25 Junio 2022

Julio César Aráoz                      

Ex Secretario de Energía, ex Ministro, ex Embajador, ex interventor federal

¿Puede un movimiento mínimo desencadenar una catástrofe en un punto distante del planeta? El matemático y meteorólogo Edward Norton Lorenz (1917-2008), en la llamada “Teoría del caos”, y conocida como el “efecto mariposa”, nos decía -no sin razón- que “un ínfimo acontecimiento, quizás no previsto, altera a largo plazo una secuencia de acontecimientos de inmensa magnitud que impactan en la totalidad del sistema”. Esto aducía, cuando explicaba el compartimiento caótico de sistemas inestables como el tiempo meteorológico y sus implicancias, en su conferencia ante la “American Association for the Advancement of Science” y en su célebre tesis “¿El aleteo de una mariposa en Brasil hace aparecer un tornado en Texas?”

La Revolución Industrial y el “efecto invernadero”
Hace más de dos siglos la humanidad vivía con entusiasmo la Revolución Industrial. Nada se advirtió ante el avance arrollador de la industria impulsada fuertemente por el uso del consumo del carbón primero y luego del petróleo y el gas. Hasta esos momentos, los molinos de viento, el agua y el carbón natural eran las fuentes de energía de estas poblaciones sedentarias basadas en la agricultura y las industrias artesanales.
Piensen que lo más rápido que existía en el planeta era el galopar de un caballo. En el siglo XVIII aparece la maquina a vapor, incorporando el carbón mineral como principal fuente de energía. Aquí comienzan a volar las mariposas sin que nadie prevea su vuelo, que toma más impulso y velocidad con la aparición de los otros combustibles fósiles.

La producción de bienes y servicios durante el siglo XX superó ampliamente lo producido por la humanidad en toda su historia anterior, a la par de una explosión demográfica con características marcadamente urbanas, que incorporó miles de millones de personas en casi dos siglos. El proceso de crecimiento poblacional fue instantáneo. Veamos el caso de Gran Bretaña, el actor más dinámico. Entre 1700 y 1800 la población total pasó de seis a nueve millones, desencadenando el auge de la producción industrial.

Durante los años de la Revolución Industrial de fines del siglo XVIII el CO2 (dióxido de carbono) que rodeaba a la tierra llegaba a 280ppm (partes por millón), hoy la ubicamos en 441ppm, pero al actual ritmo de crecimiento de estas emisiones cruzaríamos la barrera critica de 450ppm en 15 años aumentando el “efecto invernadero” y las consecuencias sobre el desarrollo humano en relación con el comportamiento del clima y la naturaleza.

Un viejo proverbio dice “Dios perdona siempre, los hombres a veces, la naturaleza nunca”, señalándonos que la naturaleza responde a acciones concretas que la humanidad debe asumir en su conjunto para mitigar su respuesta lógica.

El concepto del planeta como nave espacial marca un antes y un después. La humanidad entera, con sentido ecuménico, debe advertir que nos encontramos envueltos en un conjunto de transformaciones que sufre el planeta, y que se expresa por el aumento de la temperatura media de la tierra qué es directamente proporcional al aumento de la concentración de gases efecto invernadero (GEI) en la atmósfera, lo que impide la irradiación del calor en forma normal perjudicando gravemente el medio ambiente.

Este cambio antropogénico es visualizado en el aumento de emisiones GEI; fue descubierto por Charles Kellin en el Observatorio de Mauna Loa hace 50 años y fue planteado en la Conferencia de Estocolmo de 1972 sobre Medio Humano, sorprendiendo a la comunidad científica que afirmaba que los océanos y la vegetación eran capaces de absorber todos los gases que se producían. Cabe mencionar el artículo remitido simultáneamente a los pueblos y gobiernos del mundo por el general Juan Perón, en un anticipo que presentaba la extrema gravedad de la situación ambiental. Después de la conferencia de París
Estas afirmaciones y su confirmación despiertan la conciencia ambiental a través de grupos de investigación y estudios interdisciplinarios; de reuniones internacionales y de declaraciones de Jefes de Estados y líderes ambientalistas y religiosos (entre ellos, S. S. el Papa Francisco, en su Carta Encíclica “Laudato si”). En la conferencia de Paris (2015) se concreta el primer acuerdo firmado por más de cien países para tomar medidas para bajar y ponerle límites al calentamiento global imponiendo la necesidad de no aumentar más de 1,5 grados de emisión de la temperatura a partir de épocas preindustriales.

