Columna previsional: Planificando nuestra jubilación

Cada vez que se acercan novedades, como la próxima caducidad de la moratoria previsional, se genera incertidumbre y un poco de desconcierto en la comunidad, sobre todo en aquellos que están cerca de cumplir los años de edad para acceder a la jubilación ordinaria, pero no cuentan con los 30 años de servicios con aportes mínimos para acceder al beneficio previsional.

Estas situaciones son cíclicas en nuestro sistema, ya las atravesamos varias veces en los últimos 20 años y lamentablemente siempre quedan ciudadanos a la espera de un beneficio que no llega o tienen que esperar alguna normativa nueva o una modificación que los incluya en una cobertura previsional y médico asistencial.

A fin de reducir este impacto que se genera cada vez que nos encontramos ante estos cambios, es fundamental generar conciencia en la sociedad sobre la responsabilidad que cada uno de nosotros tiene de planificar o tomar los recaudos necesarios para llegar a los 60 o 65 años de edad y acceder a la jubilación ordinaria, sin depender de leyes o normas extraordinarias que nos permitan realizar un paso tan importante como es la previsión en la etapa pasiva.

Aproximadamente a los 40 o 45 años los trabajadores informales, es decir quienes tienen oficios, actividades en sus domicilios o algún emprendimiento particular, por pequeño que sea, y no están registrados laboralmente, podrían inscribirse en una categoría de monotributo accesible. Esto es a fin de contar con aportes previsionales, prestación médica asistencial y además percibir las asignaciones familiares que por los hijos que pudieran tener les corresponda, durante todo el tiempo que generan ingresos y trabajen en sus respectivas actividades.

Con comenzar con un aporte menor es suficiente a efectos de ir generando los aportes necesarios hacia una jubilación ordinaria; si la actividad que la persona desarrolla crece, luego tendrá la ocasión de recategorizarse en el monotributo.

De ese modo y anticipándonos a nuestro futuro retiro podremos tener la tranquilidad de que accederemos a una cobertura previsional con su correspondiente obra social. Si a esta conducta le añadimos un seguro de retiro para complementar nuestra futura jubilación, entonces el haber previsional se verá incrementado y podremos sostener los ingresos con los que contábamos en la etapa laboral.

Los seguros de retiro son el complemento perfecto de nuestra jubilación, ya que nos dan la posibilidad de aportar lo que cada uno pueda, se contratan de manera individual, se abonan durante el tiempo que la persona quisiera y también se rescata el dinero que se ahorró y capitalizó cuando el titular tome la decisión de hacerlo. Lo pueden contratar tanto los trabajadores independientes como los que están en relación de dependencia.

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