“Los cambios deberían haber empezado ayer”, advierte una influencer del activismo ambiental

“La especie humana no desaparecerá, pero quienes son más vulnerables sufrirán mucho; mientras los que tienen plata van a surfear la ola con más comodidad”, explica. Además, destaca las ventajas del consumo responsable y enumera cinco propuestas que involucran nuestros hábitos: modificar la alimentación, los medios de transporte, la vestimenta y la calidad de lo que compramos, apuntando a que todo sea sustentable

PARA ENCONTRARLA EN REDES. En Instagram es @lalocadeltaper. PARA ENCONTRARLA EN REDES. En Instagram es @lalocadeltaper.

Casi nadie la conoce como Dafna Nudelman, porque su nickname de redes sociales ya es más popular que ella misma: La loca del taper. “Primero era la que iba a la heladería con su propia cuchara para que no me den las de plástico. Era la que pedía que no me den bolsas en las tiendas porque llevaba la mía, que no me den el sorbete o llevaba mi propia botella para recargar agua. Hasta que un día empecé también a llevar mi taper a todos lados -especialmente a la heladería- y me di cuenta de que podía contagiar un poco el espíritu de mis prácticas de consumo consciente”, contó entre risas pero muy convencida a LA GACETA. Según sus recuerdos, desde los 7 años comenzó a leer sobre el cuidado del ambiente y por eso el tema está presente en su vida. “Recuerdo haber leído en un libro que debíamos llamar a las empresas de productos de limpieza para que expliquen cómo estaban hechos sus productos. Yo llamé a una y nunca me atendieron, eran las 3 de la mañana”, recordó.

Más adelante siguió con su vida, egresó como diseñadora en la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la Universidad de Buenos Aires y se especializó en economía ambiental, desarrollo sustentable (UCA) y responsabilidad social empresaria y emprendedurismo (Tel Aviv University). “Hoy hay mucha más conciencia ambiental que hace unos años pero eso no es suficiente”, explicó. “No somos la mayoría quienes intentamos cuidar el ambiente porque para muchos es una prioridad menor y hay otros problemas más importantes para resolver antes. El tema del cuidado del ambiente no termina de tener la relevancia que debería. Para que haya cambios sustanciales tenemos que ser muchos más”, añade.

De su activismo nació un blog, una cuenta de Instagram y llegó a publicar un libro, “Cómo rompimos el mundo (y cómo podemos arreglarlo)”. Una obra urgente e indispensable para modificar nuestros hábitos de consumo.

“Hay millones de cosas que podemos cambiar en nuestro consumo pero, básicamente, yo propongo que sean cinco: la alimentación -todo lo que comemos impacta muchísimo en la huella ambiental-; lo que consumimos -si tiene plástico de un solo uso o es descartable- y qué aparatos electrónicos o electrodomésticos usamos -pensar en que muchos de ellos están hechos para durar un tiempo y luego no se pueden reparar-; cómo nos movemos -si usamos bicicleta, auto, transporte público o caminamos-; con qué limpiamos nuestra casa, qué cosméticos usamos en el pelo la cara o el cuerpo -es decir que evitemos las sustancias químicas o productos testeados en animales-; y, por último, cómo nos vestimos -las prendas tienen un impacto socioambiental enorme y es un gran punto para reflexionar cómo consumidores-”.

Las definiciones que circulan sobre lo que es el consumo responsable son muchas y Dafne las simplifica para lograr captar la atención de sus seguidores: “somos parte de un sistema y lo que hacemos tiene un fuerte impacto en el todo. Ser un consumidor responsable es tomar mejores decisiones, aunque muchas veces las opciones no están dadas para hacerlo. Es ser un consumidor reflexivo que consume lo que necesita pensando en que los recursos del ambiente son finitos, por lo que consumir cosas duraderas es la mejor opción. Lo opuesto a esto es consumir en automático”.

Desde su cuenta en Instagram, @lalocadeltaper, busca diariamente promover el consumo responsable, los hábitos cotidianos que podemos adoptar para reducir nuestro impacto en el planeta, empezando por generar menos residuos como una puerta de entrada a ser parte de la solución, en la búsqueda de un desarrollo sustentable y regenerativo. “Los cambios de hábitos individuales son necesarios, esenciales y hacen al cambio cultural que hará que exijamos los cambios a los gobiernos. Lo que pasa es que el cambio individual no se traduce en decisiones políticas inmediatamente. Si es un cambio encapsulado, que hago yo sola, aportará una pequeñísima parte a la problemática. El cambio debe ser cultural, masivo, tenemos que ser muchos más para poder exigir a los gobiernos y empresas que realicen las acciones necesarias. Separar la basura todos los días no resuelve la problemática mayor del ambiente”, explicó.

¿Qué podemos hacer para proyectar un futuro justo y sustentable?, es la pregunta válida para los seres humanos en el planeta hoy y Dafna la responde claramente y sin vueltas: “es muy claro lo que hay que hacer. Tenemos que cambiar políticas de manera urgente: la matriz energética, hacer la transición para emitir menos carbono o cero carbono lo antes posible. Si empezamos a hacer estos cambios ayer, tenemos chances de proyectar un futuro. Potencialmente la especie humana no desaparecerá, pero lo más probable es que muchas personas, las que históricamente son las más vulnerables, van a sufrir mucho, y quienes tienen plata van a surfear la ola con más comodidad y eso es tremendamente injusto”.

Sobre el libro: “Cómo rompimos el mundo (y cómo podemos arreglarlo)” (Editorial Paidós, Grupo Planeta)  

En este volumen, una introducción a la educación ambiental, la activista y divulgadora Dafna Nudelman nos explica qué es la crisis climática y ecológica, qué implica y por qué debería preocuparnos; mientras que desde una visión histórica nos cuenta cómo y por qué llegamos a estar adonde estamos, y qué podemos hacer al respecto. Es un libro urgente e indispensable, pensado para todos aquellos preocupados por lo que les dejaremos a las generaciones futuras.

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