Temporada de trimestrales: seis expertas aportan sus tips para estudiar sin estrés

Es habitual que en esta época se vivan situaciones de nervios y angustias en las casas. Cómo acompañar a los hijos sin dramatizar.

A TENER EN CUENTA. Especialistas recomiendan varias pautas para acompañar a los estudiantes en los momentos de mayor exigencia. ARCHIVO LA GACETA A TENER EN CUENTA. Especialistas recomiendan varias pautas para acompañar a los estudiantes en los momentos de mayor exigencia. ARCHIVO LA GACETA

"Para quitarles la presión a los chicos, es muy importante hacerles saber que se trata de una instancia más. No de una nota definitiva". Quien habla es Vanina Herrera -profesora de educación secundaria en matemáticas- y lo hace en referencia a las evaluaciones trimestrales, que por estos días comienzan en la mayoría de las escuelas y colegios. Y hablar de trimestrales es, literalmente, hablar de la hora de las brujas. Para madres y chicos. En este probable escenario de caos que se aviene en muchos hogares, la docente refuerza la idea que estos exámenes no determinan la nota del trimestre, sino que son una sumativa de todo el proceso.

Por ello, Herrera considera favorable que, al término de cada tema nuevo, se tomen prácticos. "Así, los estudiantes van preparándose de a poco y sienten seguridad cuando van a ser evaluados", razona. Incluso y con respecto a matemáticas, apunta que dos semanas antes deberían comenzar a hacer tres ejercicios por día, ya que esta asignatura es concebida como una cadena y cada eslabón se relaciona con el siguiente. "Un tema que no ha quedado bien afianzado acarreará problemas con el siguiente", enseña.

En una charla con LA GACETA, Cecilia López -psicóloga, especialista en niños y adolescentes- enuncia tres consejos. Primero, les sugiere a los padres que transmitan el mensaje de que el esfuerzo es valioso. "Hay que alentar a los hijos en sus posibilidades; por ejemplo, diciéndoles que dibujan bien o que son muy creativos. Y hay que reconocerles las dificultades", distingue.

Su segunda recomendación es que los adultos recuerden que los chicos no son una calificación. "Pueden sacar la nota que sea porque eso no definirá la clase de alumno que representan. Tratemos de aliviarlos en vez de exigirlos", aprecia.

La tercera enmienda para los papás es que comprendan que el esfuerzo, en el caso de los más pequeños, también los incluye. "Tenemos que darnos tiempo para estar con ellos. Eso les dará seguridad y confianza en sí mismos". Con respecto a los jovencitos, López advierte que ese acompañamiento se debe mostrar con palabras, para no interferir en la autonomía: 'hijo si necesitás ayuda, aquí estoy'.

A su turno, Eugenia Ponce -pedagoga y especialista en neuroaprendizaje- aporta otras aristas para que los estudiantes de los niveles primario y secundario rindan bien:

- Crearles una agenda que los ayude a organizarse, así puedan tener otras actividades para distenderse.

- Enseñarles a respetar los períodos de atención y los momentos de descanso. La falta de sueño disminuye la concentración; las destrezas motoras; la motivación; la memoria y la capacidad de planificación y de ejecución.

- Instarlos a realizar alguna actividad física. A través del movimiento, se logra mayor oxigenación cerebral, se estimulan y automatizan los aprendizajes y se mejoran las habilidades cognitivas.

Con respecto a las instituciones educativas, Ponce hace hincapié en que en las aulas no debe haber estrés porque eso perjudica el rendimiento: el cerebro se siente amenazado y sucede el famoso bloqueo mental. "Las emociones y la memoria están ligadas. Crear un ambiente positivo debería ser un objetivo de la planificación anual", reflexiona.

La maestra Sandra Izquierdo -del colegio Santa Rosa- cuenta que su experiencia en el primer ciclo le ha enseñado a no avisar la fecha de las pruebas. "Durante todo el año, trabajo con fotocopias. Así, cuando llega el momento de evaluar los chicos creen que es una fotocopia más". Con esa simpleza, no solo busca quitarles a los pequeños la presión del examen ("lamentablemente, es necesario y obligatorio evaluarlos"), sino también la presión de los adultos. "Intento que los papás tampoco se enteren. Mi idea es que los chicos trabajen tranquilos", relata.

La psicóloga Claudia León apunta que durante 2020 y 2021 hemos vivido tiempos difíciles, marcados por la enfermedad, las pérdidas, el dolor y la incertidumbre. Según su mirada, esto implica que los educadores se encuentren con una gran diversidad en su alumnado; "diversidad a la que tienen que atender", acota.

"Ahora a los maestros se les pide empatía", apunta. No obstante, enseguida aclara que no se pretende que aprueben a alumnos que no saben, pero sí que puedan acompañarlos.

Mariana Dato -profesora en ciencias de la educación y especialista en análisis institucional- se declara una gran crítica de las pruebas trimestrales, como se las concibe en general. "Aunque las autoridades educativas, las directoras, las maestras y las pedagogas entiendan que se trata de un proceso, que el niño no debe temer, que deben aprender de las instancias evaluativas y que es parte del aprendizaje, la realidad es que termina siendo una gran mentira", sentencia.

Según ella,  este sistema requiere una revisión. "Lleva al niño a la frustración. Lo vuelve una nota. Destruye su autoestima. Para peor, a veces los docentes intentan cumplir a rajatabla con los contenidos. Entonces sus estudiantes terminan convertidos en recipientes vacíos a los que intentan llenar sin saber si los procesos están siendo realizados", concluye.



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