El Museo de la Luz, un evento con juegos para desafiar nuestros sentidos y aprender

Funcionará hasta julio en la Facultad de Ciencias Exactas y Tecnología (FACET-UNT).

LEYENDA. dfasdf asdfasdas fasdf asdf asdfasdfasdfasdfasdfa sdfasdfafahbhjbjhbajcbjhasbjcbjhasbjcbajshbcjhbas LA GACETA / FOTOs DE INÉS QUINTEROS ORIO LEYENDA. dfasdf asdfasdas fasdf asdf asdfasdfasdfasdfasdfa sdfasdfafahbhjbjhbajcbjhasbjcbjhasbjcbajshbcjhbas LA GACETA / FOTOs DE INÉS QUINTEROS ORIO
Guadalupe Norte
Por Guadalupe Norte 25 Mayo 2022

En la Facultad de Ciencias Exactas y Tecnología de la Universidad Nacional de Tucumán saben darle cuerda a la diversión; o deberíamos decir “iluminarla”...

La semana pasada, el Departamento de Luminotecnia, Luz y Visión de la Facultad inauguró la tercera edición del Museo de la Luz: una propuesta destinada a enseñar sobre la importancia que cumple este fenómeno en nuestras vidas. Tranquilos porque no hay que agarrar ningún manual complicado, ¡acá se aprende jugando!

Apenas ingresamos a la muestra, entre las piezas que más llaman la atención hay una especie de escultura abstracta. Sus piezas sueltas (color amarillo chillón) no dicen mucho, pero al pararnos frente a una mirilla la cosa cambia.

De repente, una silla gigante aparece frente a nosotros y resulta tan amplia que cabe encima una familia completa. ¿Qué fue lo que pasó? Acabamos de engañar a nuestra propia percepción.

“Al estar las patas y el respaldo separados no nos damos cuenta que ellos componen un asiento. Sin embargo, al colocamos en un punto determinado, nuestra visión superpone ambos elementos y aparece la forma”, explica la ingeniera biomédica Noelia Alcalde. Cuando no entendemos lo que observamos, nuestro cerebro completa la postal con los registros de nuestra memoria o reconocibles.

Con la misma intención de hacerle jaque mate a los sentidos, otro atractivo es la Habitación de Ames. Al meternos en la estructura lo que parece un dormitorio normal se vuelve un pasaje utópico en el que gente grande y pequeña muta de altura. De nuevo, se trata de una ilusión visual.

Creación y mensaje

El Museo de la Luz fue gestado por estudiantes del doctorado Medio Ambiente Visual e Iluminación Eficiente (Mavile). Ellos son los encargados de guiar las visitas y de ofrecer explicaciones técnicas ante cualquier duda.

La iniciativa de fusionar la ciencia y con la experimentación en primera persona arrancó un par de años atrás. Recordemos que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) decretó hace tiempo que 2015 sería el Año internacional de la luz y las tecnologías basadas en ella.

“En 2018, la Unesco declaró también una efeméride relacionada y a partir de entonces (cada 16 de mayo) se celebra el Día Internacional de la Luz. En este marco, hubo un pedido internacional para las instituciones que trabajaran e investigaran la luz realicen eventos de divulgación o concientización entre la población”, comenta el arquitecto Jesús Obando.

Tales miramientos, condujeron a que el equipo pensara pequeñas maquetas con experimentos y fuera, mediante un voluntariado, a las escuelas.

“Con el correr de los años, decidimos hacerlo al revés y que sean los alumnos o personas en general quienes vengan al encuentro. Hasta ahora el museo recibió bastantes colegios, jardines infantiles y familias. También fue emocionante acompañar a niños con síndrome de Down o autismo. Por año, solemos rondar los 1.000 visitantes”, agrega su coordinador.

En la actualidad, la experiencia lúdica consta de tres secciones; hay juegos mentales, una fábrica de luz y un universo de colores.

Lo que dice el reflejo

A un costado del salón, un espejo colgante invita a acercarnos. Su propósito no son las selfies, sino indagar por qué con apenas cuatro centímetros de grosor igual parece un cubo inmenso y tan profundo que podemos meter la mano.

Antonio Soruco es un mago que prefiere develar sus trucos. “Acabamos de presenciar el fenómeno de la interreflexión múltiple. Esta estructura consta de una lámina semi espejada, una tira de luces y un espejo. Lo que ocurre es que la luz que viene del centro de ese sánguche rebota sobre la lámina y vuelve a rebotar en el espejo dando como resultado la formación de imágenes infinitas”, detalla el diseñador de Iluminación.

Mostrar esta lógica se hace el doble de entretenida al entrar a un cuarto geométrico y forrado de espejos. Advertencia: ni bien cierran la puerta, el mayor desafío es recordar por donde salir.

Horarios y atención

El Museo de la Luz funciona, de lunes a viernes, en el horario de 9 a 12 y de 15 a 18. La entrada es gratuita y hay actividades pensadas para todo público.

También se cuenta con visitas guiadas para las instituciones educativas. En caso de asistir más de 10 individuos debemos reservar con anticipación. Para mayor información, enviar un mensaje al correo mdltucuman@gmail.com o vía redes sociales (@museodelaluztucuman).

La exposición queda en el Departamento de Luminotecnia, Luz y Visión de la FACET-UNT (avenida Independencia al 1.800) y estará abierta hasta el 8 de julio.

Mirar y cuestionar

En un rincón del hall, dos estudiantes con unas antiparras plásticas contemplan absortas un monitor en blanco. En una película futurista, esta sería la parte donde los protagonistas sufren de control mental.

Sin embargo, la lógica remite al efecto de polarización de la luz. Ni bien nos colocamos los lentes, el fondo se transforma en un video en el cual un auto transita por paisajes desérticos.

Apenas unos pasos al costado, del modo turismo pasamos a un thriller. Sobre un pilar, una cara hueca gira y gira sobre su eje. Para colmo, al taparnos un ojo, el rostro se completa solo.

“Los seres humanos poseemos una visión estereoscópica, la cual nos permite percibir las cosas de una manera tridimensional. Es una cuestión de perspectiva, por su posición, cada ojo observa los objetos desde un ángulo distinto y ambos se combinan para detectar la profundidad o el relieve de aquello que nos rodea”, informa el licenciado en Física Luis Calderari.

Al tomar un enfoque monocular, la distinción entre frentes y dorsos se complica y acabamos por ver una imagen continuada.

Tonalidades curiosas

Luego de avanzar en el recorrido y descorrer una espesa cortina, llegamos a la sala Sombras de Colores. En este cubículo, cualquier silueta aparece triplicada en tonos magenta, cian y amarillo.

Al instante, nuestro instinto del siglo XXI nos lleva a sacarnos fotos y travesear con cualquier objeto a mano (celulares, lentes, relojes, etcétera) para comparar los efectos. Tampoco faltan jóvenes que cantan o bailan fingiendo protagonizar un videoclip.

La fama posterior es dudosa, pero si nos queda el conocimiento sobre la suma y resta de colores (con RGB y CMYK).

Circuito extra

En los encuentros guiados, el Museo de la Luz incluye dar una vuelta por algunos laboratorios del departamento y el taller de Luminotecnia. Rodeados de herramientas y con un leve olor a soldadura en el aire, en este último lugar es donde los técnicos Darío Jaén y Luis Pérez fabrican cualquier dispositivo que requieran los investigadores. Del techo penden cientos de lámparas antiguas.

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