Mas distanciados que juntos

Germán Alfaro. Germán Alfaro.
Por Juan Manuel Asis 17 Julio 2022

Que nuevas leyes electorales son necesarias en Tucumán no cabe duda; para mayor transparencia del sistema y mejores condiciones de representatividad de los elegidos, pero también son herramientas que la oposición necesita con urgencia. De eso tampoco caben dudas. Las requiere, básicamente, para aumentar sus chances de mejorar la performance electoral en 2023 y poder destronar al PJ del Gobierno; como ya veremos. Sin embargo, nada hace pensar que el oficialismo cambiará las reglas de juego, menos cuando el PJ es la fuerza que mejor saca provecho del mecanismo que, por cierto, ha pergeñado. No impulsará el trámite de ninguna ley que imponga nuevos esquemas de votación, porque así como la oposición estima que puede favorecerse con eventuales reformas, en el oficialismo pueden entender que saldrían perjudicados.

Faltan apenas cinco meses para que el Ejecutivo imponga un nuevo cronograma electoral considerando el adelantamiento de los comicios provinciales para junio, es el mismo tiempo que tiene el arco opositor para insistir con renovar las normas o tratar de apurar otras nuevas que le aporten más votos para llegar al poder. O bien, a acomodarse lo mejor que pueda para enfrentar al PJ en las actuales condiciones, y eso sólo se puede hacer en la unidad -lo que hoy no estaría sucediendo- y no en la fractura o divididos en varias listas, porque aumentarán las posibilidades de éxito del justicialismo, que tiene en este aspecto una máxima encerrada en una canción: todos unidos triunfaremos.

Roberto Sánchez. Roberto Sánchez.

Vaya una curiosidad: así como el peronismo suele resolver sus internas estando en el poder, hoy la oposición prácticamente está obligada a resolver sus conflictos internos sin romper la coalición. Lo que se ha puesto en riesgo a partir de la movida de intendentes radicales de mostrarse juntos en una reunión con Jaldo; cuestionada sin perder tiempo desde el alfarismo, que se mostró con el PRO. Dos propuestas  en fotos: radicales mostrándose unidos en la Casa de Gobierno -una imagen que generó más objeciones que aplausos- y la reunión de dirigentes del PJS con los del PRO. Cada uno con su estrategia para diferenciarse y presionar sin romper la coalición opositora, por ahora, La tensan, y la ponen en riesgo. En suma, para la interna del oficialismo el paraguas es el poder, para los otros es Juntos por el Cambio.

Sólo acuerdan en las propuestas de ley

En lo institucional la oposición se muestra más unida, por lo menos en la promoción de leyes que son necesarias; pero en la acción política aparecen las discrepancias. Por ejemplo, las normas que defienden Nadima Pecci y otros, que aluden a despolitizar la junta electoral con una nueva estructura institucional y funcionamiento, a impedir que una persona condenada pueda ser candidato (ficha limpia), a limitar a dos la cantidad de acoples permitidos para fórmulas a gobernador, a exigir una declaración patrimonial a los postulantes, a ampliar los tiempos de veda para acciones gubernamentales y a establecer debates obligatorios de los candidatos a gobernador.

En este marco aparece un proyecto de ley del legislador radical José María Canelada para implementar el voto electrónico a través de la boleta única electrónica. Aquí hay que detenerse antes de analizar cuál es la propuesta opositora con la que en Juntos por el Cambio pretenden resolver sus conflictos internos sin fracturarse. Mucho se habló de aplicar la boleta única de papel, que viene siendo promovida por la oposición a nivel nacional y rechazada por el Frente de Todos, tratándose en el fondo de una batalla por mostrar quién busca más la transparencia electoral y quién no. Varias provincias, con diferentes modalidades, han implementado el sistema con buenos resultados.

De hecho, en Tucumán también se defiende la propuesta como un mecanismo para ahorrar papel, eliminar posibles triquiñuelas en las mesas de votación y asegurar y acelerar el resultado de los comicios.

El lunes, apuntalando esta propuesta que ya tiene media sanción de la Cámara de Diputados, vino a Tucumán la diputada nacional Dolores Martínez, quien visitó la Legislatura de la mano de Raul Albarracín, para explicar las bondades de la boleta única de papel. “Es importante que después del debate que dimos en el Congreso respecto a la implementación de este sistema, podamos replicarlo en las distintas provincias”, destacó Martínez, quien espera como el resto de Juntos por el Cambio que el Senado trate este sistema para poder ser implementado en las elecciones nacionales del año entrante para mejorar la calidad institucional y facilitar al ciudadano a un esquema más accesible de votación.

Sin embargo, una boleta única de papel se torna inviable en Tucumán por causa del régimen de acople. Alguna vez mencionamos que, por ejemplo, la boleta del Frente de Todos, que supo tener 48 colectoras -o sea 48 listas de candidatos a legisladores- necesitaría una papeleta de casi un metro cuadrado con tantos candidatos para marcarlos de a uno. Imposible e inviable con régimen de acople, cuya existencia es contemplada en la Constitución de 2006. Una eventual ley reglamentaria, un trámite de inconstitucionalidad o una reforma de la Carta Magna podrían eliminar este instrumento electoral al que el PJ le saca provecho estando en el poder. Fue su invención y lo frota en cada votación provincial.

