Aquello de que cada día canta mejor, no parece ser sólo una frase hecha. Mañana se cumple un nuevo aniversario de la desaparición de "El Zorzal Criollo", Carlos Gardel. La tragedia en un avión que lo trasladaba en Colombia, esparció sus restos el 24 de junio de 1935, hace 67 años, en la ciudad de Medellín.
Algunos medios, como el canal Infinito, brindarán una programación especial, a partir de las 22. La señal emitirá mañana el cuarto de los cinco episodios de Gardel X, la serie documental que intenta desentrañar la verdadera historia del "morocho del Abasto".Sin dudas fue uno de los grandes de la música tanguera, y fue el primero que la difundió en Europa y Estados Unidos.
Carlos Gardel: símbolo indestructible del tango y del porteño; único en muchas cosas. Fue una figura mítica y venerada casi hasta la santidad. El misterio, el mito y la leyenda que envuelven su vida se prestaron siempre a la polémica y crecieron con cada investigación que se inició.
No sólo representó al tango, sino principalmente, todo lo que éste significó para el porteño, desde el propio lunfardo y su melancolía hasta sus historias de barrio.
Carlitos actor, Carlitos compositor, Carlitos cantor... Pero Gardel fue, al fin de cuentas, un hombre como cualquiera. El programa de mañana, precisamente, profundizará algunos de los aspectos de su vida privada, como sus relaciones con las mujeres, y el paso de joven marginal a artista de Hollywood. No fueron pocas las batallas que libró contra su gordura y el juego, así como con ciertas amistades.
Los entendidos hablan de una voz privilegiada, que improvisaba cadencias, frases accesorias o de adorno, y sostenía notas difíciles de llegar para una voz normal. Era un seductor, en definitiva, que sabía cómo hacer sus gestos, el movimiento de su entrecejo y su forzada sonrisa a ambos lados de la boca. Recordar a Gardel hoy, ¿qué significará, más allá de la fecha de rigor?
Cuando todo el país vive en una ebullición permanente; cuando en la música los estilos se suceden más rápidos que en un videogame; cuando la cotidianeidad acelera nuestras vidas; cuando la televisión pasa imágenes sin cesar, que se digieren en segundos, el tango y Gardel pueden ser un remanso; un poco de oxígeno que nos brinde aire en este verdadero maremoto. Si finalmente, en algunas de sus letras, las preguntas son las mismas que en la actualidad.
Algunos medios, como el canal Infinito, brindarán una programación especial, a partir de las 22. La señal emitirá mañana el cuarto de los cinco episodios de Gardel X, la serie documental que intenta desentrañar la verdadera historia del "morocho del Abasto".Sin dudas fue uno de los grandes de la música tanguera, y fue el primero que la difundió en Europa y Estados Unidos.
Carlos Gardel: símbolo indestructible del tango y del porteño; único en muchas cosas. Fue una figura mítica y venerada casi hasta la santidad. El misterio, el mito y la leyenda que envuelven su vida se prestaron siempre a la polémica y crecieron con cada investigación que se inició.
No sólo representó al tango, sino principalmente, todo lo que éste significó para el porteño, desde el propio lunfardo y su melancolía hasta sus historias de barrio.
Carlitos actor, Carlitos compositor, Carlitos cantor... Pero Gardel fue, al fin de cuentas, un hombre como cualquiera. El programa de mañana, precisamente, profundizará algunos de los aspectos de su vida privada, como sus relaciones con las mujeres, y el paso de joven marginal a artista de Hollywood. No fueron pocas las batallas que libró contra su gordura y el juego, así como con ciertas amistades.
Los entendidos hablan de una voz privilegiada, que improvisaba cadencias, frases accesorias o de adorno, y sostenía notas difíciles de llegar para una voz normal. Era un seductor, en definitiva, que sabía cómo hacer sus gestos, el movimiento de su entrecejo y su forzada sonrisa a ambos lados de la boca. Recordar a Gardel hoy, ¿qué significará, más allá de la fecha de rigor?
Cuando todo el país vive en una ebullición permanente; cuando en la música los estilos se suceden más rápidos que en un videogame; cuando la cotidianeidad acelera nuestras vidas; cuando la televisión pasa imágenes sin cesar, que se digieren en segundos, el tango y Gardel pueden ser un remanso; un poco de oxígeno que nos brinde aire en este verdadero maremoto. Si finalmente, en algunas de sus letras, las preguntas son las mismas que en la actualidad.







