22 Noviembre 2004 Seguir en 
BUENOS AIRES.- La ausencia de la Argentina en el encuentro que mantuvo el Grupo de los 20 en la ciudad alemana de Berlín, el pasado fin de semana, produjo una importante inquietud en el nucleamiento, desde donde se reclamó al gobierno de Néstor Kirchner la necesidad de avanzar en las reformas estructurales pendientes en el ámbito bancario y financiero.
Ayer, en el cierre del encuentro del G-20 que comenzó el pasado viernes, la ausencia de una delegación argentina hizo que el país fuera el único que no se adhiriera a la firma de un código de buena conducta para resolver las crisis financieras provocadas cuando una nación no puede pagar su deuda pública. Así lo admitió el ministro de Finanzas de Alemania, Hans Eichel.
El funcionario alemán expresó: "desde el G-20 esperamos ahora que un número creciente de países aplique esos principios. Para ser francos, Argentina no lo hará, pero todos los demás (miembros de este nucleamiento) los apoyan de forma clara".
Si bien en el Ministerio de Economía hace una semana estaba definida la asistencia de Guillermo Nielsen al encuentro del G-20 en la capital alemana, con el correr de los días las diferencias entre el Palacio de Hacienda y el nucleamiento, y la decisión del equipo conducido por Roberto Lavagna de definir el tramo final de canje de deuda, hicieron que se suspendiera el envío de una representación a Berlín.
En su comunicado final en el foro que reunió a funcionarios de las 20 principales economías industrializadas del mundo (sumados a países emergentes tales como Corea del Sur, México, Brasil y Argentina), se advirtió como requerimiento para América Latina que los países de la región continúen con la aplicación de reformas estructurales.
Más allá de reclamar a los Estados latinoamericanos la puesta en marcha de políticas prudentes en materia fiscal, el G-20 pidió que la administración Kirchner adopte medidas para seguir reforzando su sector bancario y financiero. Instó a las autoridades argentinas a adoptar las iniciativas que permitan reforzar su sector bancario y revisar su sistema fiscal para determinar si son necesarias más mejoras.
Al faltar al encuentro en Berlín, la Argentina no pudo suscribir un código de buena conducta para atender crisis financieras en caso de que un Estado no pudiera pagar sus compromisos externos. Dicha propuesta -que fue impulsada por el presidente del Banco Central Europeo, Jean Claude Trichet- contó oportunamente con objeciones por parte del Grupo de los Siete países más industrializados y del FMI. (DyN)
Las trabas al canje no afectarían la economía
BUENOS AIRES.- Las últimas trabas al canje de deuda surgidas en los mercados externos no tendrían por qué impactar negativamente en la economía, según aseguró el subsecretario de Programación Económica del Palacio de Hacienda, Sebastián Katz.
"Cualquier agente que esté involucrado en el proceso sabe que eventualmente, en un proceso tan complejo, puede producirse alguna demora", admitió Katz. No obstante, indicó que es necesario comenzar el proceso de reestructuración previsto a nivel local para el próximo 29 del corriente, porque "es importante cerrar capítulos ya que eso dará certidumbre a los agentes económicos".
Advirtió que en un proceso tan complicado "pueden aparecer dificultades técnicas e incluso algunas zancadillas de sectores que pueden verse perjudicados" por la oferta de pago que ofreció la Argentina. "Estamos proponiendo una quita asociada con la capacidad de pago de la economía a futuro", afirmó. (NA)
Cuestionan al sistema
judicial argentino
BUENOS AIRES.- El representante del Banco Mundial en la Argentina, Axel van Trotsenburg, afirmó que el sistema judicial argentino no es confiable y que hay trabas burocráticas que dificultan la inversión. También dijo que la baja calidad de la educación en el país es un factor de empobrecimiento. Advirtió que si la Argentina entra en default con los organismos de crédito los desembolsos se frenan, pero destacó que no se abrió una discusión sobre una posible cesación de pagos. Señaló que el tema del aumento en las tarifas de servicios públicos está muy politizado. "Nuestro único interés es que la resolución del problema considere todos los aspectos: el social, el plan de negocios, la calidad de la prestación y el programa de inversiones", señaló. Reconoció también que el BM apoya la iniciativa de "reconvertir" el plan Jefas y Jefes de Hogar, pero advirtió que un programa con 1,6 millón de beneficiarios no puede cambiarse repentinamente. (NA)
Ayer, en el cierre del encuentro del G-20 que comenzó el pasado viernes, la ausencia de una delegación argentina hizo que el país fuera el único que no se adhiriera a la firma de un código de buena conducta para resolver las crisis financieras provocadas cuando una nación no puede pagar su deuda pública. Así lo admitió el ministro de Finanzas de Alemania, Hans Eichel.
