Aire limpio, un compromiso de todos

05 Agosto 2022

Durante julio y agosto, así como florecen los lapachos, caen del cielo cenizas en Tucumán. Dos escenas tan contradictorias conviven en un mismo tiempo y lugar. Esta semana, vecinos de Aguilares se quejaron, como lo hacen todos los años, por las emanaciones del ingenio que ensucian casas y calles. Y no solo eso; afirman que el hollín que expulsan las chimeneas les genera problemas en la salud. Hace un año, el caso de una niña de la zona obligó a frenar la producción y exigió a las autoridades un mayor control.

Este año, también hace unos días, un grupo de vecinos y organizaciones ambientalistas llevaron a las puertas de las oficinas públicas bolsas con cenizas para expresar su reclamo.

Aunque las autoridades lo entienden, el problema no se soluciona de un día para el otro. Los ingenios explican que disponen de dispositivos de filtrado de partículas, y aunque a veces el mantenimiento no es el indicado, dicen que el problema viene de otro lado. Señalan la quema de caña como el punto de conflicto. El incendio en los campos acentúa el problema porque el aire se vuelve irrespirable, pero además genera el despliegue de los bomberos para sofocar los focos de fuego que avanzan en toda la provincia.

Esta semana, un informe permitió conocer mediante fotografías tomadas por los satélites de la NASA el aumento notable de la quema de cañaverales. Es evidente el incremento entre junio y julio. El registro, que fue analizado por especialistas y ambientalistas, comprueba que la carga de partículas en la atmósfera se vuelve mucho mayor durante el invierno. En algunas ocasiones se depositan en techos y calles y en otros son respiradas por las personas. Además estos meses son secos, por lo tanto la lluvia que serviría de mucho para “limpiar” esas partículas suspendidas tardará en llegar un tiempo más.

Los tucumanos hablamos del tema siempre que llega esta época, pero luego el interés se corre hacia otros asuntos y rápidamente olvidamos la importancia de pensar en el aire que respiramos. Por eso, un grupo de investigadores trabaja en un novedoso sistema que busca medir la calidad del aire tucumano. No sólo durante la zafra, sino todo el año. Breathe 2 Change es el nombre de la iniciativa que fue presentada en Tucumán y que prevé la implementación de la primera red de monitoreo de aire en la provincia. Expertos en la temática se encuentran por estas horas instalando los primeros módulos sensores, que serán los encargados de medir la calidad del aire.

De acuerdo con los datos de la OMS (Organización Mundial de la Salud), nueve de cada 10 personas respiran aire contaminado en el mundo. Y en América Latina, el uso extendido del fuego como herramienta para la limpieza de tierras agrícolas es hoy una grave amenaza para el medio ambiente y para la salud.

Así que con este panorama y hasta que Breathe 2 Change obtenga los primeros resultados, es importante pensar la problemática a largo plazo y con soluciones conjuntas.

No hay un único responsable, por lo tanto sería importante que instituciones académicas, organizaciones no gubernamentales, políticos y ciudadanos se unan con un objetivo común: que el aire que respiramos esté limpio.

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