
A FONDO. Bratschi muestra en poemas la otra cara de sus preocupaciones.

Desde hace tiempo pienso, y vengo diciéndolo, que la mejor poesía de hoy, al menos en nuestro país, es escrita por mujeres. Una manera diferente de llenar los huecos que deja el discurso del poder ha transformado la lírica tradicional en una verdadera épica cotidiana.
“No soy de pedir paracaídas. / Muchas gracias” dice la autora en uno de sus textos; y es verdad. No la avergüenza que la vean caer; lo que quiere, tal vez, es que la vean levantarse.
“Dejé hace rato las ollas de aluminio / la sartén y su mango / (total, nunca lo tuve)” confiesa como al pasar, y su biografía va llenándose con una voz que no escuchábamos. ¿Sería porque esperábamos otro sonido, una suerte de sinusoide engañándonos los límites reales de cada palabra?
Este es el tercer libro de poemas de Gloria Bratschi; periodista radial, docente y comunicadora social que, además ha publicado un libro insoslayable para la bibliografía de su especialidad: ¿Cómo comunicar el desastre? La autora es de Mendoza y, si bien ha viajado a diferentes países, participando de congresos de comunicación preventiva y de emergencia en zonas sísmicas, sabe que en esta provincia cuyana está su lugar desde siempre.
Ahora, con su poemario El pan, las nueces y la canela, nos muestra la otra cara de sus preocupaciones, la que recoge y archiva algunas certezas guardándolas entre algodones de silencio.
“Hay una mujer sola / que mira un cerco y cose. / Hay una mujer desdibujada / en los límites del arenal / creciendo” escribe Gloria y me parecen buenos versos para sintetizar el contenido de este libro, que se completa con fotografías tomadas por la propia autora.
Consejo: conseguirlo, leerlo, pensarlo.
Y ahora sí. ¿Por qué le pongo ese título aparentemente contradictorio a esta breve reseña? Tal vez el responsable sea uno de los últimos poemas del libro, que habla de esas profundidades inmanejables cuando dice: “Tengo un problema con tantos pasillos / y la manta que se cae / y la almohada que vuela / cada vez que subo a un precipicio.”
© LA GACETA
ROGELIO RAMOS SIGNES
POESÍA EL PAN, LAS NUECES Y LA CANELA / GLORIA BRATSCHI (Jagüel – Mendoza)







