Cuerpos al ritmo de la música de Bach

La improvisación es el eje de “Concierto en movimiento”, que coordinan Gustavo Escalante Lefebre y Martín Piliponsky Braier.

BÚSQUEDA EXPRESIVA. Los bailarines que presentarán esta noche “Bailamos al ritmo de J. S. Bach” trabajan sobre el principio de la improvisación. @margafuentes BÚSQUEDA EXPRESIVA. Los bailarines que presentarán esta noche “Bailamos al ritmo de J. S. Bach” trabajan sobre el principio de la improvisación. @margafuentes

Desde marzo, la Sociedad Francesa de Tucumán aloja todos los meses a “Concierto en movimiento”, una propuesta coordinada por Martín Piliponsky Braier y Gustavo Escalante Lefebre que oficia todos los meses como espacio de encuentro de diversas prácticas escénicas específicas en las cuales el cuerpo es el protagonista en una actividad performática con entrada libre y gratuita, que reúne a artistas y público.

En su señorial salón de San Juan 751, esta noche a las 20 habrá una propuesta especial: “Bailamos al ritmo de J. S. Bach” invita a los bailarines tucumanos y de Buenos Aires a construir una coreografía improvisada en diálogo constante con la arquitectura de sus cuerpos y del entorno. La consigna responde a dar espacio al encuentro sucesivo de solos espontáneos, que ocurren de manera ininterrumpida en la escena como una jam session en el antiguo espacio de baile de la institución.

La actividad convocará a los bailarines contemporáneos Francisco Morán, Juan Manuel Martínez, Walter Ferreyra, María Aguilera, Karina Ávalos, Zulema Asis, Melisa Bellagamba, Alejandra Martínez, Rafael Segovia, Ana María Andole, Antonella Maziotti, Lucía Fernández Moujan, Adrián Albano y Piliponsky Braier, quien oficia de coordinador en el área de la danza (Escalante Lefebre lo es en el aspecto musical) y expresa un agradecimiento especial a Solange Courel, “quien nos ha contenido y cuidado en el proceso”.

DE REGRESO. Martín Piliponsky Braier se desarrolla en su Tucumán natal. DE REGRESO. Martín Piliponsky Braier se desarrolla en su Tucumán natal.

“Es un acercamiento pacifico, horizontal y desafiante entre cantantes, músicos, bailarines y artistas próximos a la escena performática. Nuestro anhelo es coincidir en dimensiones de refexión a través de lo que hacemos. Encontramos en esta práctica un saber que sólo puede emerger del riesgo y la aventura; que nos induce a estar alertas, observando con precisión nuestra propia cotidianidad, el momento presente. En este consenso de expresión de los cuerpos, los sonidos y los silencios, que cada sesión nos entrega, la atmósfera que rodea es aún indescifrable, abstracta e impredecible. Ésta es su mayor potencia”, describen los organizadores.

Como consigna de acción, mencionan una idea de Daniel Berrigan: “La fe, para mí, es la creencia que lo bueno atrae a lo bueno”. “La vida sana a través del arte. Es el arte que trae la armonía a nuestra cotidianidad. La danza es una clara manifestacion de esto. Somos en vinculo y en relación. Huxley escribió en las puertas de la percepción: ‘Vivimos, actuamos y reaccionamos los unos sobre los otros, pero en todas la circunstancias estamos solos’”, agrega el tucumano Piliponsky, maestro de danza contemporánea con tres décadas dedicadas a la pedagogía y formado en Europa y Estados Unidos, además de arquitecto recibido en la Universidad Nacional de Tucumán.

La calidad local

“Toda la coreografía que sucede es creación de cada uno de los intérpretes y completamente improvisada. Desde la dirección se trabajó en contener las capacidades y habilidades de cada uno para potenciar el vínculo con el hecho artístico”, precisa

Su trayectoria internacional lo llevó lejos por muchos años, pero decidió afincarse de regreso en Tucumán. “Luego de haber girado por toda América, de norte a sur, Europa, Asia y parte de África, enseñando e improvisando en diversos escenarios internacionales, intento compartir esa experiencia en mi provincia natal. Especialmente en este último año pospandémico, viví fragmentado entre Buenos Aires y Tucumán y he podido corroborar algunos de los geniales recursos que tenemos acá”, añade.

La iniciativa se desarrolla bajo la gestión del arquitecto Gerardo Isas, quien abrió el espacio de la Sociedad Francesa “a toda una movida de artistas de amplia índole y vertientes, pero sobre todo apoyando a las producciones independientes”, menciona.

Así tienen lugar en ese edificio todas las semanas ciclos de cine, obras de teatro, presentaciones de libros, funciones de danza, exposiciones plásticas, recitales y ferias, reposicionando el sitio como una alternativa cultural en la capital tucumana, como décadas atrás.

“Buscamos ser una práctica donde conviven diversas artes escénicas como la danza y la música, sucediendo en una plena horizontalidad, con continuidad en el tiempo. El 15 de julio habrá otro encuentro y el 29 de ese mes estrenaré un cortometraje sobre la improvisación y la danza bajo el ojo de Nelson Urdaneta como director, todo en el mismo lugar. Son sólo algunos ejemplos de la cantidad de micro acciones que podemos realizar para mejorar la cultura local”, concluye Piliponsky.

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