Maestría en el arte de narrar

Cuentos de uno de los mayores referentes del género

21 Agosto 2022

Cualquier libro de cuentos de Abelardo Castillo puede entenderse, entre otras virtudes, como un taller de enseñanza en el arte de narrar. Y este libro, reedición reciente del que publicara en 1992, no es la excepción.

Cada texto es totalmente diferente al que lo precede y también al que lo sucede, sin embargo en todos ellos se nota esa maestría que nos lleva a pensar automáticamente en el autor; una vez que conocemos su obra, por supuesto. Técnicas diferentes, cuidadosamente pensadas y llevadas a cabo, son el vehículo ideal para sacar adelante cada una de las historias.

Quisiera mencionar ciertas particularidades de algunos cuentos: la fantasía casi fantasmal de “Carpe diem” con una mujer que no deja rastros pero que existe en la medida que es un recuerdo; la serena e inesperada venganza de un hombre en una situación extrema que el autor va narrando apaciblemente en “Por los servicios prestados”; lo sobrenatural en “El decurión”, un cuento que por momentos recuerda a Bioy Casares; el juego temporal en “Thar” con personajes disímiles que también pueden ser sólo uno; el maltrato emocional (hoy le llamaríamos bullying) a un personaje simple, sin maldad, marcado por una historia que tal vez desconoce, en el texto titulado “Corazón”; el encanto entre verídico y ficticio de la protagonista de “Muchacha de otra parte”, porque en realidad no sabemos dónde está y qué es esa ‘otra parte’; el plan siniestro de una represalia brutal a través de un detallada partida de ajedrez en “La cuestión de la dama en el Max Lange”, cuento policial verdaderamente brillante; la influencia de Borges en el modo de presentar la historia que Castillo narra en “El tiempo y el río” e incluso en “El hermano mayor”; el gran homenaje a Henry Miller en “La fornicación es un pájaro lúgubre” donde el lenguaje (entre excesos y licencias poéticas) es el verdadero protagonista del relato, y no tanto la anécdota en sí.

Este libro, íntegramente, rezuma calidad narrativa; nada está puesto porque sí, aunque a veces lo parezca al rodar de la lectura; y todo tomará sentido antes de la palabra final.

© LA GACETA

ROGELIO RAMOS SIGNES 

REEDICIÓN: LAS MAQUINARIAS DE LA NOCHE -  ABELARDO CASTILLO (Seix Barral – Buenos Aires)

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