Cartas de lectores III: “sacrificio de doncella”

09 Agosto 2022

Rubén Darío, refiriéndose a los primitivos dueños del suelo americano, decía que ellos eran “altivos, nobles y francos.... /ojalá hubieran sido los hombres blancos/como los Atahualpas y los Moctezumas”. Sin embargo, no pocos historiadores y cronistas de Indias se esmeraron por mostrar un cuadro siniestro de las sociedades precolombinas, haciendo circular fábulas espantosas con el objeto de justificar las tropelías cometidas por los dominadores (tan sólo en las minas de Potosí morían ¡cada día! miles de nativos). De igual modo, últimamente se viene insistiendo, machaconamente, que los indios realizaban, en forma habitual, terribles sacrificios humanos. Se rotula, por ejemplo, como “sacrificio”, al simple entierro en altura que hacían los indios (que creían en la inmortalidad del alma) para momificar los cadáveres aprovechando frío seco de la montaña. El hallazgo reciente de una vulgar urna funeraria en Salta con restos de una mujer fue caratulado de inmediato como “sacrificio de doncella”. Los españoles impusieron, en realidad, en buena parte de América, un régimen social a todas luces inferior al ya existente en los principales pueblos amerindios: destruyeron, mataron y robaron en escala pocas veces vista (sólo comparable, quizá, con los crímenes de la Inquisición en la propia España y del nazismo en la misma Europa “civilizada”). La colonización hecha por los Incas en los territorios colindantes fue, como contrapartida, eminentemente agraria y libre de barbarie: en las zonas conquistadas por ellos se construían caminos y puentes, se hacían cultivos en terrazas y regadíos en las faldas de las montañas, se mejoraban los campos de cultivo y las condiciones de vida de los pueblos vencidos, respetando sus creencias y costumbres. También se les enseñaba a dividir las tierras, a abrir canales, a levantar mapas geográficos en relieve y a fabricar calendarios por medio de observaciones astrales. Con respecto a la destacada cultura azteca, no es aventurado decir que los Incas lo superaron en la incruenta religión, en la bondadosa tutela del individuo y de la familia, y en su perfecta organización política y administrativa, que sigue siendo materia de estudio y de asombro por parte de cooperativistas y sociólogos de todo el mundo.

Arturo Garvich

Las Heras 632

San Miguel de Tucumán

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