
Como vecino de la ciudad, coincido con el ingeniero Pedro Buiati (carta “Maltrato al arbolado”, 12/05) en el desagrado que causan los malos tratos a los árboles por parte de las autoridades de San Miguel de Tucumán. Desagrado que sólo es comparable con el que produce el abandono que padecen los árboles por parte del municipio. Con funcionarios que no se sorprenden del estado de árboles y espacios verdes, niegan su responsabilidad y sólo articulan oximorones al referirse al tema, la Municipalidad vuelve a mostrar que el medio ambiente no es una prioridad en su gestión de gobierno. “Histórica ausencia de espacios verdes” es una frase autocomplaciente que no alcanza a tapar lo que el abandono ha logrado: que una ciudad que una vez fue llamada “Jardín de la República” por Domingo Faustino Sarmiento muestre ahora una carencia de arbolado nunca vista. Pese a lo declamado por este y otros funcionarios municipales, la incomprensión del papel que juegan los árboles en el funcionamiento del ecosistema urbano es notoria; la negación permanente a realizar un censo del arbolado por parte de las autoridades municipales confirma que no sólo no existen 200.000 árboles en el ejido, sino que faltan más de 250.000.
René Roncedo
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