GUIDO CROXATTO. Director de la ECAE.
“Hay un nivel de formación muy bajo en la carrera de Derecho”, afirma, con contundencia, Guido Croxatto, director de la Escuela del Cuerpo de Abogados del Estado (ECAE), institución destinada a formar abogados públicos que defiendan los intereses del país.
Croxatto sostiene que existe una imperiosa necesidad de elevar el nivel de los abogados públicos de Argentina, y fundamenta su aserción de forma clara: “la Procuración del Tesoro es el estudio jurídico de Argentina, si los abogados que integran ese estudio no están bien formados no hacen bien su trabajo y se pierden juicios. Cuando ese estudio es la Argentina, ese dinero lo perdemos todos, lo pierde el país. En la medida en que levantemos el piso de formación de los abogados, eso en el mediano y largo plazo va a ser beneficioso para Argentina porque no va a ser tan fácil ganarle juicios al país y sacarle recursos al Estado argentino, que es de todos”.
Esto se debe, según el experto, a un nuevo enfoque que se le da a la carrera de Derecho, no sólo en Argentina, sino en todo el mundo. “Disciplinas como Filosofía del Derecho, Derecho Político, Filosofía Jurídica, Antropología Filosófica, que antes eran importantes en la formación del abogado, hoy desaparecieron de casi todos los programas de estudio de casi todas las universidades. ¿Y qué es lo que apareció hace 20 años? El análisis económico del derecho, que es Law and Economics. que nace con un paper que se llama ‘El problema del costo social’, es decir lo social visto como un costo”, dice, y señala que esta situación hizo que disminuyera la cultura general de los abogados, que ahora son “tecnócratas del derecho”.
Esto -explica- lleva a una visión individualista de la práctica del derecho, algo que va en contra de la idea de ser abogado. “La abogacía es pública por definición porque está vinculada a la defensa de la Justicia. El abogado en teoría inicia la carrera porque cree que a través del derecho puede generar una sociedad mejor o más justa”
Para revertir este contexto sugiere fortalecer distintas puntos, como la exigencia, la inversión en educación, y la lectura, en la que hace especial énfasis. “Los abogados leen cada vez menos y esto impacta en su forma de escribir, en su forma de expresarse, y escriben mal. Eso se corrige con mayor lectura”.
En este sentido apuesta a la poesía para reforzar la cultura y generar mejores profesionales, a través de un curso que él coordina en la UBA. “Hay algo de la beta poética que entra en el Derecho y le da cierto volumen al ejercicio de la abogacía, cierto romanticismo o idealismo de que hacemos algo no sólo por dinero, sino una figura más de esperanza y convicción”, asegura.








