Paisajes del viejo Tucumán pintados por un “fotoilusionista”

Una muestra con treinta óleos de Dardo Orquera quedará inaugurada hoy a las 20 en el Virla.

ESQUINA CÉNTRICA. Tranvía en Laprida y Las Heras (hoy San Martín). ESQUINA CÉNTRICA. Tranvía en Laprida y Las Heras (hoy San Martín).
06 Junio 2022

“Dardito, de Hileret a la ciudad. Imágenes del viejo Tucumán” se titula la muestra de pinturas de Dardo Leoncio Orquera que se inaugurará hoy a las 20 en el Centro Cultural Virla (25 de Mayo 265), presentada por la artista Susana Bollati. En la ocasión se proyectará el corto audiovisual “Crónica en colores de un viaje primordial”, de Fabiola Orquera, Fabián Castro y Susana Ale.

La exposición reúne treinta óleos basados en fotografías de San Miguel de Tucumán antes de la construcción de edificios de altura. A través del fotorrealismo, el paisajismo urbano y cierto minimalismo, el autor retrata lugares emblemáticos.

Según escribe su hija Fabiola, Dardo Orquera fue músico, ensayista, fotógrafo y paisajista. Nació en Concepción, en 1931, vivió en Villa Hileret y luego en la capital, donde el paisaje urbano lo sedujo.

Estudió Letras en la UNT y trabajó como docente, sin abandonar la ejecución de la guitarra. También cursó la tecnicatura en fotografía de la entonces Escuela de Artes de la UNT.

En la pintura, admiraba a Benito Quinquela Martín y Cándido López -de quien tomó la construcción minimalista de sus personajes- y a los paisajistas tucumanos Timoteo Navarro, Osorio Luque y Luis Lobo de la Vega. Al jubilarse, a fines de los ochenta, comenzó a asistir a los talleres de María Eugenia Aybar y, más adelante, de Susana Bollati. Ambas le brindaron notables conocimientos técnicos, que él imbricó con sus lecturas, la búsqueda de fotografías históricas –coleccionaba las notas de Carlos Páez de la Torre- y sus propia tomas, todo lo cual se conectaba a la persistencia de su mirada de niño admirado por los múltiples tonos del aire. Así, puede ser considerado como un “fotorrealista” o, más bien, un “fotoilusionista”, en cuanto conectó la imagen fotográfica a la ingenuidad de los recuerdos de infancia e incluso extendió esa forma de percibir su entorno a registros de principios de siglo.

Dardo Orquera tuvo la oportunidad de mostrar parte de sus obras en exposiciones colectivas e individuales realizadas en la Caja Popular, la Federación Económica y el Teatro Alberdi, hasta que dejó de pintar, en 2011. Al fallecer, el 18 de agosto de 2016, dejó un nutrido archivo fotográfico, algunos ensayos, un registro de interpretaciones propias en guitarra y aproximadamente sesenta obras: marinas, misceláneas, siete recreaciones gauchescas, y treinta y siete imágenes del viejo Tucumán, generadas entre 2000 y 2010.

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