EL CENTRO DEL PUEBLO. La comuna quiere incentivar las visitas. LA GACETA / FOTOS DE OSVALDO RIPOLL
En el pueblo de Rumi Punco (que en quechua significa Puerta de Piedra) la pandemia de Covid-19 se extingue y las secuelas que ha dejado en la salud de la gente y la economía local son abrumadoras. Pero la vida continúa y ahora se comenzó a mirar al futuro. “Hay que salir adelante generando fuentes de trabajo y mejorando la infraestructura urbana y de servicios” advirtió el joven David Ibáñez. En ese marco las expectativas de progreso cabalgan en proyectos turísticos cimentados en el aprovechamiento de la bondadosa naturaleza de la zona.
Rumi Punco está ubicado en el extremo sur de la provincia, en el límite con Catamarca. Es una localidad chica, con alrededor de 3.800 habitantes, que se erige a orillas de la ruta nacional 38 y en medio de un paisaje de variados colores. Hacia el oeste las elevaciones boscosas seducen a los amantes del senderismo y la aventura.
La comunidad, pese a estar atravesada por la principal carretera interprovincial, se exhibe tranquila, pero con aflicciones que tienen que ver principalmente con la falta de fuentes laborales. El cultivo de tabaco, el principal de la zona, ya no es rentable. Y ahora más del 50% de su población depende de la administración pública.
No son pocos los pobladores que todos los años emigran a otras provincias a trabajar en distintas cosechas. “Siempre pensé que había que capacitar para generar trabajo. Pero en realidad hay que generar oportunidades de trabajo para capacitar” opinó Jorge Rodriguez, emprendedor del lugar. Para las autoridades comunales el turismo es la actividad más factible de explotar a fin de sacar a flote el pueblo.
Circuito de visitas
La pandemia profundizó la decadencia. Pero ahora que se extingue el mal aparecen algunos beneficios. Por ejemplo se advierte que el silencio y la ausencia de depredadores llevaron a multiplicar la presencia de aves. Se trata de un recurso de atracción de visitantes en cierne y en el que descansa gran parte de las posibilidades de desarrollo de esa actividad.
El avistaje de aves en Rumi Punco ya figura en el circuito de visitas que promueve el Ente Tucumán de Turismo. Claro que aún carece la zona de una infraestructura de acceso y de servicio adecuado. “El ingreso hacia la zona de la represa, en la que se pueden realizar las observaciones, está cerrado desde la ruta. Recursos Hídricos tomó esa medida a fin de evitar el vandalismo del que eran objeto las instalaciones de la planta de provisión de agua. Además el ingreso de jóvenes a la represa ya costó una vida. Por eso estamos en vía de concretar una entrada especial por calle Riera. Es un trayecto de 1.000 metros” dijo el comisionado comunal, Sandro Gramajo. “A lo largo de ese trayecto pensamos fomentar la instalación de puestos de venta de artesanías, frutos de aquí y productos regionales. Con ese afán ya lanzamos talleres de capacitación que están teniendo buena respuesta”, apuntó el funcionario. La población de aves está nutrida de urracas, celestinos, loros, charatas y carpinteros, entre otros. Antes de la pandemia se veían muy pocos. Ahora se multiplicaron y pueblan los bosques. En la misma población la gente se despierta con el concierto de sonidos que brinda la diversidad de pájaros. La represa en medio de la baja serranía pinta un paisaje paradisíaco. Gramajo se propone promover ahí deportes acuáticos y en los alrededores construir un circuito de mountain bike. “La cuestión es fomentar un turismo responsable. Es decir que la gente que llegue hasta este lugar disponga de todas las comodidades y servicios esenciales”, dijo.
La reciente instalación de un cajero automático es un paso importante, añadió. Ahora procura que la Provincia refuerce el servicio salud, transformando el CAPS en un minihospital, reubicado en el sector oeste de la ruta 38, en donde se concentra la población. Hay que tener en cuenta que Rumi Punco está alejado de los centros asistenciales de mayor complejidad. El de Concepción está a 75km del lugar.
Túneles inconclusos: la obra comenzó a hacerse en 1940 y se suspendió 12 años después; Iba a unir Rumi Punco con La Merced en Catamarca
Una propuesta que siempre generó interés, y que está detrás de la represa, son los túneles ferroviarios inconclusos que se comenzaron a construir en 1940 para unir Tucumán con Catamarca, atravesando la serranía que separa a ambas provincias. La imponente obra iba a extenderse desde Rumi Punco hasta La Merced. Fue suspendida en 1952 por razones que se desconocen. Una versión indica que por las ramificaciones de agua el proyecto se volvió inviable. A lo largo de 12 años de labor se cuenta que murieron alrededor de 12 obreros. Los túneles están en el circuito que proyecta el comisionado comunal, Sergio Gramajo, a lo largo de un camino con cordón cuneta y puestos de ventas a las orillas. “Contamos con el apoyo del Ministro del Interior, Miguel Acevedo, para la ejecución de un trayecto que ya tiene un avance de 300 metros”, concluyó.








