
Como muchos tucumanos, cada vez que podemos con mi familia o con mis amigos nos hacemos unas escapadas por diversos lugares turísticos de Tucumán y de provincias vecinas -Termas de Río Hondo, Cafayate, Santa María, entre otros-. El fin de semana pasado elegimos un hotel de Rosario de la Frontera. Entre otras actividades que se pueden realizar en el predio donde está ubicado este alojamiento se ofrecía una cancha de tenis. Este servicio fue confirmado telefónicamente por el personal del hotel. A raíz de ello, incluimos en nuestro equipaje las raquetas y las pelotas. Fuimos muy bien recibidos. Nos dimos con la grata sorpresa de que las instalaciones habían mejorado mucho, en comparación con la última vez que habíamos estado allí: el servicio de bar y de restaurante, las habitaciones, los baños, el servicio de masajes y de spa y las dos piletas de aguas termales. Lamentablemente esta calidad no se repitió en las canchas de tenis. Cuando nos dirigimos hacia estas las encontramos cerradas con cadena y candado, y con un cartel que informaba sobre su mantenimiento. El estado era deplorable, lo que resultó una contradicción con lo que nos habían dicho al momento de las averiguaciones previas a la reserva. Lamento mucho que un hotel de esa calidad y categoría no cuide de un detalle, que acaso pueda resultar insignificante para el alojamiento, pero que resulta fundamental para algunos visitantes. Ojalá esta palabras lleguen a las personas que tienen poder de decisión, para que tomen las acciones pertinentes, que mejorarían aun más este bello lugar.
Edmundo Javier Mijalchik
Ejm.untec@yahoo.com.br







