CONVERSATORIO

El pasado viernes por la tarde, tuvo lugar un concurrido encuentro con operadores del servicio de justicia y de la DINAyF destinado a intercambiar experiencias que evolución a través de las experiencias, desde la práctica en los fuero civil y penal sobre la escucha y la participación de los Niños, Niñas y Adolescentes en los procesos judiciales.
En la jornada académica en cuestión se abordó de lleno cuáles son las buenas prácticas aconsejables para el tratamiento de las personas menores de edad que se encuentren en contacto con un proceso judicial, por lo cual los magistrados disertantes brindaron pautas de respecto a cómo, cuándo, dónde y por quién debe llevarse adelante la escucha de niños, niñas y adolescentes para asegurar que este derecho humano se cumpla de manera eficiente y se resguarde en definitiva la garantía conocida como “tutela judicial efectiva”.
“Esperamos sea el puntapié inicial para comenzar a sistematizar aspectos de una actividad que no se encuentra reglada en los códigos de procedimientos de nuestra Provincia y que es preciso atender y poner en práctica”, manifestó en el encuentro la Jueza Rey Galindo.
Por su parte, el Juez Moeykens celebró la realización del encuentro destacando la iniciativa de las autoridades del Ministerio de Desarrollo Social de la Provincia, especialmente del Centro de Admisión y Derivación (CAD) y de la DINAyF. En tal sentido el magistrado celebró que la iniciativa que busca difundir y facilitar la “escucha” como actitud con el objeto de acercar a la persona a quien se escucha y que, por medio de la confianza generada, sea posible acceder a información valiosa para proteger sus intereses. “Sin dudas estos eventos sirven para garantizar la efectividad de los derechos en juego de los niños, niñas y adolescentes”, sostuvo.
Una de las conclusiones con mayor relevancia en el evento, fue que hay tantas modalidades de escucha como juezas y jueces. En virtud de ello cada quien priorizará el modo de comunicación que por su experiencia le resulte más efectivo para garantizar a las personas menores de edad un contacto “no mediato, es decir un contacto directo con las y los jueces para garantizar ser escuchados y su participación procesal.
Finalmente, se dispuso también la realización de futuras eventos de intercambio a fin de recibir sugerencias y observaciones que puedan enriquecer las prácticas con niños, niñas y adolescentes, que desemboquen en la elaboración de una guía que contenga buenas prácticas para la escucha y participación de los niños, niñas y adolescentes en los procesos judiciales.







