
¿De qué sirve aprender si no vamos a tener un futuro?", respondía Greta Thunberg en 2018 a quienes le preguntaban por qué faltaba al colegio todos los viernes para manifestarse, en aquel momento, en solitario. La joven sueca es hoy un ícono mundial en la lucha contra el cambio climático e instó a que miles de personas –especialmente los jóvenes- se manifestaran para exigir políticas inmediatas, transparentes para minimizar el impacto ambiental a nivel mundial.
Pasó el tiempo y muchos más se sensibilizaron y unieron a su lucha que propone que los países que más contaminan sean los que más colaboren con los vulnerables que son los que están siendo castigados con los efectos del cambio climático: inundaciones, sequías, incendios, falta de agua. También exigió a los países que conformaron la cop26 en 2021 – la cumbre de Naciones Unidas sobre cambio climático- recortes "inmediatos y drásticos" de las emisiones de carbono. La crisis climática se ha acelerado y el planeta se calentará 1,5° centígrados durante los próximos 18 años. Así lo han revelado los científicos del Panel Internacional sobre el Cambio Climático (IPCC), un paraguas de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
Los gobernantes locales están llamados a priorizar la medición de riesgos. Esto implica mejorar los sistemas de captación y distribución de agua; planificar la ubicación de los nuevos barrios; invertir en infraestructura vial e hídrica; prevenir los incendios forestales y promover el uso de energías renovables. Las ciudades deben ir enfocándose en aspectos esenciales como la inversión en políticas de desarrollo sustentable de acuerdo con aspectos relevantes de cada comunidad, haciendo uso de los recursos renovables y la concientización de la población.
En nuestro medio los esfuerzos parecen por ahora aislados. Tafí Viejo se convirtió en una ciudad pionera en el cuidado del medio ambiente y Yerba Buena también avanza en esa dirección. En Tafí Viejo se prioriza la economía circular -un modelo de producción y consumo que implica compartir, alquilar, reutilizar, reparar, renovar y reciclar materiales y productos existentes -, la bioeconomía o producción sustentable de bienes y servicios a través del uso o transformación de recursos biológicos. San Miguel de Tucumán se está incorporando a esta tendencia. Higiene Urbana del municipio calcula que la producción de basura diaria promedia las 600 toneladas. El Observatorio Nacional para la Gestión de Residuos Sólidos Urbanos estima que a diario cada habitante de la provincia genera casi un kilo de residuos. Del total, solo el 65% es recolectado y recibe el tratamiento en relleno sanitario, el resto cuenta con una disposición final inadecuada. Es decir, el 35% de desechos que se genera en la provincia termina en basurales a cielo abierto, una problemática que aún se lucha por erradicar.
El sábado comenzará un nuevo capítulo que, implementado correctamente puede ser una gran oportunidad para generar un cambio necesario, con la primera etapa del programa "Se-Pa-Rá" que incluye la recolección diferenciada en 20 manzanas de Barrio Sur.
Es positivo que se avance en este programa, aunque, dadas las urgencias que nos plantea la crisis climática, sería positivo que se avance con paso seguro y contundente para extender a toda la provincia la necesidad de actuar en el cuidado del ambiente. “La velocidad en la que la gente ha ido tomando conciencia sobre el cuidado del ambiente es mucho más lenta que la generación de basura”, dijo días atrás a LA GACETA la investigadora Carolina Monmany Garzia, del Instituto de Ecología Regional.







