Fenoa: “Hoy a nadie le importa si Alberto será candidato en 2023”

Berensztein advierte que el Frente de Todos está perdiendo competitividad electoral debido a la marcha de la gestión

Berensztein escucha a Álvaro Aurane, junto con Clemente Babot. Berensztein escucha a Álvaro Aurane, junto con Clemente Babot. LA GACETA / FOTO DE DIEGO ARÁOZ

Alberto Fernández ha tratado de buscar hoy lealtades en el acto de homenaje a Juan Domingo Perón a 48 años de su fallecimiento. Sin embargo, en la sede de la CGT, el presidente de la Nación y del PJ se encontró con ausencias notorias en el público, respaldado por tan sólo cinco gobernadores, entre ellos el tucumano Osvaldo Jaldo. “El poder no pasa por ver quién tiene la lapicera, sino por el que tiene la capacidad de convencer, y convencer es una tarea mucho más ardua, pero más segura”, dijo el jefe de Estado en clara referencia a las críticas que le formulara la vicepresidente Cristina Fernández de Kirchner, que hoy, en Ensenada, encabezará el acto de homenaje al líder partidario.

El Frente de Todos se mueve en este terreno, en el que uno y otro integrante de la fórmula que gobierna la Argentina han dado señales de que quieren pugnar por la Presidencia en 2023. Sergio Berensztein, analista político, señala a LA GACETA que, mientras ella intenta desprenderse de una posible derrota electoral del oficialismo, ampliando el diálogo con otros sectores, él está perdiendo cada vez más imagen porque su palabra está desacreditada a partir de sus acciones porque “tiene un problema objetivo de gestión, ya que no logra resultados, además de gozar de una debilidad en su autoridad, lo que le merma chances de revertir esta situación de cara al próximo proceso electoral”.

Alberto Fernández ha dicho que quiere la reelección. “A juzgar por las reacciones a su iniciativa, parece que a nadie le importa lo que diga el Presidente. No genera reacción política y eso es algo inusual”, responde el consultor. Recuerda que en la liturgia peronista, es común que estas precandidaturas asomen en pintadas o pasacalles. “Pero no estamos viendo algunos que digan Alberto 2023, una realidad terrible en un Presidente que le interesa más visitar a Milagro Sala que atender la economía que hoy está con un riesgo país récord, sin importaciones, con hipercepo, sin financiamiento en pesos ni en dólares y con una inflación que se va al 80% anual”, enumera. A todas estas variables hay que agregarle un factor que, al entender de Berensztein, sí definen elecciones: la capacidad de sostener el salario real. “Hoy, con esta inflación, la gente está sufriendo la caída de sus ingresos y para nada quiere estar del lado de un candidato que cause esta situación”, puntualiza. En ese aspecto, acota que Alberto Fernández se ha convertido en un actor político con capacidad de iniciativa limitada a causa del debilitamiento de su imagen.

Durante su exposición en el marco del Décimo Foro Económico del NOA (Fenoa), organizado por la Fundación Federalismo y Libertad, Berensztein se explayó acerca de la constitución del Frente de Todos y sus tensiones. “Hay cuatro actores: la socia mayoritaria es Cristina; Alberto aparece como una figura aislada que en su momento representó a un sector moderado; están los gobernadores que, en algún tiempo, se pensó que eran representados por el jefe de Gabinete Juan Manzur y hoy es cuestionado por el protagonismo que está adquiriendo el chaqueño Jorge Capitanich; y está el Frente Renovador de Sergio Massa. Luego figuran satélites como la CGT, los movimientos sociales o los intendentes del Gran Buenos Aires. Ese mecanismo hoy tiene fallas severas y, si se rompe, puede tener repercusiones dentro y fuera del oficialismo”, advierte. En ese aspecto, advierte que habrá que ver si la oposición será capaz de capitalizar el desgaste del gobierno porque, de acuerdo con la marcha de la gestión, aquel Frente de Todos está perdiendo competitividad electoral.

Berensztein invita a realizar un ejercicio a partir de los datos de las últimas elecciones. Apunta que el oficialismo perdería la Presidencia de la Nación y también en los cuatro distritos gobernados por la oposición: Ciudad de Buenos Aires, Mendoza, Jujuy y Corrientes. Además, alerta que hay altas chances de perder en provincia de Buenos Aires, en Santa Fe, en Córdoba, en Entre Ríos, en Chubut y hasta en Chaco. “Sería una derrota sin precedentes del justicialismo, tal vez peor que la de 1983, con todo el impacto que eso ocasionaría en otros niveles, como en el Congreso, Legislaturas provinciales o municipios”, expresa. Por esa razón, el consultor estima que algún tipo de reacción puede haber dentro del oficialismo, aunque ni se sabe efectivamente si van a cambiar la situación.

En esa dinámica, Berensztein vuelve sobre las acciones de la vicepresidenta de la Nación con reuniones con distintos factores de la sociedad, afines o no al oficialismo, como el caso del encuentro con el economista Carlos Melconian, crítico del peronismo, y otras tantas reuniones que no han trascendido públicamente, señala el analista. Para el caso del Presidente, considera que lo que se espera es que, de una vez por todas, marque una hoja de ruta frente a tanta incertidumbre, que muestre una dinámica diferente para enderezar el rumbo económico y que, a la vez, logre dialogar civilizadamente con su compañera de fórmula, definiendo el rumbo del país. De otro modo, continuarán las tensiones permanentes. “¿Qué nos dice la historia del peronismo? Te acompañamos hasta la puerta del cementerio”, recuerda el politólogo porque, según entiende, la mayoría de los referentes que integran el ecosistema justicialista sienten que, para el Presidente, este es el momento de vender cara la lealtad. Sucedió ayer en el acto de la CGT, ya que al decir de Berensztein, el Gobierno tuvo que salir a ofrecer más fondos para obras sociales, con tal de alcanzar la paz con el sindicalismo.

Comentarios