Se acuerda también, cambiar la matriz energética sustituyendo la generación fósil por energías limpias y fijándose un plazo de tiempo hasta el 2050, reconociéndose que el CO2 es el principal emisor de gases de efecto invernadero (78 por ciento) ,que conjuntamente a la deforestación de la tierra, del metano producido por animales o humedales o pérdidas del mal manejo de las técnicas en la manipulación de los combustibles producen efectos nocivos para mantener una temperatura equilibrada en la Tierra.

Se acuerdan medidas urgentes para “descarbonizar la economía” y cambiar la producción industrial por el uso de combustibles fósiles, en donde se deberá sustituir el carbón y el petróleo y utilizarse en el cambio intrafósil -hasta la llegada de las energía renovables- el gas, por ser este el combustible que menos contamina realizando una transición ordenada de la nueva matriz energética mundial; debe recordarse que actualmente el paradigma fósil satisface el 83 por ciento de la energía primaria del mundo.

Son innumerables los intentos de muchos Estados y actores civiles en presentar distintas soluciones internacionales -hasta ahora no vinculantes- comprometiendo a la ciencia, la técnica la economía, la política y la moral para propagar la necesidad del cumplimiento de las metas anunciadas, acercando soluciones que abarcan desde medidas restrictivas, como el pago de un impuesto al uso del carbono, a restricciones económicas en el uso del crédito o medidas resarcitorias por cuidado de los bosques.

Para alcanzar esas metas en 2050 debería agilizarse la velocidad del cambio por las energías renovables (desaparecer el uso del carbón, usar el petróleo de forma residual y reducir el uso del gas a la mitad) amentándose la participación eléctrica con “energías verdes” que hoy representan un 10 por ciento mundial a un 70 por ciento; teniendo en cuenta las restricciones propias de “industria verde”;caracterizada por su intermitencia y la dificultad de conseguir minerales críticos para su expansión en donde deberían extraerse más minerales de lo que la humanidad extrajo en los últimos 70 mil años, incluyendo los yacimientos de las denominadas “tierras raras”.

Otros con mayor optimismo apuestan e investigan el uso de energías disruptivas como el hidrógeno verde para producir electricidad, la fusión nuclear o baterías a gran escala para almacenar también energías no contaminantes.

Todos los escenarios de crecimiento imaginados para reemplazar las energías fósiles por fuentes limpias admiten un gran esfuerzo mundial ante los costos ambientales, financieros y humanos en la transformación de nuestros sistemas industriales, energéticos, transporte y de nuestro propio estilo de vida desarrollado en la “cultura del carbono” para pasar a una “cultura verde”; pero también se coincide que cualquiera sea el costo económico, siempre será menor ante el costo ambiental que deberá soportar toda la humanidad más allá del grado de responsabilidad en la emisión de los contaminantes, en donde los países desarrollados deberían ayudar a los de menos recursos a viabilizar el cambio. Recuerden el siguiente dato: en la actualidad solo seis países desarrollados representan el 80 por ciento de la emisión de gases contaminantes (China, Estados Unidos, India, Rusia, Japón y Alemania) y la misma tiene efectos acumulativos en la atmósfera. Volvamos a Lorenz y su intento de comprender el orden en el cosmos.

¿Podremos entre todos agilizar el cambio energético cumpliendo las metas propuestas universalizando la conciencia ambiental y profundizando distintas medidas para cuidar nuestra casa común? ¿Podremos entre todos tratar de detener el aleteo de las mariposas en Brasil y así evitar el tornado en Texas?

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