Cartas de lectores I: Los padres, huérfanos virtuales

05 Agosto 2022


Los padres, a quienes vemos como superhéroes cuando somos niños, se dividen en dos grupos muy diferentes. Un grupo es amoroso, compinche y amigo. El otro, severo, taciturno, poco demostrativo y hasta distante. Pero el amor es el mismo, la lucha es igual. A veces no entendemos hasta dónde llega el amor de un padre, porque solo siéndolo es posible entender los sacrificios que hace esa persona para darle a su descendencia lo mejor. Muchas veces sin tener tiempo para compartir, porque el trabajo y los compromisos se anteponen. Pero muchas veces fallamos porque no hay juez más implacable a la hora de juzgar que los propios hijos. Entonces nos ayuda la virtualidad, a estar sin estar; nos conformamos sólo con un par de mensajes o alguna llamada en la semana y un par de festejos al año. Vivimos en un mundo tan convulsionado que muchas veces los padres ancianos se vuelven huérfanos de sus hijos, mendigando tiempo y cariño. Otros, que no son capaces de expresar lo que necesitan, aceptan como natural que sus hijos estén siempre ausentes, porque deben vivir sus propias vidas, porque no quieren ser una carga. Avanzamos años luz en ciencia y tecnología y retrocedimos en valores y principios. Nos olvidamos que amar y honrar a nuestros padres es el primer mandamiento con promesa. No hay mensaje de texto que reemplace un beso, no existe llamada que reemplace un abrazo. Los que tienen la dicha de tener a sus padres, disfrútenlos; los que no los tienen, recuérdenlos con cariño. Si los tienen compartan todo el tiempo posible, no midan los abrazos, los besos, las palabras amorosas. No duden en demostrar que los aman, que los necesitan, que la vida no sería igual sin ellos.

María Angélica Pombo


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