Analizan las interacciones negativas entre la fauna autóctona y los seres humanos

Por desinformación opor mitos se hace daño a mamíferos carnívoros o aves carroñeras.

OBSERVACIÓN. En Bariloche se estudió qué pasaba con las ovejas. OBSERVACIÓN. En Bariloche se estudió qué pasaba con las ovejas.
21 Julio 2022

Los mitos, prejuicios y desinformación en torno a la fauna autóctona pueden generar un escenario crítico para la conservación de ciertas especies y su ambiente. Basta una escena para ilustrar el panorama: bajo la creencia de que las aves rapaces atacan masivamente al ganado, muchos ganaderos comenzaron a usar veneno indiscriminadamente, generando la muerte de estas especies en grandes cantidades.

“Cuando se dan estas situaciones antagónicas, se habla de interacción negativa entre el ser humano y la especie en cuestión. Y hay varios factores para que tenga lugar. Tanto en la ciudad como en el campo, las personas somos poco tolerantes ante la fauna que no conocemos bien y que percibimos que podría causarnos algún problema. La reacción más habitual es la persecución o desplazamiento de esas especies”, alerta Sergio Lambertucci, investigador principal del Conicet, en diálogo con la Agencia CTyS-Unlam.

Junto a su equipo de investigación del Instituto de Investigaciones en Biodiversidad y Medioambiente, Lambertucci viene analizando desde hace varios años los factores que conducen a esa interacción negativa. No es el único: los trabajos publicados sobre el tema, ya sea con aves rapaces o con mamíferos carnívoros, se incrementaron notablemente en las últimas décadas.

A partir de un trabajo en Bariloche, el grupo analizó qué pensaban los pobladores locales sobre aves rapaces, incluyendo especies carroñeras, como águilas, cóndores, caranchos y chimangos, entre otros. “Muchos pobladores sostenían que este tipo de especies atacaban y mataban a su ganado y, luego, fuimos al campo a analizar si efectivamente era así. En campos con parcelas utilizadas por miles de ovejas solo se observó un puñado de eventos de interacción grave entre estas aves y el ganado. Es decir, una cifra considerablemente baja para la abundancia de ganado presente”, ilustra el investigador.

Y resalta que hay otros factores, como la sequía, el anegamiento o los parásitos y enfermedades infecciosas cuyo impacto en el ganado y la producción es muchísimo mayor que el de estas aves.

El problema con estas interacciones graves, advierte el experto, es que, en muchas ocasiones, las decisiones drásticas terminan siendo aún más negativas. “Al morir los carroñeros y no poder ‘limpiar’ los restos de materia orgánica en descomposición, como los animales muertos, esa carroña termina convirtiéndose en hábitat para microorganismos patógenos. Y esos restos son consumidos por especies como ratas o perros, que pueden transmitir enfermedades al ambiente”, comenta Pablo Plaza, investigador del mismo grupo.

Para Lambertucci, la clave para entender este tipo de interacciones negativas está en la información -errónea o sesgada- que se replica en los medios de comunicación.

“Hicimos dos trabajos, en los que mostramos, por ejemplo, cómo muchos medios a veces magnifican y reproducen noticias con percepciones erróneas o incluso falsas o fake news. Incluso eventos esporádicos como la observación de un ave rapaz atacando el ganado pueden viralizarse, tomándose como una generalidad. Encontramos que las noticias reales y con connotación positiva tienen muchísima menos visualización que las negativas que, en muchísimos casos, están exageradas, mal contadas o incluso pueden ser inventadas”, agrega Fernando Ballejo, también integrante del grupo.

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