Adiós a un Maestro: Rolando Costa Picazo

01 Mayo 2022

El título universitario debería impulsar al graduado a enriquecer el caudal del conocimiento recibido. Flamante profesora en inglés, y pese a un par de becas al exterior, la idea me acosaba. LA GACETA anuncia, en 1975, que la Asociación Argentina de Estudios Americanos invita a participar en jornadas de literatura comparada en Buenos Aires, lo que nos motiva a mi colega Silvia Weisz y a mí a urdir sendos ensayos comparando a un escritor estadounidense con otro que no lo fuera –tal la consigna. Silvia exploró al gran Edgar Alan Poe, presente en nuestro Leopoldo Lugones, y Horacio Quiroga, cuyo “maestro” fue Poe, sería mi tema.

Presidía la Asociación el Dr. Rolando Costa Picazo, cargo que, merecidamente, ostentó varias décadas. Ponencias aceptadas, asistimos a sus brillantes exposiciones y las de otros profesores: sesiones ágiles, cálidas, con iluminadores diálogos posteriores, confraternizando con colegas de institutos y universidades que organizarían más Jornadas –la UNT en 1998–, bajo la incansable batuta de Costa Picazo y su buen humor. En sus disertaciones brillaba el arte de exponer con claridad y precisión, y llegar a conclusiones válidas… y valiosas.

Nacido en Santa Fe en 1931, graduado en Paraná y Córdoba, completó su posgrado en EEUU e Inglaterra y, becario del Consejo Británico y la Comisión Fulbright, se doctoró en la Universidad de Nottingham (UK) y en la de Michigan (EEUU). Fue titular de Literatura de EEUU en la UBA y Director de la Maestría en Traducción en la U. de Belgrano. ¿Obras? W. H. Auden, los primeros años (1994); Borges: Una forma de felicidad (2001); Emily Dickinson: Oblicuidad de luz (2011); Frank O’Hara: Meditaciones en una emergencia (2011); Ezra Pound: primeros poemas (2014); Tierra de nadie. Poesía inglesa de la Gran Guerra (2015); Palabra de Borges (2016); y la Edición Crítica de la Obra Completa de J. L. Borges (tres tomos), entre otros.

Son notables sus ediciones críticas –comentadas en español– de varias obras de Shakespeare, Una vuelta de tuerca y Los papeles de Aspern, de Henry James, y los Cuentos Completos de Edgar A. Poe. Tradujo unas cien obras del inglés al español, en prosa (Hemingway, Faulkner, Gordimer, Capote, Mailer, Miller y Bellow, entre otros) y en verso (Auden, Crane, Kerouac y Ashbery). La crítica aclama sus traducciones anotadas de Ulises, de James Joyce y de Moby Dick, de Herman Melville. Al inglés tradujo, entre otras obras, Bomarzo, de Manuel Mujica Láinez.

Dos Konex de Platino en Letras y el Premio Teatro del Mundo, de la UBA, por sus versiones de Shakespeare, acreditan su pericia como “escritor de palabras ajenas”, diría Pablo Ingberg. Costa Picazo falleció el 7 de marzo pasado. Miembro de número de la Academia Argentina de Letras y miembro correspondiente de la Real Academia Española, hombre sensible y probo, vio en la palabra la luz de la comunicación entre pueblos, épocas y gentes. En estos tiempos, no es poco.

© LA GACETA

Eugenia Flores de Molinillo – Especialista en Literatura norteamericana.

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