Atlético dejó el invicto en un “accidentado” partido

Arsenal fue práctico, aprovechó los errores defensivos de Atlético y lo venció por 3-1; el “Decano” perdió el invicto y cedió tres goles; ¿lo bueno? tiene rápida revancha ante Central Córdoba.

Atlético dejó el invicto en un “accidentado” partido FOTO MATÍAS NÁPOLI ESCALERO (ESPECIAL PARA LA GACETA)

El Atlético líder e invicto, sólido y oportuno, faltó a la cita en Sarandí. Y pese a que cerrará la fecha en la cima, el cachetazo que le propinó Arsenal duele. Y dolerá al menos por unos días más por la oportunidad perdida.

Es que el “Decano” sucumbió 3-1 ante un rival modesto, al que superó claramente durante la primera mitad de la etapa inicial. En ese tramo, el equipo de Lucas Pusineri no pudo replicar su sana costumbre de las jornadas precedentes: romper el cero y luego abocarse a manejar el trámite favorable del partido.

Nada dura para siempre. Y la extraordinaria racha positiva del “Decano” no fue la excepción: llevaba 14 partidos imbatido por Liga Profesional (siete desde su última derrota ante Independiente por Copa Argentina, hace un mes y medio).

“Tenemos que sacar conclusiones a futuro para no repetir algunas cosas”, admitió el entrenador antes de abandonar el Viaducto, un escenario incómodo hasta para el “más pintado”.

Pusineri calificó de “accidentes” a los contratiempos sufridos, aunque correspondería más bien puntualizar la cuotaparte de responsabilidad que le cabe a cada cual en sus orígenes.

El primer “accidente” consistió, quizás, en no aprovechar ese puñado de ocasiones tempraneras, cuando el anfitrión no hacía pie en el retroceso y los huecos prometían un festín de la visita que apuraba y presionaba muy bien a un local que se mostraba aturdido.

Otro “accidente”: la mala salida de Matías Orihuela que derivó en el gol de Sebastián Lomónaco.

La pronta reacción de Atlético, con el cabezazo del propio Orihuela en la agonía de la primera etapa, preanunciaba un cambio de fortuna y de energía.

Pero no, enseguida tras el intervalo sobrevino un nuevo “accidente”: dos cabezazos en el área y el de Gonzalo Goñi con destino de red, ante la pasividad de una defensa atornillada al césped.

Y un último “accidente”, quizá el más determinante para que el “Decano” dejara el sur del Gran Buenos Aires con las manos vacías: la infantil expulsión del experimentado Bruno Bianchi. “Me olvidé que ya tenía una amarilla”, se lamentó el defensor. De no creer.

Con diez, todo se hizo definitivamente cuesta arriba para un Atlético que extrañó al operado Ciro Rius desde el inicio y al seleccionado Ignacio Maestro Puch cuando hizo falta un revulsivo en ataque.

Dos goles terminaron siendo una diferencia exagerada, aunque en la siesta de Sarandí, a tono con el clima exterior, el desempeño de Atlético, pasó de soleado a gris sin solución de continuidad.

En algo contribuyó Arsenal, que le planteó una incomodidad mayor en relación a otros partidos a domicilio: el equipo de Leonardo Madelón no es de salir a buscar y el “Decano” se siente más cómodo parado para la contra que con la pelota tanto tiempo en su poder.

Y Atlético, que había sido un baluarte en defensa con solo tres goles encajados en 11 cotejos (hacía seis que no le marcaban), recibió tres en uno solo.

Nunca está bueno perder, pero mejor temprano –ahora que Atlético sigue siendo líder- que cuando sea demasiado tarde para lamentos (y aprendizajes).

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