ESPERANDO LA SENTENCIA. Omar Leonardo Santana y su pareja Karen Daiana Frías momentos antes que escuchar el fallo en su contra.
El juicio por el crimen del bollero generó un debate inesperado. Dejó al descubierto -una vez más- que en la provincia hay personas que hacen del delito una forma de vida. Y pocas veces se lo reflejó de una manera tan cruda como en esta oportunidad. Los testigos fueron aportando los datos para que el caso se cerrara con una condena. El tribunal encontró penalmente responsable a la pareja acusada del crimen y ahora deberá ser otro el que le termine imponiendo la pena.
El 26 de febrero de 2021, Juan Pedro González (74 años) que se ganaba la vida vendiendo bollos, regresaba a su casa después de haber visitado a unos parientes. En las inmediaciones de la esquina de La Rioja y Miguel Ángel Torres -al sur de la capital-, el hombre fue abordado por la moto que era conducida por Omar Leonardo Santana (22) y su pareja Karen Daiana Frías (22). El motochorro lo amenazó con un arma de fuego para que le entregara el dinero y las pertenencias que tenía. La víctima, sacó una pistola que tenía en su poder y disparó varias veces contra el asaltante, por lo que la mujer que iba en la moto se bajó del rodado para refugiarse. El acusado respondió e hirió mortalmente al trabajador.
La brutalidad del hecho quedó plasmada en las imágenes tomadas por una cámara de seguridad. Ese video se viralizó rápidamente y los tucumanos se espantaron con el hecho. Pero los testimonios que se escucharon durante la audiencia fueron mucho más duros. Allí se conocieron detalles de la vida de la víctima. González quedó viudo meses antes de ser asesinado. Se levantaba todos los días a las 3 para amasar y hornear los panes que producía para vender en la calle. También se conoció que tenía una discapacidad visual y sería esa la razón por la que ninguno de los varios disparos impactó en el cuerpo del asaltante.
En tanto, del acusado se supo que había accedido a una probation por un robo agravado. Santana había llegado a un acuerdo para evitar que continuara un proceso penal en su contra a cambio de comprometerse a no delinquir más, a conseguir un trabajo, a realizar tareas comunitarias y a no consumir drogas ni bebidas alcohólicas. Pero no lo hizo. Antes de que se cumplieran dos años del acuerdo, mató al trabajador durante un asalto callejero. En el debate no surgieron detalles para determinar si alguna oficina judicial se había encargado de controlar el cumplimiento de las medidas que se le habían impuesto.
Las pruebas
“Él llegó asustado a la casa diciendo que había perdido la moto. Con el tiempo, reconoció que había matado a un hombre”, testificó María Elena Andrada, ex cuñada de Santana. “Ese mismo día enterraron el arma, pero no pude saber dónde lo hicieron porque mi pareja a los golpes me metió en la casa donde vivíamos juntos y me tuvo encerrada. Después me liberó cuando había pasado todo”, declaró.
La mujer reconoció que el hermano del imputado, que se encuentra detenido en la seccional 4ª por haber cometido un delito contra la propiedad, también se dedicaba a robar. “Mi cuñado era igual. Salía con el arma que utilizaron para matar al hombre”, dijo la mujer que tiene dos hijos. Uno de ellos es de su primera pareja, que está cumpliendo condena en el penal de Villa Urquiza.
El defensor oficial Julio Daniel Plaza, que en este caso actuó como querellante, le preguntó si le resultaba familiar el arma en cuestión. “Claro que sí, porque esa era con la que me amenazaba mi ex pareja cuando le decía que dejara de robar. También me pegó por haber hablado con la Policía. Por ese me fui de esa casa”, respondió.
El video fue una de las pruebas clave para determinar cómo se habían desarrollado los hechos, pese a que los defensores señalaron que las imágenes no dejaron en claro quién había disparado primero. Sin embargo, un testigo presencial señaló en el debate que Santana fue el que gatilló antes.
Los alegatos
“En este caso hemos visto dos sociedades: por un lado, una persona mayor que regresaba de trabajar a su domicilio; y por otro, un joven que decide no trabajar y dedicarse a robar como medio de vida”, señaló el fiscal Sale. “La víctima, aunque padecía una discapacidad visual, enfrentó a este sujeto por la impotencia de la situación, ya que le estaban apuntando con un arma de fuego para robarle”, añadió.
