“El jurado”, la trastienda de un juicio penal

La obra de Gustavo Delgado se repondrá hoy en el Centro Cultural Virla, para escenificar los juicios con intervención de legos. El involucramiento social.

UN DEBATE CRUCIAL. El elenco de “El jurado”, en uno de sus ensayos para la obra que se verá hoy en el Virla. UN DEBATE CRUCIAL. El elenco de “El jurado”, en uno de sus ensayos para la obra que se verá hoy en el Virla.

Un adolescente de 18 años ha matado a su padre. El peso del Código Penal lo empuja a una condena que lo llevaría a pasar el resto de su vida en la cárcel: el parricidio es tratado como un homicidio agravado por lo que le corresponde prisión o reclusión perpetua.

Su proceso llega a la instancia oral, en la cual interviene un jurado popular de 12 personas que deberán determinar su culpabilidad o exonerarlo de toda responsabilidad. Para ello, deberán debatir sobre el valor de las pruebas presentadas, teniendo como base para votar tres opciones: declararlo no culpable; que su caso está alcanzado por una duda razonable que impide tener la certeza absoluta para condenarlo o que está acreditado fehacientemente que cometió el ilícito con plena conciencia y autonomía, seguro y a sabiendas de lo que iba a hacer y que debe pasar el resto de sus días tras las rejas.

Esas tres opciones son las que tiene “El jurado”, y las discutirán dentro de una sala cerrada, pero a la vista de todos. Este es el argumento de la obra teatral de Gustavo Delgado, que se verá esta noche, desde las 21, en el Centro Cultural Virla (25 de Mayo 265) y dentro de los festejos por los 70 años de la Caja de Previsión y Seguridad Social de Abogados y Procuradores de Tucumán. Precisamente, los personajes son interpretados por los miembros del taller de actuación de esa entidad: Cristina Correa, Pablo Arlati, Bety Bibas, Edith Montoya, Yito Contrera, Silvina Iriarte, Eduardo Ferrioli, Marisa Schettini, Lucy Notario, Sofía de la Fuente, Fabiana Pache, Patricio Cebe y René Arnijas.

A diferencia de lo que ocurre en las provincias donde se aplica este sistema de juzgamiento popular, la mayoría de los participantes son abogados. En las experiencias judiciales reales, quienes intervienen son legos y no deben haber tenido contacto ni conocimiento previo sobre el caso bajo análisis. Pero como buena ficción, los límites se corren.

Esta puesta suma una visión, en este caso desde la actuación teatral, a las representaciones que se vienen haciendo sobre las experiencias de juicio por jurado, en vistas a una futura implementación en la provincia. En este aspecto, Delgado se muestra a favor de que “Tucumán implemente esa modalidad como ya ocurre en otras provincias, pero solo por pedido del imputado”.

- ¿De qué se trata la obra?

- La historia cuenta como estas 12 personas opinan y debaten frente a un caso que aparentemente está claro y cómo se van planteando las oposiciones y las diferencias, así también cómo las cuestiones subjetivas tiñen las opiniones de los integrantes al momento de emitir su voto.

- ¿Cómo fue la idea y cómo se desarrolla?

- Por mi profesión de abogado, me resultaba interesante abordar la temática de los juicios por jurado es por ello que decidí poner en escena esta obra en agosto de 2017, cuando se comenzaba hablar de la posibilidad de que esa modalidad sea aplicada en varias provincias; fueron las pioneras en el tema Neuquén y Buenos Aires. Por ello, resulta indispensable saber cómo funciona un jurado convencional, integrado por personas comunes que deliberan sobre las declaraciones y las pruebas que se sustanciaron durante las audiencias. Unas de las premisas para llegar al veredicto es que este debe ser tomado por unanimidad.

- ¿Se inspiraron en las películas clásicas del género o está basada en algún hecho real?

- La obra es una versión libre de la película “12 hombres en pugna”. No está basada para nada en algo real, todo es ficción, pero sí está enmarcada en la actualidad.

- ¿Tiene un toque tucumano?

- Por supuesto, se narra y se describe un hecho que puede ser fácilmente identificado como algo que puede ocurrir en cualquier barrio de Tucumán y los personajes también tienen expresiones propias que circulan en nuestra provincia.

- ¿Qué rol le toca al público y cómo lo desarrolla?

- El público no participa activamente, pero en mi experiencia tras una función en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Tucumán, mientras los asistentes salían, me iban manifestando su opinión respecto de cómo habrían votado ellos, lo que denota no solo el interés en la propuesta sino en la modalidad; además seguramente algunos se habrán sentidos identificados con algunos de los miembros del elenco.

- ¿La gente se engancha a favor o en contra, hay reflexión o es puro impulso?

- Una cosa es ver a un jurado deliberar desde afuera y otra es estar inmerso en él. La responsabilidad, el hecho de saber que tu decisión atañe no solo a la vida y libertad de la persona que se está juzgando sino su efecto en la sociedad, hace que tu voto sea más reflexivo e impregnado con otros valores que no tomás en cuenta cuando sos un mero espectador.

.- ¿Cuáles son los peligros o los beneficios de implementar el juicio por jurado?

- Siempre es beneficioso que la sociedad se involucre; al fin y al cabo, se trata de nuestro medio, nuestra convivencia. Siempre es buena la participación ciudadana. En los poderes Ejecutivo y Legislativo se participa a través del voto, y en el Judicial, como jurado.

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