¿Cómo apoyar a mi hijo en la transición de la niñez a la adolescencia?

El acompañamiento de los papás es fundamental en esta etapa. Especialista explican qué tener en cuenta.

ESCUCHA. No perder el diálogo con nuestros hijos es fundamental. ESCUCHA. No perder el diálogo con nuestros hijos es fundamental.
19 Agosto 2022

En mayor o menor medida todos somos conscientes de que cada etapa de la vida tiene sus propias dificultades. Pero hay una en especial que podemos decir es la más difícil e importante: el paso de la niñez a la adolescencia.

Se trata de un período crucial que todos hemos atravesado. Está marcado por los cambios (físicos y emocionales) y demanda una constante capacidad de adaptación. En el se establecen los cimientos de nuestra personalidad.

Es por esto, que los jóvenes van a necesitar nuestro acompañamiento como adultos para poderlos ayudar a encontrar ese camino que empiezan a buscar. Pero, ¿cómo podemos contribuir en su proceso de desarrollo? ¿qué claves debemos tener en cuenta?

La psicóloga Nancy Palomo sostiene que se debe tener presente que todo proceso relacionado con el crecimiento del ser humano implica lo que en psicología se denomina “duelo”. “El tránsito de la niñez a la adolescencia no es la excepción. El sujeto va a experimentar distintas pérdidas que son vitales para su evolución y desarrollo psíquico”, afirma en diálogo con LA GACETA.

“Es un período de transición complejo signado por los cambios biológicos, psicológicos, sexuales y sociales. En muchos casos hay quienes manifiestan dificultades para aceptar esto, lo que deriva en una crisis emocional y de identidad. Es por esto que debemos tener presente que crecer no implica solo logros, sino también la pérdida de cosas sumamente importantes que nos definían hasta ese momento”, agrega.

En tanto, el psicólogo Lucas Haurigot Posse explica en primera instancia que esta etapa es una de las más movilizantes que atraviesa la persona en su vida. Destaca también que es un momento de crisis, pero también de nuevos desafíos.

“Los adolescentes atraviesan tres duelos: el primero, es el “duelo del cuerpo” que hace referencia a la pérdida del cuerpo de niño y la aparición de otro con características diferentes. El segundo, se denomina “duelo de la identidad de niño” que es el período donde el adolescente debe comenzar a enfrentar situaciones y asumir responsabilidades que son desconocidas”, puntualiza.

El tercero, es el “duelo por los padres de la infancia”. “En esta fase -añade- los adolescentes dejan de ver a sus padres como ‘superpoderosos’ y empiezan a observar sus falencias y contradicciones. Esto provoca en el joven un baño de realidad que en ocasiones es doloroso y puede llegar a sentirse desprotegido”.

Escucha y comprensión

¿Qué pasa cuando no escuchamos a nuestros hijos? ¿Cuáles son las consecuencias? “Una mala experiencia en esta etapa puede dejar una huella profunda. El que no se tenga en cuenta su nueva identidad, que no pueda ir conociendo sus potencialidades y limitaciones, provocará un gran impacto emocional que puede desembocar en trastornos de conducta”, asevera.

“Si un adolescente no es apoyado desde su entorno, no tiene la posibilidad de sentirse respetado en su nuevo rol y deberá lidiar con situaciones que lo perturbaran y podemos estar ante un contexto complejo”, completa Haurigot Posse.

Consejos

Para que puedan sobrellevar de la mejor manera estos duelos es fundamental que madres y padres acompañen a sus hijos en este camino.  “Lo primero que deben hacer los padres es aceptar que sus hijos dejaron de ser niños y pasaron a ser adolescentes. No es fácil, pero lo deben hacer. A partir de ahí, deben hacer un acompañamiento con límites”, dice la psicóloga Verónica Montenegro.

“Estos son esenciales porque ayudan a formar las bases de la personalidad del joven. No es un límite que surge de los gritos sino del entendimiento que surge de ambas partes. Siempre digo que es un límite con ‘amor’”, enfatiza.

Por su parte, Palomo señala que una herramienta que pueden utilizar los padres es recordar su propia adolescencia. “Volver a traer a la memoria lo que sentíamos, necesitábamos o lo que pensábamos de nuestros padres, ayudará a comprenderlos, a tener una posición más sensible y a evitar cualquier tipo de 'guerra' con ellos”, aconseja la terapeuta especialista en infancia.

“La función como padres es guiarlos. Por este motivo, el papá o mamá 'compinche' no ayuda. No deben perder el rol de adulto, especialmente en las situaciones que necesitan de la confrontación generacional; es decir, que la diferencia de edad se establezca y desde allí entablar una relación amorosa, cordial, de intercambio”, finaliza.

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