El funcionario alemán expresó: "desde el G-20 esperamos ahora que un número creciente de países aplique esos principios. Para ser francos, Argentina no lo hará, pero todos los demás (miembros de este nucleamiento) los apoyan de forma clara".
Si bien en el Ministerio de Economía hace una semana estaba definida la asistencia de Guillermo Nielsen al encuentro del G-20 en la capital alemana, con el correr de los días las diferencias entre el Palacio de Hacienda y el nucleamiento, y la decisión del equipo conducido por Roberto Lavagna de definir el tramo final de canje de deuda, hicieron que se suspendiera el envío de una representación a Berlín.
En su comunicado final en el foro que reunió a funcionarios de las 20 principales economías industrializadas del mundo (sumados a países emergentes tales como Corea del Sur, México, Brasil y Argentina), se advirtió como requerimiento para América Latina que los países de la región continúen con la aplicación de reformas estructurales.
Más allá de reclamar a los Estados latinoamericanos la puesta en marcha de políticas prudentes en materia fiscal, el G-20 pidió que la administración Kirchner adopte medidas para seguir reforzando su sector bancario y financiero. Instó a las autoridades argentinas a adoptar las iniciativas que permitan reforzar su sector bancario y revisar su sistema fiscal para determinar si son necesarias más mejoras.
Al faltar al encuentro en Berlín, la Argentina no pudo suscribir un código de buena conducta para atender crisis financieras en caso de que un Estado no pudiera pagar sus compromisos externos. Dicha propuesta -que fue impulsada por el presidente del Banco Central Europeo, Jean Claude Trichet- contó oportunamente con objeciones por parte del Grupo de los Siete países más industrializados y del FMI. (DyN)
BUENOS AIRES.- Las últimas trabas al canje de deuda surgidas en los mercados externos no tendrían por qué impactar negativamente en la economía, según aseguró el subsecretario de Programación Económica del Palacio de Hacienda, Sebastián Katz.
"Cualquier agente que esté involucrado en el proceso sabe que eventualmente, en un proceso tan complejo, puede producirse alguna demora", admitió Katz. No obstante, indicó que es necesario comenzar el proceso de reestructuración previsto a nivel local para el próximo 29 del corriente, porque "es importante cerrar capítulos ya que eso dará certidumbre a los agentes económicos".
Advirtió que en un proceso tan complicado "pueden aparecer dificultades técnicas e incluso algunas zancadillas de sectores que pueden verse perjudicados" por la oferta de pago que ofreció la Argentina. "Estamos proponiendo una quita asociada con la capacidad de pago de la economía a futuro", afirmó. (NA)
judicial argentino
BUENOS AIRES.- El representante del Banco Mundial en la Argentina, Axel van Trotsenburg, afirmó que el sistema judicial argentino no es confiable y que hay trabas burocráticas que dificultan la inversión. También dijo que la baja calidad de la educación en el país es un factor de empobrecimiento. Advirtió que si la Argentina entra en default con los organismos de crédito los desembolsos se frenan, pero destacó que no se abrió una discusión sobre una posible cesación de pagos. Señaló que el tema del aumento en las tarifas de servicios públicos está muy politizado. "Nuestro único interés es que la resolución del problema considere todos los aspectos: el social, el plan de negocios, la calidad de la prestación y el programa de inversiones", señaló. Reconoció también que el BM apoya la iniciativa de "reconvertir" el plan Jefas y Jefes de Hogar, pero advirtió que un programa con 1,6 millón de beneficiarios no puede cambiarse repentinamente. (NA)







