¿Tiene que preocuparnos la viruela del mono?

Dos especialistas tucumanas brindan información sobre esta zoonosis. En Argentina ya fueron confirmados nueve casos.

INMUNIZACIÓN. La vacuna contra la viruela clásica también previene en un 85% la viruela del mono. INMUNIZACIÓN. La vacuna contra la viruela clásica también previene en un 85% la viruela del mono.
13 Julio 2022

El Ministerio de Salud de la Nación confirmó el fin de semana pasado dos nuevos casos de viruela del mono, con lo que sumaron nueve en el país. Ambas personas -añadió el comunicado- se encuentran en seguimiento clínico, con buen estado general.

Luego de más de dos años de vivir en pandemia, que se propague otro virus por el mundo puede ser causa de alarma. Sin embargo, la bioquímica Ana María Zamora de Raya, referente provincial de la Red de Laboratorios de Vigilancia de Virus Respiratorios, y Marcela Susana Medina, investigadora independiente del Conicet (ambas, docentes de la cátedra de Virología de la Facultad de Bioquímica, Química y Farmacia de la UNT) afirman -en un comunicado del Conicet NOA Sur- que la viruela del mono tiene pocas posibilidades de crear un escenario similar al del coronavirus, incluso si siguen aumentando los casos informó el Departamento de Comunicación del Conicet NOA Sur.

Explicaron que se trata de una enfermedad viral zoonótica, es decir, que puede transmitirse de animales a humanos, pero también se transmite entre personas.

Síntomas y contagio

Generalmente comienza con fiebre, dolores (de cabeza, musculares, de espalda), falta de energía, y una característica distintiva son los ganglios inflamados. Unos días después aparecen erupciones cutáneas (úlceras, lesiones o llagas) en el rostro, las palmas de las manos, las plantas de los pies, y en mucosas orales, genitales y conjuntivas. El periodo de incubación puede variar entre cinco y 21 días.

Uno puede infectarse por contacto estrecho con alguien que tenga síntomas, normalmente entre las primeras dos y cuatro semanas. Son particularmente infecciosos los fluidos, y las costras de las erupciones de la piel, y en las mucosas (orales y genitales); también el contacto con objetos contaminados como vestimenta, ropa de cama, toallas o utensilios para comer. Cabe remarcar que, en la viruela del mono, a diferencia del coronavirus, no hay transmisión aérea; pero es importante el barbijo por las secreciones de las mucosas, destacaron las especialistas.

No obstante, hasta el momento, la tasa de mortalidad es muy baja, por lo que no deberíamos alarmarnos. Varía entre el 1% y el 4% en África Occidental, pero siempre depende del estado inmune del huésped.

Vacuna

Los síntomas a menudo se resuelven por sí solos sin necesidad de tratamiento, dijeron las científicas. Agregaron que hay una vacuna aprobada en 2019 por la FDA, y en enero de 2022 se aprobó para el tratamiento un antivírico: tecovirimat. Pero no están ampliamente disponibles.

Explicaron que tanto el virus de la viruela común como el de la viruela del mono pertenecen a la misma familia y al mismo género; pero el virus del mono produce una afección menos grave. La vacuna clásica contra la viruela sería eficaz al menos en un 85% para prevenir la del simio, pero hay que tener en cuenta que la vacunación contra la viruela finalizó en 1980.

Las zoonosis

También resaltaron que no hay evidencia de que los monos argentinos transmitan la enfermedad. Pero, no se sabe con certeza cuáles son los reservorios. En realidad, el contacto cercano con personas infectadas es el factor de riesgo más importante, puntualizaron.

Respecto de las zoonosis, dijeron que el número de estas aumenta a medida que se incrementa la actividad humana en nuevos territorios que contienen focos naturales de infección. y parecen más, porque con el mejoramiento de la infraestructura de salud y de los métodos de diagnóstico es más fácil reconocerlas.

“Las enfermedades zoonóticas son difíciles de erradicar; en cambio, cuando el reservorio es sólo humano, es posible eliminar y erradicar la enfermedad, como pasó con la viruela humana”, concluyeron.

Antecedentes

La viruela del mono es endémica en África occidental y central, y se llama así porque se detectó por primera vez en simios usados para investigación en 1958. La especie que sirve de reservorio sigue siendo desconocida, pero se cree que pueden ser roedores como las ratas gigantes de Gambia, los lirones o los perros de las praderas, que luego contagian personas por de mordeduras, rasguños, fluidos o heces, o por ingesta de carne no suficientemente cocinada.

El primer caso humano se detectó en 1970, en la República Democrática del Congo, en un bebé de nueve meses, y desde ese año se notificaron casos humanos en 11 países africanos. El brote de África se trasladó en 2003 a Estados Unidos, y causó más de 70 casos que se relacionaron con perros de las praderas que habían sido importados de Ghana.

La enfermedad también se notificó en personas que viajaron de África a Israel y a Reino Unido. En mayo de este año se detectaron casos de viruela del mono en varios países no endémicos, incluida Argentina.

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