Yerba Buena: tensión entre la identidad de una ciudad y su crecimiento

Courel, jefe de Gabinete del municipio, defiende el decreto que rechazó el Concejo, sin polemizar con los ediles.

DESFASE. Yerba Buena ya no es la “ciudad dormitorio” de los 90, cuando se dictó el Código, plantea Courel. DESFASE. Yerba Buena ya no es la “ciudad dormitorio” de los 90, cuando se dictó el Código, plantea Courel.
Álvaro José Aurane
Por Álvaro José Aurane 13 Marzo 2022

La intendencia de Yerba Buena no entrará en polémicas con el Concejo Deliberante en torno del decreto que alcanzaba al Código de Planeammiento Urbano y que fue rechazado por unanimidad en la sesión del viernes pasado.

“Los ediles entendieron que las pautas del decreto 776 deben darse por ordenanza y manifestaron que van a elaborar una. Esperaremos esa norma con ánimos de respaldar toda norma que preserve la identidad de Yerba Buena como ciudad verde, y que a la vez acompañe el crecimiento ordenado. Ese fue el espíritu del decreto y es la política de la gestión de Mariano Campero”, manifestó el jefe de Gabinete municipal, Manuel Courel, consultado por LA GACETA.

El funcionario, precisamente, reivindicó el contenido del instrumento dictado por el jefe municipal. “El Código de Planeamiento Urbano vigente data de 1994, cuando la nuestra era una ‘ciudad dormitorio’: la gente venía a dormir a Yerba Buena, pero vivía en San Miguel de Tucumán. Tres décadas después, son miles los yerbabuenenses que ya no tienen necesidad de ir a la Capital, porque trabajan aquí y tienen bancos, comercios y centros de salud para atender todas sus necesidades. Es más, en los últimos años empezó a revertirse la tendencia y muchos capitalinos hacen sus compras, sus operaciones bancarias y se atienden en los consultorios de esta ciudad. Ese crecimiento de Yerba Buena es real y lo que buscamos es una norma que lo contemple, a la vez que resguarde la identidad de la ciudad”, contextualizó.

Courel puntualiza, además, que con posterioridad a la sanción del Código, se dictó una ordenanza que modificó pautas de ese digesto, específicamente en el llamado “casco viejo” del municipio. “El Código pauta, para esta zona, un Factor de Ocupación del Suelo (FOT) igual a cero. Es decir, la restricción para las construcciones es total. La ordenanza posterior llevó el FOT a uno. O sea: si uno tiene un terreno de 1.000 m2 puede construir y cubrir casi toda la superficie. Con ello, se habilita a construir en el ‘casco viejo’ más de lo que se permite en cualquiera otra parte de la ciudad”, comparó.

“A partir de esto nos encontramos con vecinos que se ajustaban al Código y con desarrolladores que invocaban la ordenanza. Y, en medio, gran cantidad de planteos de excepción, que dan lugar a obras arbitrarias. ¿Qué hicimos? Dictamos el decreto reglamentario para fijar el FOT en 0,8 y el Factor de Ocupación del Suelo (FOS) en 0,6: el 40% del terreno sobre el que se construya debe ser verde y el 20%, caminerías o ‘green decks’. Es decir, acompañamos el crecimiento, mantenemos la identidad de la ciudad, corregimos una contradicción normativa que heredamos y con esas reglas claras se evitan las excepciones”, puntualizó el jefe de Gabinete.

“Estamos en contra de los edificios de altura y a favor del desarrollo ordenado. Estamos entre algunos residentes que no quieren vecinos cerca y desarrolladores a los que les importa el lucro por sobre la identidad de la ciudad. El desafío es dictar normas superadoras”, concluyó.

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