Cáncer infantil: Por qué importan el enfoque neurológico y el psicosocial a la hora del tratamiento

Una especialista explica cuánto impactan estas dimensiones en la calidad de vida de los pacientes.

DESARRAIGO. Los chicos enfrentan no solo el cáncer sino también quedarse sin amigos, sin escuela, sin su lugar. DESARRAIGO. Los chicos enfrentan no solo el cáncer sino también quedarse sin amigos, sin escuela, sin su lugar.
16 Febrero 2022

En el imaginario social, cuando se piensa en la oncología, suele vinculársela a la quimioterapia, los rayos u otros fármacos experimentales, es decir, a tratamientos para combatir al cáncer. Sin embargo, pocas veces se tiene en mente todo lo que le sucede a la persona por fuera de lo estrictamente médico a partir de que recibe ese diagnóstico. La psicología tiene mucho para aportar en este sentido, y más aún en el caso de los niños.

En el marco del Día Internacional del Cáncer Infantil, que se conmemoró ayer, la doctora en Psicología con Orientación en Neurociencia Marisel Gutiérrez, destaca la relevancia de la neuropsicología y la psicooncología pediátrica, dos áreas poco integradas, pero que ya se han abordado desde la investigación, incluso bajo el término conjunto de neuropsicooncología. “En las últimas décadas se ha producido un gran avance en el diagnóstico y tratamiento del cáncer, pero también tenemos que atender a lo que sucede a nivel psicosocial y neurológico, que deja importantes consecuencias”, señala en un comunicado de la Agencia Ciencia, Tecnología y Sociedad.

“Se trata de una fusión entre la neurología y la psicología que se aboca al acompañamiento de pacientes menores de edad que reciben un diagnóstico de cáncer. Su objetivo es promover un enfoque interdisciplinario que brinde apoyo psicosocial y que asegure la mejor calidad de vida posible al atender las secuelas neurocognitivas y sociocognitivas”, explica Gutiérrez.

Múltiples pérdidas

“Pocos son los centros del país que cuentan con el servicio de oncología pediátrica por lo que, en muchos casos, los niños y su familia tienen que viajar bastante para acceder a tratamientos. Esto ocasiona múltiples pérdidas, porque los niños no solo dejan de asistir a la escuela y de vivir en su hogar, sino que se ven alejados de amigos, familia, etcétera. Además del desarraigo, en este otro lugar pasan por un proceso médico invasivo y doloroso”, agrega la especialista.

“Los psicooncólogos están preparados para abordar diversos aspectos psicosociales que van desde la comunicación familiar y la relación entre los padres y los médicos, hasta cómo manejar el dolor o encarar la vuelta a la escuela tras recibir el tratamiento”, detalla.

Por otro lado, la neuropsicología, quizás la menos desarrollada de ambas en el campo de la oncología, puede contribuir con el abordaje de los efectos neurotóxicos que dejan los tratamientos y que pueden afectar al desarrollo cognitivo del niño.

“Tanto el cáncer como la quimioterapia impactan negativamente en el cerebro. Estas secuelas, que pueden quedar a nivel cognitivo, se vuelven más urgentes de tratar si el paciente es un niño en etapa de escolaridad”, plantea Gutiérrez.

“La quimioterapia -explica- no diferencia las células malignas de las no malignas y esto, si bien combate al cáncer, genera daños en todo el cuerpo. Por ejemplo, el segundo tipo de cáncer más frecuente en niños es el que afecta al sistema nervioso central, es decir, que lo que se ataca es al cerebro. Los perfiles neuropsicológicos relacionados con este tipo de cáncer, así como los tratamientos para atacarlo, pueden dar lugar a diversos impedimentos a nivel cognitivo”.

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