Los exportadores piden mejores condiciones

Las declaraciones del embajador argentino en Estados Unidos generaron expectativas. Productores y desarrolladores coinciden en el reclamo.

MANO DE OBRA. Entre 8 y 12 personas pueden trabajar por hectárea en la producción de las frutillas. Reuters MANO DE OBRA. Entre 8 y 12 personas pueden trabajar por hectárea en la producción de las frutillas. Reuters

“Podemos multiplicar la capacidad exportadora de Tucumán”, manifestó el embajador argentino en Estados Unidos, Jorge Argüello, tras su paso por la provincia. Esa expresión de deseo fue bien recibida y creó expectativas entre los productores tucumanos que comercializan con el extranjero. Después de recibir esas palabras, los referentes del sector también aguardan mejores condiciones para que sus productos sean más competitivos en un mercado tan demandante.

Actualmente, Estados Unidos es el segundo importador de alimentos en el mundo. El 20% de lo que se consume allí es importado. Entre otras cosas importa el 98% del aceite de oliva que se consume; el 94% de los productos de pesca; el 70% de la miel; el 55% de fruta fresca y el 32% de hortalizas.

“Pueden encontrar aún más oportunidades para crecer en el mercado; es un comercio que crece. Por un lado, por las oportunidades objetivas que se presentan y, por el otro, por la capacidad de la provincia de detectar esas oportunidades y aprovecharlas”, sostuvo el diplomático argentino.

De acuerdo con los datos con los que cuenta el Gobierno de la provincia, Tucumán exporta 183 productos a más de 150 países, siendo EE.UU. el primer importador (21%) seguido por Brasil (20%). “Tucumán exporta un extenso listado de bienes. Esto posibilitó que durante 2021 la balanza exportadora provincial alcanzara los U$S 940 millones”, indicó el gobernador Osvaldo Jaldo en el acto que compartió con Argüello.

Oportunidades y pedidos

Un análisis del Instituto de Desarrollo Productivo (IDEP) indicó que el principal rubro exportado al mundo fue el de los limones y sus derivados industriales, representado por el 49%; en segundo lugar las autopartes (18%) y en tercer lugar las legumbres y cereales (15%). Finalmente el sector azucarero y de frutas finas (arándanos y frutillas) completan el 10% de las exportaciones tucumanas.

Para el productor de frutillas Nicolás Paz Posse, las declaraciones del diplomático argentino son un mensaje de esperanza, sobre todo porque su actividad perdió hace más de un año la preferencia arancelaria por la que estos productos tienen un 11,2% de impuestos en EE.UU.

“Estamos haciendo las gestiones pertinentes y esperamos recuperar esa preferencia, porque estos aranceles nos quitan competitividad en relación a otros países competidores como Perú o México”, dijo a LA GACETA; y anheló que los dichos del embajador sean congruentes con las políticas a nivel nacional. “Para exportar no dependemos sólo del esfuerzo individual de una empresa sino de un país que genere condiciones políticas para llegar a los distintos mercados”, dijo.

Hoy en día, hay unas 380 hectáreas de la provincia produciendo frutillas y el principal mercado de esta fruta es Estados Unidos. Del total que se exporta a nivel nacional, la frutilla tucumana abarca un porcentaje superior al 60%. Hace más de 10 años se alcanzaron envíos por 15.000 toneladas, pero en 2012 hubo una abrupta caída y se pasó a 2.000 toneladas. Hoy las exportaciones rondan las 10.000 toneladas. “Es un país que reconoce la calidad, valora los productos orgánicos y los paga”, sostuvo Paz Posse.

Más allá de las expresiones de buenos deseos que puedan brindar los funcionarios, el productor local destacó que todas esas propuestas deben acompañarse de medidas y obras de infraestructura que permitan potenciar las actividades comerciales con el extranjero. “A nivel nacional falta desarrollar la logística, porque llegar a un puerto nos cuesta lo mismo que mandar un contenedor a Estados Unidos. Para eso está el proyecto del centro de carga multimodal que nos vendría muy bien, pero todavía no lo tenemos”, puntualizó Paz Posse. Y remarcó que en el plano provincial el costo de las cargas sociales es alto. “Yo no quiero pagar un jornal barato, pero sí quiero tener una carga impositiva más baja sobre la mano de obra. Entre salud pública, ingresos brutos, se va sumando y nuestros proveedores trasladan esos costos”, explicó.

Apuesta al conocimiento

La industria del conocimiento está en pleno auge y hoy constituye la tercera matriz exportadora de Argentina. Los expertos consideran que esta industria, que no necesita exenciones impositivas, no contamina y genera triple impacto, es capaz de poder sacar al país de la pobreza. “Nosotros vendemos valor, no materias primas”, aseguran los empresarios que se dedican a la actividad.

En relación a esto, la Comisión Directiva del Clúster Tecnológico Tucumán (CTT) expresó que este sector puede contribuir con la exportación de servicios tecnológicos basados en conocimiento con gran valor agregado, ya sea desde las empresas que son software factory o las Saas (software as a service), como también las empresas tucumanas de la industria que hacen marketing digital, data science y seguridad informática.

“Ninguna industria tiene la ventaja que nosotros tenemos: no tenemos límites geográficos ni complicaciones de legislación de otros países en la exportación de los servicios, ya que, desde cualquier lugar del mundo, a través de las grandes posibilidades que brinda trabajar online, se pueden comprar los desarrollos y/o contratar los servicios de una empresa tucumana de la industria”, precisaron.

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