Rodrigo, el mito

Todo el país recuerda al extinto cantante cordobés, cuando se cumple el segundo aniversario de su trágica desaparición.

Decenas de canciones exitosas, un carisma atractivo sin igual y la admiración de los fans, no son suficientes para crear un mito. No los hay con vida, en verdad. El mito exige una tragedia -aunque en rigor, debería hablarse más bien de una leyenda- que sobreviva a su protagonista. Esto ocurrió con Rodrigo.
Aplaudido en vida, venerado en muerto. Que impuso un tipo especial de música -el cuarteto- en todo el país, que se ganó los espacios en la televisión y la radio, no son hechos comunes ni frecuentes. Murió como vivió, a mil por hora, y fue su elección. A muchos no les agradaba, pero terminaron aceptándolo; el cuarteto, finalmente, siempre fue cuestionado por las normas de buen gusto. Pero más allá de estas puntualizaciones, lo cierto es que seguramente representó como pocos lo popular. Esa adhesión- representación, es lo que hace que hoy la gente baile y disfrute con sus canciones.

Un ídolo para la gente
Rodrigo voló tan alto que pareció que tocaba el cielo con sus manos. A los 27 años, vivía a mil, y en el escenario era todo desenfreno y energía. Es que, en no muchos años, no sólo vendió millares de discos, sino que se convirtió en un verdadero ídolo de masas. Y, como de yapa, impuso el cuarteto en la misma Buenos Aires, acostumbrada al tango para los adultos y al rock and roll para los jóvenes. Nadie lo había logrado hasta entonces. En ese camino, antes, durante y después, fue un "negocio" para las compañías, que se cansaron de vender su imagen y todo un merchandising, que incluía hasta muñequitos de vistosos colores. La muerte lo atrapó en su mejor momento.
Cuando sus éxitos "Lo mejor del amor", "Soy Cordobés" y "Yerba mala" se escuchaban y bailaban en todo el país, y acababa de hacer trece shows en el Luna Park, Rodrigo murió en un accidente. Y ya es un mito.
Y, como sucede con los mitos, las situaciones relacionadas con su vida y muerte no fueron del todo esclarecidas. ¿Se sabe con certeza, qué sucedió en la trágica noche? ¿Acaso no continúan las especulaciones sobre ciertas circunstancias que ocurrieron en esa madrugada? ¿ Y sus conflictos con otros cuarteteros? ¿A cuánto ascendió su fortuna? ¿En qué quedaron los distintos juicios, incluidos los polémicos enfrentamientos entre su madre Beatriz Olave y su productor José Luis Gozalo, en todos los medios?
El mito está vivo, y sigue funcionando, más allá de las flores o recuerdos instalados al lado de la ruta, en el kilómetro 24 de la autopista Buenos Aires- La Plata; más allá de su música, en la que sucedían historias comunes con las cuales la gente se sentía rápidamente identificada.
Con un look diferente, el pelo teñido y retornando al característico cuarteto, el año 2000 fue el que se impuso en las radios, y era invitado a todos los programas de televisión. Que su presencia aseguraba el rating, lo tenían claro los canales. No fue, definitivamente, un fenómeno pasajero de verano.
El cuartetero era un hincha fanático de Belgrano de Córdoba y en más de una ocasión dijo que su sueño era llegar a ser el presidente de ese club. Se hizo amigo del astro Diego Maradona, a quien le dedicó una canción, pero en sus planes figuraba el cine, igualmente. También le gustaba mucho el boxeo (por eso se disfrazaba en sus shows), tomar cerveza y vestirse con camisetas de fútbol americano.

Una tragedia en la madrugada
La muerte de Rodrigo Bueno ocurrió en la madrugada del sábado 24 de junio de 2000 en la autopista Buenos Aires-La Plata, cuando el músico regresaba de una de sus actuaciones.
En el accidente también murió Fernando Olmedo, hijo del inolvidable humorista Alberto Olmedo, y sufrieron heridas de distinta consideración la ex mujer de Rodrigo, Patricia Pacheco, y otros tres integrantes de la banda del músico.
La trágica muerte del vocalista se produjo en el momento cumbre de su carrera como cuartetero, ya que había llenado más de diez veces el estadio Luna Park y sus discos se vendían por millares. Después de cenar y de actuar en la discoteca "Escándalo", a las tres de la mañana, el cantante venía conduciendo su camioneta cuando, en circunstancias todavía no aclaradas por la justicia, chocó y perdió el control. A 150 metros de la camioneta, su cuerpo se encontraba tirado casi de perfil, con las clásicas botas de cuero de serpiente todavía puestas, la campera cubriéndole la cabeza y un charco de sangre deslizándose sobre el asfalto.
Inmediatamente se habló de un atentado, que había habido disparos en la disco, que existía una mafia del cuarteto, en fin, se abrieron múltiples hipótesis sobre el accidente. Su madre, Beatriz Olave, recordó que en la carta natal estaba escrito que esto ocurriría: "a mi hijo lo mataron", aseguró. "En Cuba hablé mucho con él, y presentía la muerte. Me dijo que iba a ser mi ángel guardián allá arriba", reveló Diego Maradona al enterarse del suceso. "Lo único que me reconforta es que me dejó una canción maravillosa".
La primera canción que compuso se llamó "La foto de tu cuerpo", cuando tenía 15 años, y la última, a los 27, la que le inspiró su visita al Hospital de Niños de Tucumán.
Su muerte desató ambiciones y gritos, en los que estuvieron involucrados su propia familia, amigos y el mundo del cuarteto y la bailanta.El tema para Diego Maradona
En una villa nació,
fue deseo de Dios,
crecer y sobrevivir
a la humilde expresión,
de enfrentar la adversidad
con afan de ganarse
a cada paso la vida.
En un potrero forjó
una zurda inmortal
con experiencia,
sedienta ambición de llegar
de cebollita,
soñaba jugar un mundial
y consagrarse en primera.
Tal vez jugando pudiera
a su familia ayudar.
A poco que debutó
Marado! Marado!
La doce fue quien coreó
Marado! Marado!
Su sueño tenía una estrella
llena de gol y gambetas
y todo el pueblo cantó:
Marado! Marado!
Nació la mano de Dios
Marado! Marado!
Sembró alegría en el pueblo
Llenó de gloria este suelo.
Cargó una cruz en los hombros
Por ser el mejor
Por no venderse jamás
  al poder enfrentó
Curiosa debilidad
si Jesús tropezó
por que él no habría de hacerlo
La fama le presentó
A una blanca mujer
de misterioso sabor
  y de prohibido placer
que lo hizo adicto al deseo de usarlo otra vez
involucrando su vida
Y es un partido que hoy día 
El Diego esta por ganar
A poco que debutó
Marado! Marado!
La doce fue quien coreó
Marado! Marado!
Su sueño tenía una estrella
Llena de gol y gambetas
Y todo el pueblo cantó:
Marado! Marado!
Nacía la mano de Dios
Marado! Marado!
Sembró alegría este pueblo
Lleno de gloria este suelo.
Olé Olé Olé! Diego! Diego!

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