Porqué el calentamiento global no tiene vuelta atrás

"Si se atraviesa el umbral de 1,5°, se pone al planeta en una situación de incertidumbre", advierte el científico Ignacio Gasparri.

CRISIS CLIMATICA. La Antártida sigue batiendo récords de temperaturas. ARCHIVO LA GACETA CRISIS CLIMATICA. La Antártida sigue batiendo récords de temperaturas. ARCHIVO LA GACETA

Los expertos de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y de la Met Office (la agencia meteorológica del Reino Unido) han revelado, el lunes 9 de mayo, que existe una probabilidad de alrededor de un 50 % de que la temperatura media global de la superficie del planeta supere los 1,5° este lustro. En estos momentos, el calentamiento está en unos 1,1° y el objetivo del Acuerdo de París, firmado en 2015, es lograr que el incremento se quede este siglo por debajo de los 2°. El año más caluroso registrado desde 1850 fue 2016, cuando se superaron los 1,2°. Lo que hace siete años parecía lejano, hoy está a la vuelta.

Para Ignacio Gasparri -ingeniero forestal, doctor en ciencias biológicas e investigador del Instituto de Ecología Regional (IER), una unidad ejecutora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) y de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT)- el estudio constata que el ser humano se está encaminando hacia una superación del umbral de seguridad que establecieron las naciones del mundo. "Ese 1,5° no es una cifra caprichosa, sino un indicador del punto en el que los impactos climáticos serán cada vez más dañinos. Si se atraviesa ese calentamiento, se pone al planeta en una situación de incertidumbre. Estaremos fuera de los rangos que se han podido monitorear y entender", advierte.

En concreto, cada décima de incremento de la temperatura media conducirá a un mayor número de eventos extremos, como las olas de calor, las inundaciones o las sequías. "En realidad, el calentamiento viene con una inercia. Se haga lo que se haga, será difícil quedarse en la meta de 1.5°. Lo que se pensó en 2015 hoy es complicado porque las emisiones de los últimos años no se redujeron como se esperaba. Entonces, seguirán operando en el sistema planetario. Se requieren esfuerzos muy importantes", añade Gasparri, en diálogo con este diario.

Los responsables del calentamiento presente y del que afrontarán nuestros hijos y nietos son los gases de efecto invernadero, que permanecen en la atmósfera durante décadas o siglos. El dióxido de carbono, por ejemplo, resiste cientos de años; el metano se degrada en un par de décadas. "El sistema climático global es complejo. Esto quiere decir que unos veranos cálidos en el hemisferio norte pueden provocar que se descongelen los suelos de las zonas boreales. Eso, a su vez, activa procesos microbianos de respiración de los materiales orgánicos, los que liberan más dióxido de carbono. El punto es ese: una vez que las actividades humanas han puesto en marcha la máquina del calentamiento, ese mismo calentamiento enciende otros procesos que lo refuerzan", enseña el especialista.

Pese a la falta de medidas contundentes, todavía está en manos de la humanidad decidir si se cumplen las ambiciones del Acuerdo de París. Cuando en este pacto se establece el 1,5° se hace referencia a la temperatura media de períodos de 20 años; no a superaciones en un año. No obstante, en el ambiente científico sobrevuela la precaución debido a la existencia de estos procesos mencionados por Gasparri, que no pueden ser controlados y que se sabe que seguirán ocurriendo debido a la retroalimentación.

- ¿Somos todos vulnerables al cambio climático?

Sí. El clima es un sistema global con múltiples y complejas conexiones. Si bien hay sitios del planeta que por ahora se ven más afectados que otros, el sistema está siendo modificado en su conjunto. Más temprano que tarde, los cambios se van a manifestar en todas partes.

- ¿Hay alguna postura positiva entre el escepticismo de la crisis climática?
- Ciertos sectores científicos se preguntan si los ecosistemas no estarían en condiciones de capturar parte de esa sobreoferta de dióxido de carbono. Eso es parte del debate. Pero en resumidas cuentas, todas estas precauciones y cuidados se deben a las no linealidades del sistema.

Desgraciadamente, el último informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, el panel internacional de científicos climáticos que trabajan bajo el paraguas de la Organización de las Naciones Unidas) pronostica que la barrera de los 1,5° se superará de forma estable en la década de los años cuarenta de este siglo, debido a los gases que ya se han emitido. "La capacidad de adaptación dependerá, en gran medida, de lo saludable que sean las sociedades y los ambientes. Es decir, tendrán más oportunidades las personas que vivan en ciudades con buenas capacidades económicas para realizar obras y para mejorar su infraestructura; con fuertes lazos colectivos y de solidaridad; con conocimiento; con previsión y con ecosistemas en buen estado de conservación, tanto naturales como productivos", avisa el científico.

Por el contrario -prosigue-, las personas que vivan en ciudades con capacidades económicas limitadas, con falta de integración social y con ambientes insanos afrontarán más complicaciones.

El escenario que algunos investigadores consideran óptimo es que se sobrepase temporalmente la marca de 1,5° para luego bajar un 75 % hasta 2050, según ha proyectado el IPCC. Si bien siempre ha habido desastres relacionados con los fenómenos meteorológicos, a medida que aumenta la temperatura se vuelven más frecuentes e intensos. El clima empeora los desafíos ya existentes. Por ello, Gasparri insta a un cambio de costumbres en el día a día de los tucumanos -y de la humanidad, en general-. "El mundo entero debe reducir gradualmente el carbón y las subvenciones ineficientes a los combustibles fósiles. Esos subsidios deberían trasladarse, en cambio, a la promoción de energías renovables", concluye.





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