Un plan con el que se intenta fortalecer la gestión de Batakis

Un plan con el que se intenta fortalecer la gestión de Batakis

La funcionaria que reemplazó a Guzmán no termina de convencer al mercado, que espera una devaluación más progresiva.

REUNIÓN EN EL PALACIO DE HACIENDA. La ministra junto con sus colaboradores. REUNIÓN EN EL PALACIO DE HACIENDA. La ministra junto con sus colaboradores.

“Blindar a la ministra”. Esa es la premisa que la Casa Rosada se ha puesto en los últimos días para intentar fortalecer la imagen de Silvina Batakis, la conductora del Palacio de Hacienda. La figura de la economista no termina de convencer al mercado, que espera una devaluación más progresiva para lograr cierta competitividad y que los costos de producción, por caso, estén acordes al movimiento del dólar. Los principales referentes del sector privado dudan de la efectividad de las medidas anunciadas por la ministra.

Con un dólar considerado como el termómetro de la economía y que no encuentra techo, no hay precios de referencia y eso se evidencia en la vida cotidiana de los argentinos. Los consumidores van a cualquier comercio y, con menos periodicidad, observan reajustes de precios de los productos que, en muchos casos, no tienen reposición porque las fábricas también argumentan falta de stock hasta tanto se normalice, en cierta medida, la actividad económica. La inflación es otro de los grandes problemas que se acumulan por debajo de la alfombra oficial. Este mes puede terminar en un 8% y, con ese pronóstico, los meses sucesivos no serán alentadores. Batakis ya le transmitió a todos los ministros que no sólo hay que pasar el invierno, sino que hay que ajustarse el cinturón. Ese es el miedo que también existe entre los gobernadores que, por las dudas, ya le avisaron al presidente Alberto Fernández que no están dispuestos a resignar la obra pública como moneda de cambio. En cambio, Batakis aplicará el bisturí en las transferencias discrecionales, un elemento clave para captar voluntades en la previa del año electoral. Juan Manzur es uno de los impulsores en el blindaje a la ministra, junto con Sergio Massa. Ambos saben que es necesario sostenerla y, por esa razón, llevan a gobernadores, empresarios y sindicalistas a mostrar pruebas de apoyo a la ministra. El problema de fondo, no obstante, es otro. No hay candidatos para agarrar una de las áreas más calientes en un gobierno que no le encuentra el rumbo para estabilizar socioeconómicamente al país.

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