
Una mujer estaba a punto de ser sepultada en un cementerio de Chiclayo, Perú, cuando comenzó a golpear su ataúd. Sus familiares destaparon el cajón y descubrieron que tenía signos vitales.
El inesperado hecho sucedió el martes pasado en Perú y impactó a las personas que asistieron al velorio de Rosa Isabel Céspedes Callaca, quien había fallecido en un siniestro vial. Cuando sus familiares se disponían a trasladar el ataúd hacia el nicho donde sería enterrada comenzaron a escuchar golpes que provenían desde adentro. Asustados y desesperados, lo abrieron y se llevaron tremenda sorpresa.
Contaron que Rosa había abierto los ojos y mostraba signos vitales. Antes esto, Juan Segundo Cajo, administrador del cementerio llamó al personal de Serenazgo y a la Policía, quienes llegaron al lugar y verificaron que, en efecto, la mujer todavía estaba viva. "Abrió los ojos y estaba sudando", contó una testigo.
Minutos después, el féretro fue trasladado al Hospital Referencial de Ferreñafe, donde corroboraron que tenía una leve saturación y la conectaron a unas máquinas en un intento por salvarla pero finalmente murió. Sus allegados no están conformes con el desenlace de Rosa y sostienen que en el centro de salud no recibió la atención adecuada. Creen incluso que la desconectaron luego certificaron su muerte sin la debida revisión y enviaron su cuerpo a la morgue.
El gerente regional de Salud, Alipio Rivas Guevara, dijo que no tienen el informe de las personas que atendieron a la mujer pero aclaró que el caso está siendo investigado. La familia no descarta realizar una exhumación del cuerpo de la mujer para conocer la verdadera razón de su muerte.







