EN EL MUNDO. De las 460 millones de toneladas de plásticos producidos por año, menos del 10% se recicla. ARCHIVO LA GACETA
Los plásticos están en todas partes. En el mar, millones de toneladas flotan de ola en ola (al punto que han llegado al Polo Norte). Están en la tierra y están en las montañas. El único espacio que les quedaba por conquistar era el aire. Desgraciadamente, diversos estudios publicados en los últimos meses han demostrado que permanecen en la atmósfera en forma de microplásticos (la mayoría procede de las frenadas de los neumáticos de los autos), antes de volver a caer y completar su ciclo.
"Uno de los grandes problemas que genera el consumo masivo de materiales plásticos es el de las toneladas que se acumulan en los océanos y que permanecen durante décadas, contaminando las aguas, dañando los peces y metiéndose incluso en la cadena alimentaria de los animales y, en consecuencia, de los humanos", introduce María Verónica Sánchez, gestora ambiental y miembro de la organización Tucumanos en Acción. "La cultura del consumo, especialmente de Occidente, que consiste en consumir mucho y en usar y tirar, es el origen de los problemas", prosigue.
Ante este escenario, ¿cómo le ponemos coto al plástico? ¿Tienen incidencia los pequeños granos de arena? Desde la mirada de Sánchez, sí. No sólo repercuten sino que es el camino por el cual se debe empezar a andar. "Primero, podemos cambiar las bebidas que vienen en envases descartables por gaseosas retornables o por jugos hechos en casa", enumera. Luego, insta pensar que el primer cepillo de dientes que usamos todavía permanece en nuestro ambiente. "Deberíamos comprar cepillos de bambú", apunta. En tercer lugar, recomienda usar una esponja vegetal para bañarnos y hasta para lavar la vajilla. "Y a la hora de salir a hacer las compras, llevemos una bolsa de tela", añade.
La ambientalista también pergeña otras sugerencias, como emplear pasta dental natural en envase de vidrio, desodorante sólido natural y shampú sólido.
Este año, la Asamblea de Medio Ambientede las Naciones Unidas (ONU)celebrada en Nairobi le dio un impulso crucial al que será el primer tratado internacional de carácter vinculante contra la contaminación por plásticos. La ambiciosa propuesta llegó con el aval de más 60 países; entre ellos, todos los de la Unión Europea (UE). Además, unas 90 empresas han comprometido su apoyo.
El tratado será vinculante y regulará el tratamiento de los residuos a la vez que limitará la fabricación y uso de plástico virgen. El objetivo de la ONU es que pueda ser sometido a votación a fines de 2024.
"En Tucumán, como los océanos nos quedan lejos sentimos que la crisis de los plásticos también nos queda lejos. Pero no. Basta con recorrer cualquier espacio verde público, para caminar pisando basura o para no encontrar un hueco verde en el cual sentarse. Lo mismo ocurre con los basurales clandestinos, que proliferan en todos los municipios", reflexiona Sánchez.
De hecho, considera que hemos llegado a naturalizar la presencia de estos microbasurales. "Pareciera que la basura es parte de nuestro paisaje", concluye. En definitiva, 70 años después de que empezara a generalizarse el plástico en el ámbito doméstico y en la fabricación de productos, se ha convertido en una de las más graves amenazas para el medio ambiente. Pese a que su proceso de degradación es lento, se calcula que apenas el 9 % es reutilizado. El resto termina en rellenos sanitarios, en mares, en el aire y en nuestros espacios verdes.








