Un robot está creando imágenes insólitas y es furor en la web

Dall-E Mini las “construye” en pocos segundos a partir de un texto sugerido.

Pablo Hamada
Por Pablo Hamada 26 Junio 2022

“Un perro usando una computadora”, “gauchos bailando ballet” o “Steve Jobs y Mark Zuckerberg bailando”. Son tan solo frases o ideas que hasta ahora podrían alojarse en la imaginación de una persona, pero que de repente están tomando vida a través de la inteligencia artificial. Esta tecnología que parecía reservada para los laboratorios o los gigantes de la web, ahora comienza a mostrar su potencial de forma masiva, limitada solo para jugar, pero por detrás quizás se está gestando un momento importante para la creatividad y la forma en la que imaginamos el mundo que nos rodea.

La responsable de esta nueva movida se llama Dall-E Mini. Se trata de una plataforma que “construye” imágenes a partir de un texto sugerido por cualquier usuario, en cuestión de segundos. El sistema recibe el concepto a través de palabras, busca relaciones, procesa datos y devuelve una serie de fotos que intenta materializar la idea propuesta. Por este motivo quizás ya comenzaste a ver en tus redes sociales algunas imágenes un poco surrealistas, como pinturas o dibujos de niños, pero que en cierto modo logran recrear postales sorprendentes.

Esta plataforma en realidad nace de un proyecto mucho más ambicioso llamado Dall-E, un sistema que hace referencia al famoso pintor español Salvador Dalí y al personaje de Pixar Wall-E. La última versión de este sistema fue presentada a principios de este año y su idea central es utilizar inteligencia artificial para crear cosas, por eso se la denomina “generativa”. Para obtener sus resultados estos sistemas utilizan métodos de aprendizaje automático que recaban grandes volúmenes de información sobre un determinado tema. Luego los procesan y terminan devolviendo un elemento nuevo. A su vez, tienen un ciclo de aprendizaje continuo, por lo tanto, se aspira a que sean cada vez más precisos o creativos.

En estos momentos estos entornos están en el foco de la industria tecnológica no solo por sus capacidades, sino por las entidades que los están impulsando y que están librando una batalla para obtener el título de las más rápidas o más precisas en la generación de imágenes. Dall-E fue creado por OpenAi, empresa fundada por Elon Musk y que ahora recibe financiación por parte de Microsoft. A su vez compite con otra plataforma enfocada en la generación de objetos llamada Imagen, fundada nada más y nada menos que por Google. Ambas son las empresas más potentes del sector tecnológico y que están masificando sus avances para acercar el potencial de la inteligencia artificial a la población. Sin embargo, todavía están limitando el acceso a sus resultados. El proyecto de Google todavía no está disponible para el público ya que sus ingenieros entienden que dicho dispositivo puede dar lugar a la creación de imágenes que contengan “estereotipos y representaciones perjudiciales”. Dall-E, por su parte, es accesible solo con una invitación de la compañía que lo está desarrollando.

Por este motivo, Dall-E mini está provocando una revolución de comentarios y demostraciones por parte de sus usuarios, ya que está creado con código abierto y disponible para cualquiera. Creada por Boris Dayma, la plataforma devuelve nueve imágenes creadas a partir de las consultas de relaciones que el sistema procesa a partir de millones de imágenes disponibles en la web. Causaron tanto revuelo que en los últimos días anunciaron que próximamente pasarán a llamarse Caiyon, porque la viralización que tuvo su proyecto obligó a que los ejecutivos del Dall-E original le pidieran que cambie el nombre para no confundir con el proyecto privado y con el cual no tienen relación formal.

En su nuevo sitio web (craiyon.com) sus creadores no solo detallan cómo funciona su tecnología, sino que hacen un especial énfasis en las limitaciones y sesgos que puede tener su creación. Reconocen que la generación de imágenes “pueden reforzar o exacerbar los sesgos sociales”, ya que su modelo “se entrenó con datos sin filtrar de Internet”. Por lo tanto, en los resultados pueden haber “estereotipos dañinos”. Lo que parece ser un juego en realidad es la demostración de cómo está cambiando la industria de la creación a partir de la tecnología. Por ahora son solo imágenes, pero en breve podrán ser videos, textos y por qué no libros o películas. De todas formas, las alertas están encendidas por sus propios creadores por cómo están entrenados estos modelos y los potenciales resultados marcados por aspectos discriminatorios. El límite entonces no es solo la imaginación, sino un conjunto de acuerdos sociales que requerirán algo más complejo que la inteligencia artificial.

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