EDICIONES DEL PARQUE. Portada de “El árbol que nunca muere”.

“En toda familia hay historias: algunas contadas, otras calladas. Historias que dan cuenta de vivencias que marcaron a sus protagonistas en sus formas de ser y pensar, y transmitidas de generación en generación. Algunas veces de manera invisible, sutil, aunque no por eso con fuerza estructurante. Otras como mandatos, como verdades incuestionables. ¿Quién osaría ir contra aquellos?”.
Las palabras de Mónica Nieva sirven de presentación de su libro “El árbol que nunca muere”, que tendrá lugar hoy a las 18 en la sala Osvaldo Fasolo del primer piso del Centro Cultural Virla (25 de Mayo 265), con entrada libre y gratuita (se solicita confirmar la asistencia porque el aforo del espacio es limitado).
Es una publicación de Ediciones del Parque, y de la actividad participarán Pedro Noli, Alicia Alvo y Gastón Córdoba, con la coordinación de Perla Jaimovich y Susi Farías, y la intervención musical de Mariana Rodríguez.
“Contar estas historias, convertirlas en relatos que develan lo sucedido, lo olvidado, lo oculto, dan la oportunidad a sus personajes de elaborar aquello, de ser reconstruido y transformado. Dan cuenta de un momento histórico, social y cultura de la época que la atraviesan y envuelve”, agrega la autora, quien es licenciada en Trabajo Social de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Tucumán, con formación en psicoanálisis.
Nieva participó en el taller literario “Animarse a gritar” de Mercedes Chenaut, entre 2015 y 2019. Publicó sus poemas en “Revista Literaria A Turucuto 4”; “Poemas y relatos de amor II”; “Antología Poética Latidos de Amor”; “Festival de la Palabra 2017”; “Lazos de familia” y “¡25 años es tanto!”. El año pasado participó en los talleres formaivos en escritura que dicta Noli. La autora también se desarrolla artísticamente en el campo de la fotografía.
La propuesta es recorrer los vericuetos de una familia a través del amor de una tía hacia sus sobrinas y sobrinos, desarrollado en sus distintas generaciones, con sus experiencias y conflictos que “fueron conformando una subjetividad particular sobre la vida, sobre lo femenino y lo masculino, e imprimiendo marcas en el cuerpo”, señala.







