Nicolas Cage hace de sí mismo para relanzarse

“El peso del talento” juega a la autorreferencia del actor ganador del Oscar. Liam Neeson protagoniza “Asesino sin memoria”, remake de un filme de 2003.

“EL PESO DEL TALENTO”. Nicolas Cage es contactado por la CIA para entregar a un capo de la droga.  “EL PESO DEL TALENTO”. Nicolas Cage es contactado por la CIA para entregar a un capo de la droga.

Quizás sea difícil determinar hasta qué punto “El peso del talento” es una ficción o un documental sobre la vida de su propio protagonista, Nicolas Cage. La comedia de acción que hoy se estrenará en la Argentina se anuncia desde la crítica como el retorno a lo mejor de su actuación, pero estrictamente más que una vuelta a sus orígenes implica el relanzamiento de una carrera. Y así lo siente el propio actor, que decidió interpretar a... Nicolas Cage.

Tal cual: el actor y el personaje comienzan siendo uno para luego, mientras discurre el filme, entran elementos que los separan. Que Cage haya aceptado esta propuesta es una suerte de síntesis en su trayecto en la industria: un comienzo fulgurante, una presencia arrolladora en pantalla, éxitos sostenidos en taquilla y un declive pronunciado, hasta estar rodeados de deudas y deambulando en proyectos sin vuelo alguno, de los que está harto.

Y eso es lo que se ve en la trama. Comienza con el actor en primera persona en crisis, distante y con conflictos de relación con su hija adolescente, insatisfecho en aspectos creativos, disconforme con los guiones que le alcanzan y, al mismo tiempo, necesitado de hacerlos por la ruina financiera que afronta. Su máxima ilusión es ser convocado por Quentin Tarantino para volver de las cenizas como ocurrió con John Travolta en su momento y ocupar el lugar de la palestra que, siente, nunca debió abandonar, ya que su ego sigue intacto.

Como tiene muchas deudas pendientes por pagar, acepta la invitación a ir (pagado por cierto) a una fiesta de un poderoso empresario: recibirá U$S 1 millón, caja chica para el mexicano Javi Gutierrez, interpretado por el chileno Pedro Pascal. Lo que no puede saber entonces es que será reclutado por una agente de la CIA (Tiffany Haddish) para ayudar a atrapar a quien lo convocó, ya que es un capo de la droga buscado por la Justicia. Ese escenario lo obliga a hacer la mejor actuación de su vida, ya que si es descubierto, está en peligro mortal.

La dirección es del cineasta independiente Tom Gormican (ya estuvo tras las cámaras en “Las novias de mis amigos” y “Ghosted”), y en el reparto figuran además Neil Patrick Harris, Sharon Horgan, Lily Mo Sheen, Jacob Scipio, Nick Wittman y Paco León, entre otros.

“ASESINO SIN MEMORIA”. Liam Neeson no acepta el encargo de matar a una niña y se convierte en objetivo. “ASESINO SIN MEMORIA”. Liam Neeson no acepta el encargo de matar a una niña y se convierte en objetivo.

En 1995, Cage ganó el Oscar, el Globo de Oro y el SAG por su actuación en “Adiós a Las Vegas”, pero nunca volvió a desempeñar un papel similar. Aunque ahora su propuesta no tenga la profundidad del guión de hace casi 30 años, inspirado en la autobiografía del guionista John O’Brien, sino que en vez de drama juega con el humor, quiere demostrar que está de vuelta en los primeros planos. La crítica donde se la estrenó acompañó positivamente el desafío de bromear sobre sí mismo, con un repaso a algunos de sus roles en las decenas de películas en las que intervino con material de archivo y autorreflexiones que sirven también para esbozar una crítica del Hollywood de este siglo y mostrarse a una nueva audiencia.

Un sicario con moral

Y así como Cage se repitió en algún momento de su carrera, Liam Neeson lo está haciendo actualmente. Una vez más, el canadiense se mete en la piel de un implacable antihéroe que debe recurrir a la violencia pese a sus deseos (como ya desplegó en la trilogía “Búsqueda implacable” y sucedáneas), por lo que “Asesino sin memoria” tendrá mucha acción pero poca sorpresa; un filme reservado a sus fanáticos.

El guión comienza cuando Alex Lewis (el personaje de Neeson) se transforma de sicario en objetivo de una organización criminal al rechazar un último trabajo por cuestiones morales: se niega a ultimar a una niña pequeña, con una historia de abuso por parte de su propio padre. Su experiencia hace presumir que le será fácil eludir a quienes lo acechan y descubrir quién dio la orden, pero el problema es que tiene problemas de memoria que aparecen en los detalles cotidianos y se expone en cada uno de sus movimientos. Así lo que queda es hacer uso de la violencia más brutal, sin nada en el medio ni posibilidades de articular un diálogo convincente de los dramas personales desde la pantalla.

Acompañan al protagonista dos eficientes artistas como Guy Pearce y Monica Bellucci, pero el director Martin Campbell no les habría sacado el jugo como se merecen en su remake de la película belga de 2003 “The memory of a killer”. Aún así, la dosis prometida de violencia y muerte que se anticipa ya desde el título es suficiente como para convocar a un público fiel a las salas tucumanas.

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