

Carlos Duguech
Columnista invitado
Todo relacionado con el zigzagueante modo de diseñar y desarrollar la política exterior.
-¿Cómo es que habiendo nacido casi con fórceps (de algunos países americanos amigos) como miembro fundador de Naciones Unidas el 30 de abril de 1945 luego de vencer la oposición de la URSS, Polonia y otros países que cuestionaron el filonazismo de Argentina durante la IIGM nuestro país desobedeció la resolución 502 de su Consejo de Seguridad dictada 24 horas después de incursión en Malvinas?
Sabido es que esta resolución vinculante exigía “la cesación inmediata de las hostilidades”. Si obedientes como país miembro pleno (y fundador) de la ONU hubiéramos replegado las tropas y sus artefactos bélicos al continente podríamos imaginar con sustento que hoy -sin nada hacer ni por Gran Bretaña y Argentina- flamearían tres banderas en Malvinas. La argentina, la inglesa y la de Naciones Unidas. ¡Así se hubieran congelado las negociaciones por estos 40 años!
El mejor momento para negociar por Malvinas
Es bueno tener presente, para que lo expliquen, cómo en el mejor de todos los momentos para negociar en el Comité de Descolonización de la ONU, teníamos como nunca antes el apoyo del NOAL (Grupo de Países no Alineados) de gran peso en las votaciones de la Asamblea General de ONU.
Sería edificante y de una respuesta racional que expliquen quienes son por su formación militar estrategas, en qué se basó el presidente manu militari Galtieri para que con voz desafiante dijera “¡Si quieren venir, que vengan, les presentaremos batalla!” refiriéndose a los ingleses.
Que expliquen en qué capítulo o artículo del TIAR (Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca) está previsto que uno de su miembros (esta vez Argentina, que utilizó su fuerza militar para incursionar en un territorio en disputa) pueda ser defendido de un país no americano (Gran Bretaña) al que se ha desafiado desde la mismísima Casa Rosada por su principal ocupante manu militari.
Que explique cómo es que al general Pinochet se le hayan otorgado dos condecoraciones, la última de la “Orden de Mayo en el grado de Gran Cruz” por el gobierno de Menem y llevada a Chile por el General Martín Balza. ¡El colaborador de los británicos en contra de nuestro país!
“Tratado Internacional de Prohibición de Armas Nucleares”
Y finalmente que se explique esta paradoja generada por la política exterior de nuestro país. El diplomático de carrera Rafael Mariano Grossi por elección de los países sudamericanos y del Caribe fue designado (2019) Director General de la OIEA (Organismo Internacional de Energía Atómica) ligada a la ONU con sede en Viena. Una distinción y un reconocimiento a sus capacidades en la materia avalan la designación que debería honrar a nuestro país. Sin embargo, Argentina no firmó el Tratado Internacional de Prohibición de Armas Nucleares, vigente y vinculante para los firmantes desde el 22 de enero de 2021. Como dato a tener en cuenta: el Director Grossi de la OIEA, cuando era embajador de nuestro país en Austria, fue quien implementó en una gestión personal -y por sus conocimientos- para que le brinden información desde los distintos sensores planetarios para detectar explosiones sobre una supuesta explosión en el Atlántico Sur. Con su gestión pudo saberse, casi con precisión, en la inmensidad oceánica el lugar de hundimiento del submarino de los 44 argentinos que yacen en el fondo del océano.