Allí hay muchas razones para que el oficialismo rechace los cambios, más aún una boleta única de papel extraordinariamente gigantesca e incómoda. Aquí es cuando la iniciativa de Canelada cobra relevancia, ya que para eliminar el papel promueve el voto electrónico de una boleta única electrónica. Es método para seleccionar los candidatos a través de un dispositivo electrónico que permite el registro digital y la impresión de esa selección en un respaldo en papel que sirva a los fines de la verificación y el conteo de votos. En una forma de evadir la dificultad del tamaño de la boleta papel.

Difícilmente el Gobierno acceda a esta propuesta; menos a tan poco tiempo de dar a conocer el cronograma electoral. Una vez que lo haga comenzarán a correr los plazos legales y, en ese caso, las reglas de juego no podrán cambiarse a la mitad del río, tal como se señaló en una sentencia judicial por una situación parecida. Esta alternativa es interesante de considerar para mejorar el sistema de votación, promovida con imaginación para sortear la boleta de papel en una provincia donde el peronismo impone reglas electorales a las que siempre les sacó mejor provecho que sus oponentes.

Tras esta consideración, veamos el proyecto que sí le interesa a la oposición, o a una parte de ella, para llegar a enfrentarse lo mejor posible al oficialismo en as generales: las primarias abiertas provinciales. Antes de un análisis anticipemos que la propuesta no tendrá éxito, por más buenas razones que se expongan. Porque es precisamente lo que no se dice y lo que se pretende en el fondo lo que alerta al oficialismo para cerrarle el paso e impedir que suceda; por lo menos para el proceso electoral que se aproxima. Después de 2023 quién sabe, tal vez el PJ hasta lo aliente, si es que no viene alguna nueva propuesta electoral del oficialismo, alguna reforma constitucional mediante, si es que el Frente de Todos se mantiene en el poder.

Esta propuesta llegó a la Legislatura de la mano del radical Albarracín, de Walter Berarducci (PJS) y de Pecci. Propone la elección primaria, abierta, simultánea y obligatoria, tal como sucede a nivel nacional para candidatos a presidente y congresistas. Las razones esgrimidas para justificar la aplicación de esta legislación son valederas: revalorización de la democracia representativa y del sistema político partidario, ampliación de la participación ciudadana a la hora de elegir candidatos y legitimación de los candidatos mediante el voto de la ciudadanía en general. En esta última está el sentido de las pretensiones de los opositores; que sean los independientes los que vengan a resolver sus conflictos internos -no solo el universo de afiliados- y que los conviertan en la única opción alternativa del poder al oficialismo al juntar los votos de todos los partidos que puedan integrar una gran alianza opositora.

Por ahora sólo cerradas

Es que hoy, con la ley de partidos políticos, la 5.454, sólo es posible una interna cerrada, ya sea de un partido o de una eventual coalición, de cuya votación participan sólo los afiliados del partido que elige los candidatos, o bien todos los afiliados de las organizaciones que componen un frente electoral.

Si hay listas únicas, la norma determina que no haya votación. El consenso suele ser el mecanismo más usual en el PJ para imponer a sus candidatos, básicamente porque es un solo partido y porque sus eventuales aliados para armar un frente no llegan a sumar un candidato propio a la nómina.

Estos dos aspectos son los que conspiran contra los intereses de la oposición porque al ser cerrada la interna sólo pueden participar unos pocos miles de ciudadanos, en un número que puede poner el riesgo su credibilidad como opción cuantitativa. Y, además, deberán competir internamente si es que hay dos aspirantes a gobernador, como Germán Alfaro y Roberto Sánchez; si no hay nómina de consenso. Y, por lo que se vienen diciendo y mostrando, no asoma en el horizonte una boleta de unidad. Sonríe el Gobierno.

O sea, con pocos votos, los de los propios afiliados, sin que participen los independientes, realizar una interna de este tipo puede debilitar más que fortalecer a los electos. Y no servirá para que los independientes resuelvan su conflicto interno. En ese marco se entiende por qué aspiran a que haya primarias abiertas. La misma razón por la que el oficialismo se va a oponer: nada de darle herramientas de las que la oposición pueda aferrarse, nada de permitir que arreglen sus propios conflictos internos. Que se dividan. Jaldo recibiendo a los radicales va en esa línea.

Un par de números pueden aclarar más porque unos quieren primarias abiertas y otros no. En 2021, el Frente de todos sumó 485.000 votos en las PASO y Juntos por el Cambio  339.000; en cambio en las generales el oficialismo redujo la cifra a  408.000 y los opositores treparon a 387.000.

Sin nueva ley, y con la normativa actual, el Gobierno puede consensuar una nómina, pero la oposición puede fracturarse; y encima tener un padrón reducido de votantes, todo un riesgo que los condena a juntarse si quieren aspirar a imaginarse un final feliz en la elección.

Si la oposición quiere jugar con más chances en 2023, no le queda más remedio que repetir los pasos del adversario: consensuar una lista única. Sin embargo, el 8 de julio, los radicales, de la mano de Gerardo Morales dijeron que van a ganar y el alfarismo a partir del respaldo de Rodríguez Larreta no va a ceder la candidatura de Alfaro. Y, encima, los radicales salieron a garantizar la gobernabilidad del sistema con una visita a Jaldo y Alfaro se muestra con los referentes del PRO. Bien se dice que cuando se privilegian los conflictos se daña la unidad. Más distanciados que juntos.

Comentarios