“Los disparos fueron certeros y directos. Frías, por su parte, permaneció expectante, no escapó, por lo que es también perfectamente responsable de este hecho. Salían a robar armados”, sostuvo el fiscal que solicitó que ambos sean declarados culpables por el delito de homicidio en ocasión de robo, agravado por el uso de un arma de fuego en calidad de autor para Santana, y para Frías, como partícipe necesaria.
El querellante Plaza adhirió a los planteos del acusador, pero insistió que durante el debate lograron demostrar que la joven tuvo una participación dolosa en el hecho.
Los defensores de Santana, Juan Hermosa y su hijo Cristian Alejandro, intentaron demostrar que el acusado se excedió al defenderse. “El señor González, con todo respeto, fue el primero en sacar el arma y disparar luego de que mi defendido le exigiera que le entregara las cosas. El señor González se encargaba de hacer la vigilancia barrial, usaba un arma sin ningún tipo de preparación, un arma que dispara y que también puede matar”, dijeron. “Solicito que en caso de que se lo llegara a encontrar responsable penal, sea por el delito de exceso en la legítima defensa y que se le otorgue el arresto domiciliario con control de una pulsera”, agregaron.
Por su parte, María Marta Contreras Cuenca, defensora de Frías solicitó que fuera absuelta. “Esa noche tenía la intención de comprar una torta porque al otro día era el cumpleaños de su hijo. Ella no planeó ni tenía en mente ir a robar, sólo quería ir a comprar una torta”, expresó. Explicó además que su defendida, en todo este tiempo, estuvo cumpliendo la preventiva con la modalidad de arresto domiciliario. “Pido que se le otorgue la libertad, ya que no tuvo nada que ver con el crimen y debe cuidar a su hijo”, fundamentó.
El tribunal integrado por María Alejandra Balcázar, Isolina Apas Pérez de Nucci y Bernardo L’Erario, los declararon penalmente responsables de los delitos que les había imputado Sale. También dispusieron que se les prorrogue la prisión preventiva durante 90 días, tiempo en que se estima que ya serán condenados por otro tribunal.
“Está claro que Santana tiró a matar porque temía que lo mataran”, explicó Apas Pérez de Nucci, descartando de plano que se haya excedido en su derecho a defenderse. “Él fue quien atacó a la víctima”, añadió.
Sobre la participación de Frías, la magistrada también fue contundente: “tuvo conocimiento de que estaban por cometer un delito y acordó su participación en este caso. Si bien es cierto que su papel no fue fundamental, estuvo en la escena del crimen e intento apoderarse de las pertenencias de la víctima”, razonó.
Las claves del caso
El 26 de febrero de 2021 una pareja de motochorros mata a Juan Pedro González, de 74 años, quien vendía bollos.
La víctima intentó repeler el ataque, pero Omar Santana lo hirió mortalmente. Su socia, Karen Frías, se refugia para salvar su vida.
El fiscal Carlos Sale acusó de homicidio en ocasión de robo agravado por el uso de arma de fuego a él y a ella, de partícipe.
La defensa del acusado dijo que él se excedió al defenderse. La de la acusada, que ella no tuvo nada que ver en el hecho.
El duro testimonio de los familiares: “la vida de mi abuelo no valía una torta”, dijo la nieta
“Todo lo que ocurrió aquí es muy duro. No puedo describir el dolor que siento. La vida de mi abuelo no valía una torta”, expresó la nieta de Juan Pedro González (cuyo nombre se mantiene en reserva por cuestiones de seguridad). La joven agregó: “quiero que el tribunal entienda de nuestro dolor y que condene a estas personas”. “Después saldrán en libertad y destruirán otra familia, como hicieron con la nuestra”, señaló cuando se le permitió decir unas palabras como víctima.
“La verdad es que esto es muy doloroso. No por ser pobres tienen el derecho a salir a matar como lo hicieron con mi padre. Era un hombre que lo único que hizo en su vida es trabajar para poder mantener a su familia. No merecía que lo hayan matado así”, señaló una de las hijas del bollero.
La mujer, en otro momento emotivo de la audiencia, se dirigió a los imputados y les dijo: “y también les quiero decir que si realmente era el cumpleaños de su hijo, no era necesario salir a matar a un hombre trabajador para poder comprarle una torta. Si le daban un beso y un abrazo el chiquito habría entendido perfectamente, como cualquier niño”.








