AMOR. En Lola Polola las mascotas son vigiladas y acompañadas las 24 horas. gentileza noelia tacacho

Nuestros amigos de cuatro patas son todo para nosotros: hijos, compañía, alegría, diversión... Y así cómo nosotros necesitamos de ellos pero también del contacto humanos, para los perros también es importante relacionarse con los de su especie.
“Los perros son cánidos. Descienden de los lobos y está en su naturaleza vivir en manada. Incluso cuando vive en casa, el perro siente a su familia humana como su manada”, explica a LA GACETA Noelia Tacacho, rescatista, adiestradora y dueña del refugio-pensión Lola Polola.
En la vida “casera” y sin el contacto con otras mascotas, es complicado que nuestro peludo amigo tenga patrones de conducta equilibrados. Si sale, percibirá todo lo externo como amenaza: se volverá miedoso y retraído o peligroso por sus actitudes violentas. La manera de ayudarlo es permitiéndole la socialización. “Cuando un perro entra a la pensión aprende a vivir en manada, y esa conducta la lleva luego a su casa. Si la familia lo acompaña, mejora su comportamiento. Si no, el perro volverá a ser el mismo de antes”, indica.
En comunidad
“A los perros les hace muy bien poder interactuar con sus pares, pero depende mucho de cómo fueron educados en su casa. Hay algunos a los que les cuesta más esfuerzo, e incluso se estresan o se ponen mal o agresivos, pero también hay otros que se adaptan de entrada”, cuenta Noelia.
Ella lo sabe mejor que nadie: desde hace varios años está al frente de Lola Polola, que empezó como refugio para mascotas y se devino también en pensión para poder sostener la estadía de los peros sin hogar. Hoy cuenta con una población estable de alrededor de 200 canes (187, actualmente, para ser exactos) que viven, corren y se divierten en un espacio de 20.000 metros cuadrados.
En este tiempo ha podido conocer y hasta entrenar a cientos de perros: todos pueden mejorar su conducta. “Es muy importante que tengan la posibilidad de recrearse; ellos aprenden jugando. En la recreación se entrenan para compartir y entienden que, quizá lo que ellos pueden interpretar como un movimiento agresivo de otro animal, realmente es un juego y no un ataque”, comenta.
No sólo para vacaciones
Existe la creencia de que las pensiones son sólo un lugar para dejar momentáneamente a las mascotas durante los viajes o ante la imposibilidad de cuidarlos por algunos días. Pero no es tan así: “podés llevarlo una vez al mes, dos o tres días, para que el perrito aprenda la dinámica de que cuando está en ese lugar está de ‘vacaciones’ y vuelva a casa”. “La pensión es una buena opción para darles también un momento de recreación”, considera.
De hecho, su refugio-pensión cuenta con un gran parque de recreación con pileta y laguna de barro para fangoterapia.
Consejos
Para elegir una buena pensión canina, Noelia recomienda: “hay que prestar atención a cómo el animal se siente allí. Hay mucha gente que viene antes a consultar y traen a sus perritos. Pero además, hay que ver a los animales que ya se encuentran allí: ellos dicen mucho con su corporalidad. Te das cuenta si están bien al ver cómo interactúa el animal con el personal y viceversa. Es importante ver cómo se sienten los animales alrededor de las personas a cargo”, asegura.
Y es que no hay que olvidar que se trata de una vida; es importante consultar si hay cuidado veterinario, como se alimentan las mascotas, dónde y cómo duermen y cómo se divierten. No se puede dejar ningún punto librado al azar; hay que consultar todas nuestras inquietudes y corroborar que el animal se quede en un lugar apto.
Para llevarlo por vacaciones, también tenés que prepararlo. “Es como una guardería de bebés, porque los perros son niños. No se van a sentir cómodos si uno los deja pensando que se van a adaptar, es un proceso. Si lo vas a dejar por vacaciones, debés dejarlo previamente dos o tres ocasiones para que el perro se adapte a ruidos, olores y gente -dice-; un tip es que al animal lo vayan haciendo interactuar con otros animales antes de traerlos. En la plaza, en parques, con el paseador... siempre es mejor, porque se hace más difícil trabajar con un perro que no es sociable”







