también se festeja a esta advocación de la Virgen María. Para los fieles católicos es, sin duda, la oportunidad de acercarse a pedir y a agradecerle a La Merced. Gauchos de todo el norte llegan para “custodiar” a su patrona; y creyentes de distintos puntos de la provincia viajan a la capital, que es uno de los centros de los festejos.

Quizá sea por la emoción de la vuelta a la presencialidad, o quizá es que hay más necesidad de oración y de agradecimiento. Sea por la razón que sea, en calle Alberdi (y más tarde por 24 de septiembre) no cabe un alfiler. Al principio del recorrido acompañan familiares y también pacientes del Hospital Padilla, que han salido específicamente -algunos en silla de ruedas- a participar por unos momentos de la comitiva. Pero, en general, durante la casi hora y media de caminata, las familias y los grupos misioneros coparon las calles. Y también aparecen, desde ventanas, desde terrazas y desde balcones, decenas de vecinos a rendirle tributo a la Venerada.

Si estás dentro de la procesión, no podés ver nada más que personas. Hacia adelante y hacia atrás. Algunas rezando y otras coreando las canciones dedicadas a la Virgen, todas ellas se muestran felices de volver a caminar por María. O de hacerlo por primera vez. Estefanía Mamaní, por ejemplo, llegó con otros amigos de la Parroquia Nuestra Señora del Carmen; vinieron desde Tafí del Valle para la peregrinación. “Es la primera vez que vengo a una festividad así. Es muy lindo poder compartirlo, poder sentirlo y poder ver la fe así -destaca-; lo que más me alegra es la convocatoria, que haya tanta gente junta. Con la pandemia, pensamos que no íbamos a poder hacerlo más, y aquí estamos”.

UNA POSTAL. Durante toda la caravana, los fieles acompañaron a la Virgen con pañuelos y con banderas en alto. UNA POSTAL. Durante toda la caravana, los fieles acompañaron a la Virgen con pañuelos y con banderas en alto. FOTOS DE INÉS QUINTEROS ORIO

Sentimientos y festejos

“Alcen sus pañuelos, que hoy estamos de fiesta”, se escucha decir por micrófono una y otra vez a los organizadores. Y es que, realmente, es un festejo que quedará en la retina de los fieles. Para las agrupaciones gauchas, en tanto, esta procesión es diferente. Es que durante 2020 y 2021 no pudieron venir al centro como todos los años a desfilar con ella. Durante la peregrinación son los encargados de ayudar a cortar el tránsito en algunas esquinas. “¿Sabés lo que es hoy meterte en el centro con el sulky?”, pregunta Manuel Carrascosa, que vino desde Alderetes a caballo para la procesión. “Ella es nuestra protectora -remarca-. Estas cosas las hacemos sólo por y para ella”.

Al llegar a la plaza Independencia -pasadas las 19- los peregrinos comienzan a ubicarse alrededor de un escenario puesto frente a la Catedral. De a poco, todas las sillas comienzan a llenarse y las calles aledañas quedan tapadas de gente. “Es muy emocionante y muy fortalecedor volver -asegura Beatriz Vidal-; yo le vengo a pedir a mi madre por mi nieta, que la bendiga porque está pasando momentos difíciles. Y que bendiga al pueblo y a todos los jóvenes; que nos de fortaleza y esperanza”

Miles de fieles salieron de nuevo a honrar a la Virgen

Entre oraciones, promesas cumplidas, pedidos y agradecimientos, se realiza más tarde la misa central, presidida por el arzobispo emérito de Córdoba, Carlos José Ñañez. Él, además, fue arzobispo de Tucumán en 1997, cuándo se cumplieron 100 años de la fundación de la Arquidiócesis de Tucumán. Y por eso es que volvió para esta misa: este año se cumplen 125 años de la creación de la Arquidiócesis. De nuevo, hay mucho por festejar, y los católicos salen a las calles a agradecer, en la misma forma que antes de la pandemia, pero con convocatoria renovada.

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