
Ambos títulos en cualquier lugar del mundo sería un motivo de orgullo, pero nuestro país actual generan desconcierto, sobre todo luego de algunas recientes apariciones públicas del primer magistrado. Procuraré explicar el porqué de esta afirmación, dado que el señor presidente Alberto Fernández nos ha mostrado algunas contradicciones llamativas para un profesor universitario. La muestra: “su viaje a Jujuy para visitar a Milagro Sala, a quien calificó de dirigente ejemplar”, superó -con el respeto que merece su investidura- mi capacidad de asombro. Por lo cual voy a apelar a una vivencia personal: recuerdo claramente haber visto pasar cuadras y más cuadras de militantes uniformados de color caqui portando carteles de la señora Sala, desfilar como un ejército frente al Consejo Médico de Jujuy, en ocasión en que quien suscribe formaba parte de los cursos de posgrado de Pediatría que en esos años dictábamos junto a un grupo de profesionales docentes de la UNT y locales, ante la atónita mirada del público y la nuestra. Por ese motivo, con el debido respeto a quienes piensan distinto, deseo expresar mi total desacuerdo con su actitud, que sólo conduce a seguir fomentando la división entre los argentinos, que pareciera que nunca podremos dejar de confrontar, en vez de progresar, crear y superarnos.
Miguel Ángel Sáez
Muñecas 616-4° C
San Miguel de Tucumán







